Todo se despiden incluyendo al teniente Tomás, le pide la bendición al padre Del Pino, él contesta— ¡Dios te bendiga! Que descanses hasta pronto gracie muchachos. Después que estos funcionarios se marcharan, Constanza, su madre y el monseñor toman un té para entonar sus nervios, parlotean media hora más, se disponen ir a descansar. Pasan las horas, todos duermen y Santa Paz. Al otro día llega un nuevo amanecer transcurre la mañana sin percance alguno se hace el mediodía, la doctora su mamá y el padre almuerzan todo normal. Sin embargo de manifiesta a estas que —debe volver a su iglesia Duomo, si llegarse a necesitar de mí, no duden en telefonearme. Dios me las bendiga, buongiorno, hasta pronto, adiore. En horas de la tarde Constanza llama a su amado marine. Repica el móvil de su amad

