Theo
Samantha me quedo mirando casi sin respirar y yo solo frente a ella esperando que dijera o hiciera algo para confirmarme que no había mandado todo a la mierda por nada. El silencio me hacía sentir que las últimas palabras recién dichas estaban en el aire mientras buscaban alguien que las tomara y le dieran peso al real significado.
-Theo. - dijo en un susurro asustado mientras se tapaba la boca con una mano temblorosa.
-Sammy, por favor dime algo. - estaba aterrado y la mujer frente a mí no quería hablar, parecía que lo único que podía hacer aparte de boquear era decir mi nombre en susurros cada cierto segundo y eso me estaba poniendo cada vez mas nervioso.
-no me lo puedo creer. - fueron las únicas palabras que salieron de su boca para luego volver a pasar por minutos sin escuchar nada más que nuestras propias respiraciones agitadas. Ella de la nada comenzó a tomarse la cabeza y a caminar en círculos por mi habitación, susurraba algunas cosas, pero nada entendible, yo no sabía qué hacer, no sabía que decir y lo único que se me ocurrió fue hacer lo que llevaba deseando hacer desde que supe que estaba perdidamente enamorado de ella.
La besé.
Si, la bese… la tome del brazo para detener la marcha a ningún sitio y la puse frente a mí. Rápidamente puse una mano en su rostro y la otra en su cintura y la acerqué a mí para lograr sentir la gloria. Calzábamos como un rompecabezas, ella encajaba perfectamente entre mis brazos, en mi pecho. Nosotros abrazados y besándonos éramos perfectos.
Ella tardo unos segundos en reaccionar, pero cuando me di cuenta de que había abierto la boca una sonrisa se cruzó en nuestro primer beso, bueno nuestro primer beso de adultos.
Sus labios eran tan suaves y estaban como hechos para mi boca. Estábamos hechos para estar juntos, nos habían creado el uno para el otro, no me cansaba de pensar en eso. En ese momento, durante ese beso, en ese preciso instante todo calzo como en un rompecabezas y me dije a mi mismo “yo nací para amar a esta mujer”. Estaba tan seguro de todo esto que la apreté un poco más contra mi cuerpo y como si estuviéramos acostumbrados a esto sus brazos me rodearon por el cuello y ella trato de acercarnos aún más de lo que ya estábamos y me di cuenta de que ella deseaba lo nuestro tanto como yo. Lo que me hizo pensar en todos estos años juntos como mejores amigos y en los comentarios de nuestros amigos en común, en lo que decían de como ella siempre me había amado pero que no se atrevía a decirlo. ¿habrá sido así? ¿fui tan tonto como para no darme cuenta de eso y desperdiciar tantos años junto a esta maravillosa chica en mis brazos?
-te amo tanto. - dije después de un rato en que no nos pudimos despegar, puse mi frente en la suya y la miré fijo. Solté todo el aire que tenía en mis pulmones y un peso enorme salió de mi espalda. Finalmente podía decir todo lo que sentía y podía respirar.
-Theo ¿Por qué ahora? ¿Estás seguro de que no es egoísmo? No me digas que haces y dices todo esto para alejarme de Max. - ella estaba aterrada.
- ¡NO! Claro que no mi amor. - ese apelativo cariñoso salió de la nada y me aterro pensar que podría reaccionar como cuando le decía cariño, pero pude ver como una tímida sonrisa apareció en ella y la intento disimular mirando al suelo por lo que volví a tomar su hermoso rostro entre mis manos para que mirara directamente a los ojos cuando le dije: -te amo de verdad. - la guie de nuevo a la cama para que se sentara y para explicarle todo lo que había pasado desde hace 2 meses. –mira, cuando me llevaste al doctor me dijo que yo no estaba enfermo. - esto era tan idiota y me hacía sentir un estúpido por haber tenido que hacer esa ridícula visita a un médico, a un maldito doctor para que me dijeran que mi dolor de pecho no era nada más que un sentimiento que yo no quería asumir, me sentía tan estúpido cada vez que pensaba en la mirada del doctor cuando me dijo todas esas cosas. -me dijo que yo estaba estúpidamente enamorado de ti y que si no me movía rápido te iba a perder. Esa tarde que me contaste que Max te había pedido que fueran novios estuve a punto de decirte que no porque yo te quería mucho más que el estúpido ese pero me acobarde y también quería comprobar lo que tú me acaba de decir. Quería saber si eran solo celos porque ya no iba a ser el único hombre en tu vida o era que de verdad yo te quería como pensaba.
-¿y que conclusión llegaste?- pregunto tímida pero sin soltar mis manos.
-que te amo mas que a mi propia vida. - sin aviso volví a besarla y esta vez ella estaba preparada y me respondió de inmediato. –que no existe nadie más que tú para mí. - no podía dejar de pensar en que las palabras y todo lo que salía de mi boca no era suficiente para que Sammy pudiera dimensionar la magnitud de mi descubrimiento sobre lo que sentía por ella, en mi cabeza ninguna palabra era suficiente para explicarle que durante toda nuestra amistad algo dentro de mí se había comenzado a crear y que finalmente solo era un amor infinito y real por ella.
-Theo… yo durante este tiempo le he tomado mucho cariño a Max, pero no puedo seguir negando que desde que me robaste ese beso a los 8 años no ha habido nadie más en mi mente y en mi corazón.
Y solo con escuchar eso mi sonrisa se hizo gigante, pero pude ver que Sam no estaba feliz como esperaba que estuviera, algo estaba mal y temía que fuera culpa del gigantón musculado.
- ¿Qué pasa mi pequeña? - pregunte preocupado.
-tengo miedo de que solo sea un tiempo, tengo tanto miedo de que después te des cuenta de que quieres seguir saliendo con mujeres mayores, que yo no soy lo suficiente para ti. Max me da paz mental porque me demuestra siempre que yo soy la única en su vida y en su cabeza. - no me creía, o por lo menos le costaba creerme y yo no sabía qué hacer para que se diera cuenta de que ella era la primera y la única mujer que iba a amar siempre.
-mi amor, estoy dispuesto a hacer lo que tú quieras para que te des cuenta de que de ahora en adelante eres y serás la única en mi corazón. ¿Me tatuó tu nombre en mi frente? ¿Nos casamos ahora mismo? ¿Qué quieres? Dímelo y lo hare para que te des cuenta de que te amo y que te amo para siempre. - necesita hacer que me creyera para que dejara al idiota de su novio y por fin pudiéramos ser felices. Tenía más que claro que mi historia con todas esas MILF que ella había escuchado siempre de mi boca eran gran parte del problema, que yo siempre fui un idiota que priorizo el sexo por sobre cualquier cosa incluso por sobre su amistad en algún momento, pero también tenía claro más que nunca que Samantha era todo lo que anhelaba para lo que me quedaba de vida y necesitaba de alguna manera que ella entendiera eso.
-hace 6 años estuve a punto de decirte todo lo que sentía por ti. - dijo mirando al suelo tímida.
-¿y que paso?- esto era definitivamente una sorpresa para mí.
-estábamos a punto de empezar la clase de biología y yo me había atrasado porque estaba en mi casillero buscando la flor que me regalaste el día en que me robaste mi primer beso.- se detuvo unos segundo para tragar su propia saliva para poder continuar. –tenía todo un discurso para que no me rechazaras y me dejaras en la friend-zone pero cuando entre al salón tenías en tu regazo a Ashley, tu primera novia y su lengua parecía querer explorar toda tu cavidad bucal. Corrí al baño y después de recomponerme bote la flor que me diste y me prometí que te iba a sacar de mi cabeza y de mi corazón a como diera lugar.
-por eso tu cambio conmigo.- dije asombrado, nunca me hubiera dado cuenta de eso si ella no me lo hubiera contado. Recordaba ese día y ella estuvo distante conmigo y como a la hora de almuerzo ella se volvió un poco loca y me dijo todo acerca de sus nuevas reglas de contacto conmigo y en como ya no podía decirle cariño y un montón de cosas más que me había dolido en su momento pero que no había asimilado que eran por lo que ella había visto. Casi me mato cuando me dijo que no la volviera a tocar. –Mi amor, ese día yo no esperaba que Ashley apareciera y mucho menos que me besara, antes de que el beso se transformara en más la empuje para sacarla de encima mío y le dije que nunca más se volviera a acercar a mí. - no podía creer que ella llevara tanto tiempo enamorada de mí y mucho menos que hubiera estado tan cerca de decírmelo todo. De todas formas, ese no era el momento para que me lo dijera porque yo era demasiado inmaduro para saber lo que podíamos tener juntos.
-aun me cuesta creer todo lo que me has dicho y sigo pensando que tal vez es solo una confusión de sentimientos. - me tomo la cara con ambas manos y sonriéndome tiernamente me dijo. –prometo que no te voy a dejar de lado pero por favor no me hagas separarme de Max solo por unos celos inmaduros. Tú siempre vas a ser el primer hombre en mi vida, lo prometo. - intento calmarme un poco con una sonrisa casi maternal pero que odie porque sabía que ella no me estaba creyendo y eso me estaba matando no solo porque no confiara en mi sino porque notaba que también le costaba tomar la decisión de dejar a Max.
- ¡NO! ¡Dios! - tome mi cabeza con ambas manos tratando de dejar escapar un poco de frustración de esa manera para luego volver a mirarla y tomarla de ambas manos. - Samantha por favor compréndeme, estuve estos dos meses sufriendo por verte con otro, lo único que quería era sacarte de sus brazos y rodearte con los míos, yo deseaba con todas mis fuerzas hacerte reír, hacerte feliz y solo ver que era otro quien te abrasaba y te besaba hacían doler no solo mi corazón si no que mi cuerpo entero, tengo pesadillas de cómo te casas y haces tu vida con el mientras yo te pierdo por no ser lo suficientemente valiente para decirte todo lo que siento. Si es necesario podemos ir a mi cuarto en el campus y hablar con Rob directamente, el te va a contar como sufri las pesadillas y como estuve hecho un maldito ogro estos meses por ver cómo era otro hombre el que te hacia sonreír, por ver en mis malditos sueños como lograbas ser feliz con otra persona que no fuera yo.- mis ojos se llenaron de lágrimas no solo por rabia porque yo solo había hecho que ella no confiara en mí, sino también porque no lograba hacer que me creyera y eso estaba matándome de miedo, la podía perder si no lograba hacer suficientemente real para ella todo lo que estaba intentando decirle.
- Te amo, entiéndelo de una vez por todas.
Ella me sonrió y se lanzó a mí, sus piernas rodearon mis caderas y sus brazos mi cuello, me beso como si el mundo se fuera a acabar en cualquier momento, lo sentí como un beso de horas y mi corazón estaba lleno y feliz al fin.
-no es necesario que sigas sufriendo por mí. - dijo con una sonrisa que hizo mi corazón dar una voltereta y luego con su mano seco una solitaria lagrima que bajaba por mi mejilla. – te creo. - me beso rápidamente esta vez y como yo antes lo había hecho con ella ahora tomo mi rostro con sus dos manos y mirándome directamente a los ojos volvió a hablar. - te amo. - dijo volviendo por otro beso.
-no sabes lo feliz que me haces. - dije aun con nuestros labios unidos lo que nos hizo reír a ambos.
Disfrutamos el momento, nos miramos y nos dijimos muchas veces lo que sentíamos por el otro, el tiempo que nos había costado darnos cuenta (bueno más a mí que a ella claramente, pero de todas formas ella me conto rápidamente como de adolescente supo que me quería).
- ¿Qué va a pasar con tu noviecito? – pregunte sintiéndome feliz pero también matando un poco el momento maravilloso que estábamos viviendo juntos por primera vez y terriblemente ansioso de que todo lo que había entre ella y Max se acabara ¡ya!
-se supone que esta noche nos íbamos a juntar para salir, se lo voy a decir ahí.-todo parecía tan perfecto que temía que se fuera a caer de pronto todo encima mío.
Estábamos besándonos felices tratando de recuperar el tiempo perdido cuando su teléfono sonó, Sammy extrañada lo cogió.
- ¿cariño? - pregunto inconscientemente pero luego se dio cuenta de lo que había dicho y me miro culposa, yo solo le pedí que siguiera hablando al darme cuenta de que era Max el que llamaba. -¿Qué pasa?... ¿Cómo?... ¿Tiene que ser ahora?... ¿Cuánto vas a tardar?... ¿Necesito decirte algo importante así que por favor cuando vuelvas me avisas?... Ok… yo también.- corto la llamada y su mirada era preocupada, la abrase de inmediato.
-¿Qué paso amor?- pregunte mientras ella apoyaba su cabeza en mi pecho.
-Max tuvo un problema familiar y tuvo que viajar de inmediato y no va a volver al menos hasta dentro de 4 días. No quiero terminar las cosas por teléfono con él, voy a esperar a que vuelva para poder decirle todo. ¿Podrás esperarme?- pregunto asustada.
- ¿Qué te parece que nos sigamos viendo por lo menos a escondidas mientras Max llega y una vez que le digas todo podamos andar como una pareja normal? - ella me sonrió tímida y solo asintió.