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1044 Palabras
❝SERPIENTE.❞ ▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃ Aquel día nada iba a salir mal. Incluso estaba bien pasar el día con Dudley y Piers si eso significaba no tener que estar en el colegio, en la alacena, o en el salón de la señora Figg, con su olor a repollo. Mientras conducía, tío Vernon se quejaba a tía Petunia. Le gustaba quejarse de muchas cosas. Harry, el ayuntamiento, Hydra, el banco, eran algunos de sus temas favoritos. Aquella mañana le tocó a los motoristas. -... haciendo ruido como locos esos gamberros -dijo, mientras una moto los adelantaba. -Tuve un sueño sobre una moto -dijo Harry- Estaba volando. Tío Vernon casi chocó con el coche que iba delante del suyo. Se dio la vuelta en el asiento y gritó a Harry: -¡LAS MOTOS NO VUELAN! Su rostro era como una gigantesca remolacha con bigotes. Dudley y Piers se rieron disimuladamente. -Ya lo sabe -empezó Hydra para defender a su hermano- ¡Por eso dijo que era un sueño! Si había algo que desagradaba a los Dursley aún más que las preguntas que los hermanos hacían, era que hablaran de cualquier cosa que se comportara de forma indebida, no importa que fuera un sueño o un dibujo animado. Parecían pensar que podía llegar a tener ideas peligrosas. Hydra acerco la su cabeza a la de Harry y susurró: -¿Como era la moto? -ganandose una sonrisa de Harry. Siempre habian sido ellos dos solos contra todo, por esa razón eran tan unidos, eran los mejores amigos uno del otro. Era un sábado muy soleado y el zoológico estaba repleto de familias. Los Dursley compraron a Dudley y a Piers unos grandes helados de chocolate en la entrada, y luego, como la sonriente señora del puesto preguntó a Harry que quería antes de que pudieran alejarse, le compraron un polo de limón a los dos, que era más barato. Los hermanos observaban a un gorila que se rascaba la cabeza y se parecía notablemente a Dudley, salvo que no era rubio. Se reian en silencio, buscando las sietes diferencias. Fue la mejor mañana que habían pasado en mucho tiempo. Tuvieron cuidado de andar un poco alejado de los Dursley, para que Dudley y Piers, que comenzaban a aburrirse de los animales cuando se acercaba la hora de comer, no empezaran a practicar su deporte favorito, que era pegarle a Harry. Después de comer fueron a ver los reptiles. Estaba oscuro y hacía frío, y había vidrieras iluminadas a lo largo de las paredes. Detrás de los vidrios, toda clase de serpientes y lagartos se arrastraban y se deslizaban por las piedras y los troncos. Dudley y Piers querían ver las gigantescas cobras venenosas y las gruesas pitones que estrujaban a los hombres. Dudley encontró rápidamente la serpiente más grande, estaba profundamente dormida. Dudley permaneció con la nariz apretada contra el vidrio, contemplando el brillo de su piel. -Haz que se mueva -le exigió a su padre. Tío Vernon golpeó el vidrio, pero la serpiente no se movió. -Hazlo de nuevo -ordenó Dudley. Tío Vernon golpeó con los nudillos, pero el animal siguió dormitando. -Esto es aburrido -se quejó Dudley. Se alejó arrastrando los pies. -Es un bobo -se quejo Hydra. Los hermanos se pusieron frente al vidrio y miron intensamente a la serpiente. De pronto, la serpiente abrió sus ojillos, pequeños y brillantes como cuentas. Lenta, muy lentamente, levantó la cabeza hasta que sus ojos estuvieron al nivel de los de Harry. Guiñó un ojo. -¿Te guiño un ojo? -preguntó Hydra incredula. La serpiente giro su cabeza y miro a Hydra como si la hubiese escuchado y asintio. Y ahora Harry preguntó. -¿Asintió  o..? La serpiente torció la cabeza hacia tío Vernon y Dudley, y luego levantó los ojos hacia el techo. Dirigió a Harry y Hydra una mirada que decía claramente: -Me pasa esto constantemente. -Lo sé -murmuró Harry a través del vidrio- Debe de ser realmente molesto. La serpiente asintió vigorosamente. -Y.. ¿de dónde vienes? -preguntó Hydra. La serpiente levantó la cola hacia el pequeño cartel que había cerca del vidrio. «Boa Constrictor, Brasil.» -¿Era bonito aquello? La boa constrictor volvió a señalar con la cola: «Este espécimen fue criado en el zoológico». -Oh, ya veo. ¿Entonces nunca has estado en Brasil? Mientras la serpiente negaba con la cabeza, un grito ensordecedor detrás de los mellizos los hizo saltar. -¡DUDLEY! ¡SEÑOR DURSLEY! ¡VENGAN A VER A LA SERPIENTE! ¡NO VAN A CREER LO QUE ESTÁ HACIENDO! Dudley se acercó contoneándose, lo más rápido que pudo. -Quita de en medio -dijo, golpeando a Harry en las costillas. Cogido por sorpresa, Harry cayó al suelo de cemento. Lo que sucedió a continuación fue tan rápido que nadie supo cómo había pasado: Piers y Dudley estaban inclinados cerca del vidrio, y al instante siguiente saltaron hacia atrás aullando de terror. Hydra ayudo a Harry a levantarse y se rio de la cara de su primo: el vidrio que cerraba el cubículo de la boa constrictor había desaparecido. La descomunal serpiente se había desenrollado rápidamente y en aquel momento se arrastraba por el suelo. Las personas que estaban en la casa de los reptiles gritaban y corrían hacia las salidas. Mientras la serpiente se deslizaba ante ellos decía: -Brasil, allá voy... Gracias, amigos. El encargado de los reptiles se encontraba totalmente conmocionado. -Pero... ¿y el vidrio? -repetía- ¿Adónde ha ido el vidrio? Cuando volvieron al asiento trasero del coche de tío Vernon, Dudley les contó que casi lo había mordido en la pierna (lo cual era mentira), mientras Piers juraba que había intentado estrangularlo. Pero lo peor, para ellos, fue cuando Piers se calmó y pudo decir: -Harry le estaba hablando. ¿Verdad, Harry? Piers no habia nombrado a Hydra porque según Harry, el amigo de su primo gustaba de ella y por esa razón nunca la acusaba. Tío Vernon esperó hasta que Piers se hubo marchado, antes de enfrentarse con Harry. Estaba tan enfadado que casi no podía hablar. -Ve... alacena... quédate... no hay comida -pudo decir, antes de desplomarse en una silla. Tía Petunia tuvo que servirle una copa de brandy. -¿Que haces aqui? -preguntó tía Petunia- Tu también vete.
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