Max
Samantha era la mujer que siempre había soñado, era tímida cuando no estaba en confianza, pero solo bastaba darle un poco de eso que necesitaba para que se transformara en la flor más bella del jardín, era preocupada por los demás, y a pesar de que no había crecido en una familia del todo feliz y preocupada ella era la excepción y había salido del circulo vicioso de una mala madre para demostrar que solo era necesario querer para tener todo.
Cuando la vi por primera vez en clases me flecho en ese mismo momento, pero yo estaba en una relación y ella parecía no notarme para nada por lo que di un tiempo más y cuando mi relación se degasto a tal punto que ninguno de los dos éramos felices decidí dejar a la chica con la que estaba y darme tiempo necesario para descubrir quién era Samantha Becker y en que necesitaba para yo poder dárselo.
No voy a negar que desde el primer beso supe que ella no me quería de la misma forma que yo lo hacía, pero no me importaba porque el tiempo siempre me había dado la razón y yo sabía cómo tratar a una mujer para que se enamorara de mí, un pequeño esfuerzo por un mejor futuro.
El día de la barbacoa con los papás de Theo me pareció extraño que ella necesitara quedarse, pero confié como siempre en ella y lo deje pasar, pero cuando mi madre me aviso que uno de los hermanos de papá había fallecido y que se requería mi presencia inmediata me dolió tener que despedirme por teléfono de ella y aún más dejar en la casa de Theo.
Yo siempre había sido un buen hombre, que confiaba en mí y en mis parejas, pero los meses que estuve con Sam y él estaba entre nosotros su mirada me decía todo lo que necesitaba saber, ese chico quería a mi mujer y yo no se la iba a entregar ni cerca de fácil, por lo que dejarla con él en casa de sus padres me jugo un poco la cabeza, pero Samantha era sensata o al menos eso quería creer.
Le dije a Sammy que iban a ser cuatro días, pero en realidad solo seria 3 días, aunque tenía otra cosa más que hacer por lo que el primer momento de tranquilidad que tuve con mi padre hable seriamente con él.
-yo sé que es demasiado rápido y demasiado sorpresivo, pero creo que llego mi momento. - mis padres me miraron confundidos. –he conocido a la mujer de mi vida y hay otro chico rondándola. No la quiero perder por lo que tome la decisión y quiero el collar.
Mamá sorprendida se llevó la mano a la boca y sus ojos se llenaron de lágrimas.
-pero eres tan joven. - dijo mi padre mientras se levantaba y me abrazaba como queriendo decir que no entendía pero que me apoyaba. - ¿esa chica vale la reliquia de la familia?
-vale cada gramo de ese collar, papá. - miré a mamá y luego volví a papá. –fue amor a primera vista y solo necesitaba la confirmación. Llevamos poco más de dos meses juntos y no necesito ni un segundo más para saber que ella es la elegida.
Después de esa conversación dimos vuelta la casa buscando. Mis padres se habían cambiado algunas veces de casa durante los años por lo que mamá había decidido esconderla para no perderla entre mudanzas, pero su escondite fue demasiado bueno y parecía que jamás lo íbamos a encontrar. Los días pasaba y yo me contactaba con Samantha para que ella no creyera que me había olvidado de ella mientras buscaba y buscaba.
Después de 3 días de búsqueda me sentía sin esperanza, mi única oportunidad de que ella se diera cuenta de cuanto la quería se sentía cada vez más lejana. Cuando un día a eso de las seis de la tarde escuchamos gritar a mamá, ella la había encontrado y yo había recuperado todas las esperanzas.
Quería irme en ese mismo instante y volver a abrazar a mi chica y contarle la maravillosa historia detrás del collar que había hecho que pusiera en una misión casi imposible a mis padres, necesitaba decirla a Sam que mi familia completa necesitaba conocer a la mujer que se había transformado en mi cable a tierra y necesitaba volver a besarla.
Al día siguiente de encontrar la reliquia viaje temprano de vuelta a la universidad, y el bus parecía no ir demasiado rápido, estaba ansioso por ver como Sammy reaccionaria, y quería que se diera cuenta de todo lo que estaba dispuesto a hacer por ella.
Tire el bolso en mi habitación y luego corrí a la de ella porque no necesitaba nada más que un beso de ella para reponer las energías, pero mi llegada a su cuarto no fue para nada lo que esperaba, por más que intente sorprenderla, ella termino sorprendiéndome a mí y no de la mejor forma.