Samantha
-odio el hecho de no poder enojarme contigo. - le dije enojada a Theo mientras estábamos en su dormitorio, solos. No habían pasado ni siquiera dos días de lo que solo parecía una mala actuación de una mujer nada arrepentida, pero las llamadas, los textos e incluso las cartas de Theo me terminaron convenciendo de hacer algo de lo cual sabia me terminaría arrepintiendo.
-es que soy simplemente irresistible. - se rio y luego me abraso para llevarme a la cama para que descansáramos un poco.
-el problema es que una vez que tú te vas y me dejas sola la culpa me come la mente y me siento una puta jugando con ambos. - me escondí entre su pecho y su brazo mientras él se reía.
-yo te dije que la mejor solución para eso es que no nos separemos nunca, mientras yo me mantenga a tu lado no vas a sentir culpa, eso es un ganar - ganar para ambos. - nos reímos y luego mirándome a los ojos dijo: -ya te dije que conmigo no estás jugando y Max solo se metió donde no debía. No estamos haciendo nada malo y mucho menos cometiendo pecado porque nos amamos.
-recuerda que si Max no se me hubiera declarado o insinuado nunca hubieras descubierto lo que sentías por mí.- tenía un cariño profundo por ese chico y de verdad siempre le iba a agradecer lo que había hecho por mí al dejarme creer que yo también merecía ser querida por mí y por alguien más pero el corazón es un estúpido y caprichoso que quiere lo que quiere y uno no puede ir contra eso.
-¿te arrepientes de haber estado conmigo? ¿Quieres que nos olvidemos de estos maravillosos y felices días para que vuelvas con él? - su voz sonaba horriblemente triste, pero yo mejor que nadie sabía que toda su veta actoral había sido heredada de su padre, él era mejor de lo que uno podría esperar.
-nunca quise decir eso, te amo más que a mi propia vida, pero no quiero que sigas siendo un ser despreciable cuando Max este cerca porque, aunque no lo queramos fue él quien nos mostró que no podíamos estar el uno sin el otro. - me puse a horcajadas de Theo y lo besé suavemente sin ninguna promesa, solo la de amarlo de verdad y que confiara que él era el único.
-tengo más que claro que el maldito gigantón musculado es mucho mejor persona y hombre que yo, pero te puedo asegurar que no te ama de la forma en que te amo yo ni mucho menos te conoce como lo hago yo y tampoco puede prometerte que lo va a hacer para toda la vida como yo. - me tomo la cara con las manos y me beso para luego mirarme fijamente a los ojos. –lo que paso la otra noche entre nosotros cambio toda mi perspectiva de cómo era el sexo, contigo fue algo mágico y logre aprender cual es la diferencia entre tener sexo y hacer el amor, solo contigo voy a hacer el amor lo que me resta de vida.
-te amo. - fue lo único que pude decir ante semejantes e intensas palabras. –aunque tu intensidad asusta un poco. - nos pusimos a reír y el ambiente se calmó y relajo un poco.
Las risas se volvieron un poco más tímidas y poco a poco Theo se acercó a mi boca y me dio un beso que comenzó suave pero que se comenzó a tornar cada vez más apasionado, su lengua se movía en mi boca y yo quería sentir esa lengua en otros lados de mi cuerpo.
El dolor de la primera vez ya se había pasado hace mucho y la verdad es que las noches que estuve sola no pude evitar pensar y soñar como me sentiría si lo volvíamos a hacer y esta vez sin tantas molestias como la primera vez, sin tanto cuidado y más reactivo a lo que nuestros cuerpos pedían.
Lo tome por el cuello y lo apreté un poco más para hacer el beso un poco más salvaje y luego lo separe un poco de mi boca.
-te necesito Theo. - le suplique. –necesito que me hagas olvidar todo lo malo y me demuestres cuánto me amas.
El solo asintió antes de atacar mi cuello con su boca, sus labios y su lengua se sentían magníficos y más aún cuando paso su mano por debajo de mi polera y la llevo debajo de mi sujetador para apretar mi pecho y jugar con mi pezón entre sus dedos, gemía de placer y arqueaba mi espalda pidiendo más toques, necesitando sus manos, su boca, su lengua y todo de el por todo mi cuerpo.
-escucharte gemir me está matando, amor. - dijo jadeando mientras se levanta y sacaba primero su polera para luego ir directamente a mi camisa y mi sujetador. – ¡dios! - dijo de una manera un poco salvaje. - ¡amo esas tetas! - y fue directo a llevarse una a la boca mientras la otra la atendía con una mano.
Yo siempre había sospechado que Theo podía ser un boca sucia durante el sexo pero escucharlo maldecir y disfrutar de mi cuerpo sin límites me hacía sentir cada vez más deseosa de él, de hacerlo sentir como el me hacía sentir cuando me tocaba o me comía.
Pase mis brazos por debajo de los de él que lo sostenían sobre mí y agarre su espalda, pero en ese justo momento me dio una pequeña mordida en un pezón y gemí de ese dulce dolor, pero también hizo que mis manos ya en su espalda lo arañaran un poco más fuerte de lo normal lo que hizo que el sacara su boca de mi pecho para mirarme directo a los ojos.
-vuelve a hacerlo. - me dijo mirándome fijamente, sus ojos estaban completamente dilatados y me miraba con hambre de más por lo que volví a arañarlo un poco más despacio pero no me detuve y tome un poco de valentía que me daba verlo disfrutando y puse mis manos en su pecho y luego mientras lo miraba y el a mi pase mi lengua por mi labio y metí una de sus tetillas en mi boca e intente imitar lo que él había estado haciendo a mis tetas hace unos segundos. No separe mi boca de su pecho y metí una mano en su pantalón para sentir como estaba lo que lo hizo gemir.
Nunca lo había escuchado gemir, pero ese dulce sonido fue directo a mi centro lo que me hizo empujarlo para que ahora el quedara de espalda y yo encima de él. Sin quitar la mirada de sus ojos desabroche sus pantalones y me acomode para quitarlos por completo junto con su bóxer para que quedara sin nada frente a mí.
-quiero probarlo. - dije mirando ahora su pene. - ¿puedo? - pregunte tímidamente, aun me costaba ser una femme fatal.
-por favor. - fue la única respuesta de Theo.
Sin decir más me puse en la tarea intentando acordarme todo lo que había leído sobre el sexo oral por lo que comencé lamiendo repetidamente desde la base a la punta y saboreando la cabeza mientras intentaba mirar a Theo y escuchar si estaba o no disfrutando, tome la base con mi mano y metí todo lo que más cupiera en mi boca intentando evitar las arcadas, tratada de dejar lo más mojado posible y jugaba intercambiando entre mi boca y mis manos. Jugaba con sus testículos a rato también y escucharlo gemir cada vez más rápido y fuerte me estaba haciendo cosas entre mis piernas que no lograba controlar por más que apretara.
- ¡Sam…Sam, por favor! - fue lo último que dijo Theo antes de que yo volviera a poner mi boca en su m*****o para ponerme a succionar mientras subía y bajaba, rápido, luego lento, volvía a ir rápido y succionaba lo que más podía para luego sacarlo de la boca y pasar mi lengua por todos lados.
De repente sentí que Theo estaba demasiado tenso por lo que me detuve y me quedé quieta un segundo lo que hizo que el soltara las manos que tenía empuñadas con las sabanas de la cama.
-estoy tratando tan fuerte no irme. - dijo entre jadeos.
-quiero que te corras, pero no en mi boca. - dije tímidamente.
-ocupa solo las manos desde ahora. - hice lo que me dijo y comencé a tomarlo de arriba abajo. - aprieta un poco más… un poquito más de presión… así, si así está perfecto. - me daba indicaciones y volvía a cerrar los ojos y apretar las manos, yo intentaba variar en el ritmo y lo hacía rápido y lento cuando de repente sentí que Theo se apoyó en sus antebrazos y me miraba hacer mi trabajo. –más rápido. - dijo esta vez mirándome a mí, yo hice lo que me pidió y gimió como reprimiéndose.
-déjame ver cómo te corres. - intenté tentarlo y aunque me costaba hablar sucio y sentí como mi rostro se puso rojo.
Theo abrió los ojos y mirándome sentí como por el borde de mi mano se comenzaba a sentir un líquido espeso caliente, saque mis ojos de su rostro y me fije en mi mano que aún se movía de arriba abajo, el líquido seguía saliendo y manchando mi mano que lograba parar mientras de fondo escuchaba a Theo gimiendo entrecortado diciendo mi nombre suavemente. Cuando el cayó derrotado hacia atrás yo me quede mirando mi mano ya vacía, pero con semen por todos lados.
-me encantas. - dijo en un susurro Theo mientras intentaba acariciar mi trasero con una sonrisa demasiado satisfecha en su rostro hermoso. Yo seguí callada y pensando mientras escuchaba a Theo suspirar y respirar extasiado. –te amo ¿lo sabes? - abrió los ojos para hablarme y yo asentí mientras lentamente y aun fijando mis ojos en los de él levanté mi mano y saboreé lo que aún estaba en mi mano.
No pude evitar sonreír al ver como Theo estaba con la boca abierta y con ojos de querer comerme sin dejar nada. Pero bueno, yo era completamente de él en cuerpo y alma.
*****
- ¿Cómo estás? - pregunté en cuanto vi que era Max en el teléfono. Me preocupaba hablar con él porque cada vez que llamaba sonaba más cansado y con un poco menos de esperanza.
-esperando que todo se apresure. Estoy tan cansado.
-cariño, tienes que tener paciencia y apoyar a tus padres.- ya estábamos a jueves y sabía que más temprano que tarde Max volvería y tendría que hablar pero no quería que supiera que algo andaba mal.
-te hecho tanto de menos. - siempre que me decía eso sonaba tan real y yo me partía un poco.
-y yo a ti también Max. - era la peor persona pisando la tierra.
Después de terminar la llamada de Max decidí llamar a Theo para pedirle que ese día no me llamara ni mucho menos me fuera a ver porque la verdad es que no estaba para nadie y no quería seguir sintiendo la culpa de estar a engañando a un chico tan bueno como Max.
Yo amaba a Theo y eso lo tenía claro y solo esperaba que él también lo tuviera porque estos días que seguían no iban a ser muy fáciles para mí.
Theo
Después de que me llamo tan complicada y asustada decidí darle lo que me pidió porque también la entendía, Samantha era demasiado buena para ser verdad y el hombre que la tuviera tendría una gran suerte y era por lo mismo que deseaba ser yo el afortunado.
No podía evitar sentirme culpable también ya que si habíamos llegado a este arreglo de la relación a escondidas había sido por mis insistencias y las veces que ella intento alejarse y darse tiempo yo no quería por lo que hacía lo imposible para que aceptara estar conmigo en estos términos ridículo. No me quedaba más opción que ahora que sonaba rota por dentro darle todo lo que pedía, aunque el tiempo me matara ella lo necesitaba y lo merecía.
También comprendía que ella estaba asustada de como fuera a reaccionar el gigantón musculado porque, aunque el tipo fuera el hombre perfecto ella lo había estado engañando y tal vez no fuera agresivo, pero si hacia cualquier recriminación ella se iba a caer, se iba a romper.
De repente comprendí que Sam aún tenía miedo de que yo no le estuviera siendo sincero y tome la decisión más importante de mi vida, no había mucho más que pensar y era el paso siguiente entre nosotros ya que después de tantos años como amigos y con este amor tan fulminante parecía ser lo único que queda por hacer, y sabía que la única persona que podría ayudarme era mi madre.
*****
-¿estás seguro de que quieres hacer esto?- me pregunto mi madre cuando entrabamos a la joyería.
-mamá, ella es la mujer perfecta y quiero que este a mi lado para toda la vida. Sé que no me voy a arrepentir de esto jamás, es más creo que cuando ella este a mi lado para siempre me voy a felicitar a mí mismo por la decisión tomada.-estaba tan emocionado que no me importaba quedarle debiendo una fortuna a mis padres para poder darle el anillo que Sam se merecía.
-yo solo quiero que estés seguro de lo que vas a proponer- dijo mama mientras me miraba soñadora. –pensé que nunca llegaría el día en que sentarías cabeza, mi pequeño. - sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no dejo ir ninguna y se trató de componer como toda una mujer fuerte y luego volvió a hablar –pero tienes razón, la pequeña Sam es una chica extraordinaria y tengo muy claro que ella te va a cuidar y hacer feliz, solo espero que tu hagas todo eso por dos por ella - me beso la mejilla y entramos juntos a la joyería de moda para encontrarle el anillo de compromiso perfecto a Sam.
Después de hora de búsqueda y pasar por más 6 tiendas de joyería aun no encontraba el anillo perfecto y estaba entrando en pánico porque no quería nada más que lo perfecto para el amor de mi vida.
-¡no existe un anillo para ella!- grite descontrolado en medio del centro comercial.
-cariño, necesitas tranquilizarte y controlarte.- mi mamá tomo mi mano y me llevo al auto. –mañana seguimos buscando, le podemos preguntar a tu padre donde encontró el anillo que me dio a mí.
-tienes razón.- dije inhalando y exhalando fuertemente.- mañana lo encontraremos.
*****
-¡ese es!- grite emocionado por al fin haberlo encontrado. Después de 3 días de búsqueda al fin lo había encontrado, aunque la verdad había otra cosa que me preocupaba aún más y era que el tiempo que me había pedido Sammy se había vuelto eterno, durante mi búsqueda del anillo ella no me había dejado verla ni un solo momento y ya me estaba entrando el pánico de perderla por completo.
-entonces ese será.- dijo mi madre con una sonrisa radiante. –espero que ella lo sepa apreciar.
-lo hará, mamá. Sé que lo hará.
Llegamos a casa y mi teléfono sonó, mi corazón se aceleró solo con ver el nombre de Sammy en la pantalla, al parecer este era un buen día.
-¡mi amor! Al fin se algo de ti.
-Theo, te llamo para decirte que me voy por unos días.- la escuche llorando.
-¿Qué es lo que pasa mi vida?- ¡se iba! ¿Sin mí?
-acabo de hablar con Max y necesito pensar en todas las cosas que me dijo. Por favor… por favor perdóname. - y sin decir nada más la llamada se cortó y yo me quede en medio del salón mirando a la nada y con los ojos empapados de lágrimas.