Capítulo 10

2329 Palabras
Samantha Estaba en mi habitación tratando de dejar de pensar en cuanto necesitaba a Theo, con un libro en la mano cuando mi puerta sonó. Una sonrisa se asomó en mi rostro porque Theo había roto mi petición y yo no podía estar más feliz con eso, de verdad que lo necesitaba. Pero no fue el quien estaba al otro lado de la puerta, quien tocaba mi puerta era en realidad Max. -¿esperabas a alguien más mi vida?- pregunto mientras me sostenía en sus brazos y me llenaba de besos en todos lados. –te extrañe tanto, pero sé que valdrá la pena. - hablaba rápido y yo no lograba asimilar que él había vuelto. -llegaste. - dije casi sin aliento. Tenerlo frente a mi o mejor dicho rodeándome por completo me golpeo y mientras intentaba poner la mejor sonrisa no pude evitar llenar mi cabeza con todas las imágenes de los últimos días con Theo, cada momento, cada beso, cada caricia, cada risa. - ¿no estás feliz? - me tomo el rostro con ambas manos y puso un suave beso en ellos. Parecía confundido y me daba la impresión que cada segundo que pasaba él iba siendo un poco más consciente de que algo andaba mal conmigo. No quería ser una mujer sin alma al cortar tan de repente toda la emoción del reencuentro, pero necesitaba sacar de mi sistema el hecho de que había estado engañándolo todo este tiempo con Theo. -tenemos que hablar Max. - no quería seguir mintiendo y estaba cansada de sentir culpa. No era el mejor momento y la mejor forma, al atacarlo apenas había llegado, pero nunca iba a ser un buen momento con Max porque era imposible no hacerle daño con todo lo que tenía que decirle. - ¿Qué pasa mi amor? - me llevo a la cama y nos sentó frente a frente, me estaba poniendo toda la atención del mundo y mis ojos se llenaron de lágrimas. -hay otra persona en mi vida.- dije casi sollozando. –perdóname por favor. – no quise andar con rodeos y preferí hacerlo rápido como arrancando una bandita y el volver a mirarlo me quebré no pude evitarlo y las lágrimas de repente comenzaron a brotar. - ¿co…cómo? - de repente sus ojos también estaban llorosos. No quería parecer víctima, mucho menos parecerlo, pero las lágrimas no se detenían, no estaba llorando por mi o porque quisiera que Max se ablandara, lloraba por él, por lo que le había hecho sin que se lo mereciera, sabía que estaba quebrando a un hombre maravilloso y posiblemente nunca me perdonaría del todo. -Theo, mi mejor amigo. Siempre he estado enamorada de él y hace una semana aproximadamente se me declaro, era lo que estaba esperando desde que tenía 8 años y trate de negarme, decirme a mí misma que solo eran celos de amigos pero durante todos los días que no estuviste me demostró que me quiere y los sentimiento que trate de esconder salieron a flote más rápido de lo que quería.- no tenía cara para mirarlo a los ojos por lo que mi mirada siempre estuvo en el suelo. Max me sostenía las manos y no me las soltó en ningún momento, solo soltó una para sacar un estuche alargado de su bolsillo, recién ahí tuve un poco de valentía para mirarlo a los ojos y eso me destruyo. Su mirada estaba tan vacía, yo nunca la había visto así, yo le había quitado el brillo que siempre llevaba con él. -yo debería hacer llegado hace 4 días a Los Ángeles, pero retrase mi viaje porque le conté todo a mis padres sobre ti y me preguntaron cuan enamorado de ti estaba, yo le dije que eras la mujer con la que quería formar familia algún día. - un sollozo se me escapo y las lágrimas volvieron a aparecer corriendo rápidamente por mis mejillas. De repente era consciente de lo que estaba perdiendo y mi cabeza me castigaba por eso, pero mi corazón no parecía tener ninguna culpa de estar encaprichado con Theo. –Le dije que eras la chica perfecta pero que tenía que tener mucho cuidado porque si te descuidaba un segundo cualquier hombre se podía fijar en ti y alejarme. Les dije que tu amigo tenía otras intenciones contigo y que si no hacia mi movimiento rápido podía perderte - una sonrisa triste apareció en su hermoso rostro. - les pedí que buscáramos esta joya familiar que tiene una historia un poco larga. - suspiro y luego continuo –mamá la encontró y dijo que con esto tú nunca me dejarías, la encontramos justo cuando habíamos perdido la esperanza que fue 3 días después. - y me entrego la caja de terciopelo. Con las manos temblando la recibí y la abrí. Me puse a llorar cuando lo vi. Era un delicado collar de oro con un colgante bellísimo, era un corazón rodeado por dos alas y en el centro había una piedra roja, era sublime y se notaba que era muy viejo, aunque eso solo hacia aumentar la belleza de la joya. -era de mi tatarabuela. - me explico Max. –la leyenda en mi familia cuenta de que cada hombre en mi familia se lo ha dado a la mujer que cree es el amor de su vida y la chica nunca puede separarse de él. –me tomo la cara y me beso no con rabia si no con la mayor ternura que jamás sentí. –al parecer llegue demasiado tarde, pero quiero que te lo quedes. - Max era el alma más pura pisando este planeta y yo había tenido la suerte de haberlo encontrado y tenerlo en mi vida, que me entregara su amor y cariño y solo por eso yo era la mujer más afortunada que jamás había existido. -no puedo. - dije mientras negaba con la cabeza para darle más énfasis a mi respuesta. –se lo merece alguien que te respete y te sepa amar. - mientras intentaba devolver la joya a sus manos, pero el solo negaba. -yo solo quiero que tú me ames. - cayo una lagrima solitaria por su rostro. –al menos en este preciso momento solo puedo querer a una mujer y esa eres tú. Lo dejo en tus manos con la esperanza de que cambies de opinión y vuelvas a buscarme. -Max. - volví a llorar desconsoladamente, el definitivamente no se merecía lo que yo le había hecho pero mi estúpido corazón estaba encaprichado con Theo. Busque apoyo en su pecho y el me abrazo, pero no como siempre, su abrazo era distante. -te prometo que si algún día encuentro a una chica que ame tanto como te amo a ti te lo voy a pedir por lo que vamos a tener que seguir en contacto, pero mientras esa chica no aparezca te pertenece a ti justo como mi corazón. - se levantó y se fue. Con el collar entre mis mano me acosté en mi cama a llorar porque le estaba haciendo daño a dos hombres maravillosos aunque Max definitivamente no se merecía lo que le acaba de hacer. Trate de calmarme para llamar a Theo y decirle que me iba por algunos días para pensar, necesitaba estar sola, aunque eso significara perder clases. Una vez que corte la llamada con Theo me apresure en armar mi bolso y preparar todo para irme. Si bien no había tenido a la mejor madre del mundo ella sabría que hacer o al menos tendría algún consejo para darme porque si alguna historia había escuchado de ella fue como rechazo al mejor hombre que pudo estar en su vida por quien ella pensó era su verdadero amor quien fue mi padre y falleció tan solo 8 años después de nacida yo. Theo Habían pasado 1 semana desde que Sam me había llamado avisándome que se iba por un tiempo para pensar. Había visto a Max en la universidad por lo que aun tenia esperanza de que volviera conmigo (el tipo estaba deshecho) pero ni siquiera Ellie sabía dónde estaba. La desesperación fue muy grande y cada día parecía eterno porque no contestaba ni mis llamas ni mis mensajes…yo había prometido darle tiempo, pero al pasar los días mi angustia fue creciendo y caí en la tentación de las llamadas por lo que en cerca de dos o tres días había llenado su buzón de voz con mis mensajes penosos que pedían y rogaban que volviera para poder hacerla feliz, aunque siempre fue igual, nunca respuesta. Era sábado y había ido donde mis padres porque fue en el único lugar donde encontré un poco esperanza esperándola, en mi habitación recordaba con ella se entregó a mí y eso también me hacía creer que ella me amaba solo a mí. Volvía a mí la esperanza de que solo se sentía mal y que su escapada no había sido por mi o por nosotros, sino que solo necesitaba el tiempo para asumir sus sentimientos y poder estar libre de culpa con Max y ser solo mía. Fui al despacho de mi padre, él se retiró de la pantalla grande cuando Chloe cumplió los 15 años, pero siguió trabajando como director de cine. Dante estaba sentado concentrado viendo algo en el computador cuando abrí la puerta. -¿puedo hablar contigo un momento?- pregunte y sin esperar respuesta me senté frente a él. -te estaba esperando.- me dijo y me sirvió un vaso de su mejor whisky y se lo agradecí. -hace una semana que no sé nada de Sam y me estoy entrando a desesperar.- dije realmente aterrado. - ¿Cómo lo hiciste cuando mamá se fue a Londres y te dejo solo? - este hombre era un real santo por todo lo que le había hecho mi madre. En mi desesperación recordé la historia de mis padres y sabía que papá podía darme consejos sobre todo de cómo ser paciente. Porque seguir solo con mis pensamientos me mataba un poco segundo a segundo y no lograba dormir ni estar tranquilo del todo porque pensaba en como estaría Samantha, en que estaría haciendo, en porque no había pedido ayuda y había decidido irse sola, yo podía ayudarla en lo que quisiera, pero el hecho de que haya puesto distancia con el mundo entero me deja claro que era más grave de lo que yo esperaba. -al igual que tu madre tu eres demasiado inmaduro para la pequeña Sam, ella es una chica que cualquier hombre desearía tener y que desde siempre te prefirió a ti por sobre cualquiera, pero tú solo lo viste cuando ella ya estaba con alguien quien de verdad se la merecía. Querido hijo no te la mereces. - me miraba seriamente para hacer un punto de su conversación y podía ver en sus ojos que decía enserio todo lo que acababa de salir de su boca, y yo sabía que era cierta cada palabra que había dicho mi padre, pero no podía evitar enojarme al darme cuenta de que como su hijo no me estaba dando el favor. -gracias por las palabras de apoyo padre. - dije enojado apunto de levantarme he irme. Mientras lo hacía me sentía un idiota porque mi padre me acababa de decir que era inmaduro y yo se lo estaba demostrando al no poder soportar una mínima critica que me estaba haciendo. -no te mereces a Sammy, pero por alguna razón o por un milagro de la vida y por suerte para ti ella te quiere solo a ti. - Dante rodeo su vaso de wiski y lo miro unos segundos pensando y luego volvió a hablar. –solo está pensando en que es lo correcto de hacer. Cuando yo tuve que esperar a tu madre lo hice porque la amaba tanto que no importaba que estuviera siendo inmadura porque ella era una niña, me enamore de una niña de 16 años no podía esperar que actuara como una mujer de 40 cuando había vivido siempre como la reina de la casa y hasta su hermano la protegía de hasta una pluma. Pero ella era todo para mí y decidí aguantar todo lo que hizo porque sabía que al fin y al cabo ella seria mía para siempre. - se levantó para luego sentarse a mi lado y puso una mano en mi hombro, justo lo que necesita. –si ella realmente te ama como yo amaba a tu madre va a volver aunque no la mereces porque para ella vas a ser el único siempre. Pero comprende que también puede pasar lo contrario y vas a tener que aprender a vivir sin la mujer que amas. No podía negar que tuviera razón porque mi padre era un hombre con sabiduría infinita pero solo podía pedir que ella volviera pronto porque había un hombre con el corazón en una mano y un anillo en la otra esperándola para entregarle todo. Aunque como acababa de decir el viejo yo debía tener en cuenta que podía ocurrir lo contrario y que ella no volviera a mí, que se diera cuenta de que no era un buen hombre y que se fuera con otro y yo debía tener la fortaleza de dejarla ser, de estar tranquila con el hombre que ella eligiera porque al fin y al cabo de eso se trata el amor… de buscar la felicidad con el otro pero si ese otro ya no la encuentra con a tu lado dejarlo ir para que pueda buscar su propia felicidad aunque sea lejos de ti. Me iba a matar verla con Max, pero yo mejor que nadie sabía que ese chico era la opción segura y buena para Sam, yo era el toxico y lo tenía más que claro, peo quería creer que nuestros años como amigos y su ya confesado amor por mi desde hacía años fuera más fuerte que la conciencia y cerebro de mi bella chica.
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