Capítulo 8

2242 Palabras
Theo Faltaban dos días para que el gigantón musculado llegara a Los Ángeles y estos dos días que no había estado habían sido los más felices de mi vida, me acaba de dar cuenta de que Samantha era la única para mí, que los encuentros que tenía con las mujeres mayores eran algo vacío y que básicamente ellas me usaban para sentirse más jóvenes o simplemente para tener lo que sus maridos ya no le daban y yo las usaba a ellas para llenar faltas que tenía, aunque no entendía del todo que era. Nunca había pensado lo que una relación real y sana podía hacer por mi como hombre y ahora que lo estaba conociendo gracias a Sam estaba tan feliz de que ella fuera con quien experimentara todo esto. Solo acostarnos a hablar de cómo había ido nuestro día ya me llenaba el alma y verla sonreír y saber que era yo quien ponía esa sonrisa en su rostro era bellísimo. Me comenzaba a acostumbrar y a necesitar de estos momentos de intimidad con ella porque me recargaban, me hacían sentir mejor persona y escucharla y verla feliz solo por estar conversando y estando juntos era la mejor parte de mi día completo. Ella estaba recostada en mi pecho y con nuestras piernas entrecruzadas y yo acariciaba su cintura lentamente disfrutando de cada momento, estábamos en casa de mis padres porque ellos estaban en New York visitando a mi tío Alex y Chloe estaba en casa de Axel. Y aunque podíamos estar en cualquier lugar del mundo, me bastaba con tenerla a mi lado compartiendo nuestro calor. -quiero que llegue luego Max. - dije mirando al techo, yo no lograba dejar de pensar en que mientras antes llegara el gigantón, antes seria libre de estar con Samantha, no quería parecer un delincuente estando a escondidas con ella y tenía claro que para Samantha era difícil todo esto porque tenían compañeros de universidad que compartían y cualquier palabra demás de su boca podía desatar algún problema con Max y la verdad era que no quería que ella tuviera que pasar por ese tipo de situación y todo lo que conllevaba para ella. -nunca pensé te escucharía decir eso. - dijo divertida Sam soltando una carcajada contagiosa. -yo tampoco. - respondí medio riendo. Durante las noches me ponía a pensar en cómo yo había llevado a Sammy a los brazos del gigantón demorando demasiado en darme cuenta de lo que sentía por ella. –si hubiera sido un poco más inteligente tu no habrías tenido necesidad de conocer a Max para que yo tuviera que darme cuenta de cuanto te amo. - dije ahora un poco más serio. -no pienses en como hubieran sido las cosas, Theo. - me hacía cariño suavemente en mi pecho mientras pasaba su pierna por sobre las mías para quedar atrapado bajo mi hermosa chica. –no podemos hacer nada respecto al pasado, pero podemos hacer todo para que el futuro sea lo que nosotros de verdad queremos. - y sin decir nada mas de repente ella estaba sentada a horcajadas de mí y me estaba besando el cuello como nunca lo había hecho y aunque no me podía quejar porque me encantaba lo que estaba haciendo tenía que pararlo porque Sami aún era virgen y no quería que se sintiera obligada a estar conmigo si no era lo que quería. Tenía claro que tal vez ella se pudiera sentir un poco obligada a complacerme sin su completa comodidad por mi nefasta historia con las mujeres, pero no quería eso para ella, necesitaba que fuera diferente. Quería que ella fuera el centro de todo cuando ese momento maravilloso llegara. -mi amor, creo que hasta aquí estamos bien. - dije acariciando suavemente sus brazos para no separarla bruscamente de mí, no quería que ella pensara que la estaba rechazando, pero tampoco quería darle el mensaje equivocado de que ella necesitaba hacer algo que no deseara. -Theo, anoche estuve pensando mucho en mi habitación sola y decidí que quiero que seas el primero y sueño en que seas el ultimo. - dijo mientras se movía a mi boca y la atrapaba después de decir eso, no había nada que deseara más y yo también había soñado con ese momento lo que me termino dejando en estado de shock, pero me recupere rápidamente y me moví para que me viera a la cara. -¿estas segura? No te quiero obligar a nada y yo puedo esperar todo lo que sea necesario para ti. - quería estar 100% seguro antes de que hacer cualquier movimiento porque no quería que Sammy después se fuera a arrepentir de lo que habíamos hecho, eso sería simplemente aplastante para mí. -nunca he estado más segura de nada en mi vida.- y sin decir nada más tomo mi polera desde abajo y me la quito. Poco a poco nos fuimos despojando de toda nuestra ropa hasta quedar completamente desnudos los dos, ella ahora estaba sobre la cama y yo sobre ella. Mi corazón saltaba desbocado y yo solo la estaba besando esperando sentirme realmente seguro de que no le haría daño alguno. -sé que lees esos libros eróticos a escondida. - dije tratando de alivianar un poco el momento. – y estudias medicina por lo que supongo que puede dolerte un poco la primera vez. - la miraba a sus maravillosos ojos azules mientras ella me sonreía como si yo fuera todo para ella. -lo sé, Theo y quiero que suceda, por favor no me hagas rogar. - dijo mientras me lengüeteaba el cuello. De repente Sami rodeo mi cadera con sus piernas y me miro a los ojos. -estoy más segura que nada. Por favor.- lo último lo dijo en un susurro mientras suavemente me besaba, ningún beso había sido tan dulce jamás. -te amo.- fueron mis últimas palabras antes de entrar en ella. Poco a poco fui entrando como midiendo mi aguante y su expresión. Ella se sentía como la maldita gloria misma pero su expresión me dejaba saber que estaba sufriendo. -dime si es mucho el dolor por favor. - le rogué. No quería que sufriera, aunque sabía que tenía que hacer, pero la verdad es que en ese momento hubiera dado todo porque fuera yo el que estuviera sintiendo ese dolor antes que ella. -tiene que pasar, no va a durar para siempre. - me dijo ella para volver a besarme. Sentí cuando pase la barrera y supe que Samantha ya no era virgen y era mía, solo mía. La deje descansar unos segundos del dolor más intenso y luego volví a moverme cada vez más rápido, sus gemidos me avisaban de ya no había dolor y que al fin estábamos disfrutando los dos. Podría haber entrado mucho más en detalle, pero aquel momento que Samantha había decidido regalarme había sido un presente tan grande para mí que no podía evitar querer protegerla y que nadie más supiera esto, necesitaba que este momento de en sueño se mantuviera solo entre nosotros. ***** Samantha estaba dormida en mi pecho pero podía ver su rostro y la paz y belleza que había en el me hipnotizaban. Leves sonrisas aparecían en su rostro y se movía para estar más cerca de mí, yo realmente acababa de conocer la verdad felicidad y lo que era hacer el amor y por sobre todo estar conectado con alguien a quien amas de verdad. Era simplemente mágico. No pude evitar pensar en esa canción de un cantante latino que dice algo así como “tuve sexo mil veces, pero nunca hice el amor”, bueno yo había conocido lo que era hacer el amor con la mujer que era mi única e incomparable. -Theo. - susurro Sam a mi lado y poco a poco abrió esos maravillosos ojos pestañeando rápidamente para ir acostumbrándose a la luz de la habitación. - ¿Qué pasa mi amor? - le acaricie la mejilla y ella busco mi toque, movía su rostro tímidamente en la misma dirección que mi mano, como si no quisiera que la dejara de tocar en ningún momento, me recordó a una gatita que busca mimo. -me has hecho la mujer más feliz de la historia de la humanidad. Y solo con esas palabras mi corazón exploto, ella acaba de decir que solo yo podía hacerla feliz y en base a esa frase yo iba a vivir mi vida junto a ella, siempre superando el momento intentado que cada segundo con ella fuera la mujer más feliz en la historia de la humanidad. - ¿así de feliz te hice? - pregunté con mi pecho hinchado de orgullo. -y más. - fue lo único que respondió antes de volverse a dormir en mis brazos, siempre en mis brazos desde ahora en adelante. Samantha -¿pero cuando vas a llegar?- estaba hablando por teléfono con Max y me acaba de decir que se iba a atrasar aún más porque aún no entregaban el cuerpo de su tío. -bebé tenemos que esperar que va a pasar con mi tío, mi familia solo está esperando eso para por retirarnos de aquí. Te extraño como un loco.- acaba de salir de la casa de los padres de Theo he iba en el auto con él, ahora que prácticamente estaba con ambos al mismo tiempo me sentía sucia y como una prostituta barata, pero solo era cuestión de que me quedara a solas con Theo para que se me olvidara el resto del mundo. Lo amaba más que a mi propia vida y al fin podía estar con él pero seguía teniendo tanto tiempo. -yo también te hecho mucho de menos.- mi mirada estaba fija en el suelo pero aun podía sentir como Theo se ponía en guardia y se tensaba. -voy a tratar de salir de esto o antes posible pero no te prometo nada. -está bien, me avisas cuando vayas a llegar. -te quiero.- sus palabras me hacían sentir aún más despreciable de lo normal y eso que solo llevaba con Theo dos días. Definitivamente no estaba hecha para ser infiel. -y yo a ti.- fueron mis últimas palabras antes de cortar con la llamada y mi agónica culpa. Una lagrima cayo por mi mejilla y mire de reojo a Theo. Sentía que no merecía nada de lo que me estaba ocurriendo y sobre todo no merecía a ninguno de los hombres que se preocupaban y me querían de la forma en la que lo hacían. -no puedo con esto. - dije en un susurro no atreviéndome a mirarlo a los ojos porque sabía exactamente cómo iba a reaccionar. - ¿Cómo? - pregunto un poco alterado Theo. -no puedo con esto. Creo que deberíamos parar de vernos a escondidas hasta que Max sepa todo y yo sea realmente libre. - ahora entendía cuando Theo decía que le dolía el pecho, era un dolor terrible. La diferencia entre nosotros era que a él le dolía porque se estaba negando a estar con el amor, a mí me dolía porque mi corazón se estaba partiendo por estar con el hombre que amaba y al mismo tiempo le estaba haciendo daño a un hombre maravilloso que solo merecía cosas buenas en su vida y por lo mismo sentía que merecía cada gota de dolor que estaba sintiendo en este y en cada momento. -Sam…- acabábamos de llegar al edificio donde yo dormía y Theo detuvo el auto y se movió para quedar frente a mí, su voz sonaba aterrada, como no queriendo dejarme ir. - ¿esto es lo que realmente quieres? - tenía perfectamente claro que era igual de difícil para ambos. -te amo tanto que duele pero me siento sucia, como una puta por estar haciéndole esto a Max.- me puse a llorar en toda regla. –no soy lo suficientemente fuerte de mente para estar jugando con ambos y ninguno de los dos se merece que esté haciendo esto. - los sollozos llenaba el automóvil. - ¿estás jugando conmigo? - pregunto preocupado. -¡no, claro que no! Pero, aunque no lo quiera me siento de esa forma porque al fin y al cabo es con Max con quien estoy en este momento de verdad. Yo no quisiera que me mantuvieras escondida como yo lo hago contigo. -pero es que es la única forma de poder estar juntos. - me tomo el rostro y me beso suavemente. –yo estoy dispuesto a ser tu secreto si así podemos estar juntos mientras esperas que llegue Max. De repente en la radio comenzó a sonar una melodía suave y la reconocí de inmediato, había soñado tantas veces en cantarle esta canción a Theo y que me dijera que sí y ahora estábamos en una situación invertida. One and only de Adele lleno el auto. -déjame ser tu único.- me dijo Theo aun con sus manos en mis mejillas. -el viaje de Max se retrasó, ahora no sabe hasta cuándo va a estar en Nevada. -peor para él, pero por favor por lo que más quieras no me alejes y mucho menos hasta quien sabe cuándo.- su mirada parecía desesperada pero su cuerpo parecía tan bien con todo lo que acaba de pasar. -voy a consultarlo con la almohada. Te amo, y necesito que eso jamás se te olvide. - aproveche que los vidrio eran tintados para despedirme como si fuera para siempre. Dolía mucho, pero parecía ser lo correcto.
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