Capítulo 11

3726 Palabras
Theo Estaba estudiando que era lo único que me permitía estar tranquilo aunque fueran solo unos minutos, cuando la puerta de mi habitación en la universidad sonó. Sin mucha convicción fui a abrir, pero de verdad que no me esperaba que Sam estuviera frente a mí, ella estaba destrozada, incluso más que yo, llevaba un chaleco demasiado grande y muy largo para ella y sus ojos estaban llenos de pena. Me quede sin poder hablar o siquiera respirar al verla de pie frente a mí, no lograba reaccionar. No quería asumir nada, pero ella venía a decirme que se iba a quedar con Max, lo presentía y eso me rompía el corazón. -perdón. - fue lo primero que dijo con casi un susurro y mi corazón cayó al suelo. -puedo demostrarte que nadie te va a amar como yo, lo prometo. Estoy dispuesto a hacer lo que sea, pero no me dejes. - hable demasiado rápido, pero ella me comprendió, no quería demostrarme débil y llorar, pero estaba tan cerca de hacerlo. -no… no quería que entendieras eso. - me dijo dulcemente y con cara de confusión aun hablando despacio. –creo que es mejor que entremos para que puede explicarte. –y ahora era yo el que estaba confundido. Nos sentamos frente a frente en las camas y ella me acaricio la mejilla con una sonrisa. -de verdad que necesitaba irme para pensar.- dijo para comenzar con la historia del porque se fue. –el día en que Max llego me dijo tantas cosas que de verdad pensé que era la peor escoria en el planeta y decidí pensar bien en todo lo que estaba a punto de hacer. Nunca pensé que fueran a ser dos semanas. -porque no me buscaste para apoyarte y demostrarte que en amar no hay un error o un delito. - le tome la mano suavemente. -es que tu no viste ni escuchaste lo que me dijo Max, yo fui una perra porque no deje ni siquiera que se sentara para decirle que debíamos terminar y lo que él hizo por mí me termino por matar, cada gota de sangre en mí se enfrió al ver en lo que había convertido a ese maravilloso hombre. - ¿Qué me quieres decir? - estaba cansado de esperar a que me diera la maldita respuesta. -ese chico estaba dispuesto a todo por hacerme feliz pero el corazón no entiende razones. - ella me sonrió y la vida volvió a tener sentido. -entonces estas dos semanas te dejaron la conclusión de…- no termine la frase esperando que ella lo hiciera por mí. -después de dos semanas alejada de lo que de verdad me importaba me di cuenta de que no era necesario irme para saber que mi corazón siempre tendría la razón. – se levantó para sentarse a horcajadas en mí, me acaricio el rostro y luego me dio un beso rápido. –Siempre has sido tú y siempre lo serás. - mis brazos la rodearon rápidamente y no quería soltarla para convencerme de que todo lo que estaba diciendo era real. -entonces no te vas a ir nunca más de mi vida y jamás me vas a dejar sin tu presencia jamás de los jamases? - pregunte con una sonrisa de oreja a oreja, yo era un maldito con suerte. -bueno, todo va a depender de cómo me trates para que yo no vuelva a pensar en alejarme de ti. - dijo mirándome con unos ojos que solo había visto una vez antes y fue cuando me volvió malditamente loco tomando mi semen de su mano. - ¿y cómo se supone que debo tratarte para que no me dejes nunca. - esto se comenzaba a poner interesante. -debes amarme con locura y debes hacer que mi cuerpo este siempre satisfecho por ti. - se rio un poco avergonzada y me encantaba esa parte “inexperta” de ella intentando hablar coquetamente. Amaba cada parte ella y siempre supe que ella era una mujer hermosa pero ahora que podía mirar y tocar sin restricciones su cuerpo había descubierto que tenía una debilidad por ese hermoso y bien formado trasero por lo que baje mis manos y comencé suavemente a apretarlo para que Sam entendiera donde quería llegar esta vez. Sentí la responsabilidad de que este reencuentro tenía que ser épico y por lo mismo el sexo debía ser inolvidable. Mi chica era inteligente por lo que entendió rápidamente mis intenciones así que también se puso en el modo caliente y partió por mi cuello ¡Oh! Que placer sentir su lengua. -te extrañe mucho. - dije antes de buscar su boca para besarla hasta dejarla sin aire. No lograba entender como había crecido al lado de ella sin darme cuenta de que era mía. Sam saco mi polera y sus manos se volvieron locas tocando todo mi pecho y espalda, arañando suavemente algunos lugares y haciéndome sentir escalofríos cuando respiraba suavemente cerca de mi piel. Esta vez fui yo el que comenzó a quitarle todo, no me detuve hasta que la volví a tener a horcajadas encima mío, pero sin absolutamente nada de ropa y mirándome con deseo. Mis manos fueron directos a tocar a masajear sus pechos que sentía que cada vez me hacían más adicto a ellos por lo que no paso mucho tiempo antes de que tuviera que meter uno en mi boca y escuchar como gimió Sam me hizo ir con un poco más de agresividad y morder suavemente para luego cambiarme de pezón y torturar al otro de la misma manera. Si había algo que aprendí dentro de todas mis experiencias sexuales fue que una previa larga y estimulante haría el trabajo pesado un poco más fácil para mí y placentero para ella. Tome a Sammy y la deje sobre su espalda en la cama para luego comenzar a dejar un camino de besos por debajo de sus senos, su estómago, su monte de venus y así finalmente llegar a mi premio. Partí dando unas suaves lengüeteadas a su clítoris, suave y saboreando antes para tantear terreno y luego comencé un poco más rápido cuando escuche sus suaves gemidos que amaba, mis manos no se podían quedar quietas y acariciaban sus muslos o viajaban a sus pechos mientras yo seguía jugando con mi lengua y cuando su respiración comenzó a ponerse poco a poco más rápida yo sentí que era el momento, con una mano abrí sus labios y comencé a saborear y a mover mi lengua más duro y rápido, con un dedo en la entrada de su v****a sentí que estaba lista por lo que puse mi lengua dura y la metí mientras que con la otra mano jugueteaba aun con su clítoris y Samantha comenzó a gritar. - ¡Theo! ¡mas… más rápido! - un gruñido salió de mi garganta y me propuse darle lo que me pedía mi chica. Respire un poco y sople suavemente directo en su clítoris para luego volver a comerlo mientras ya tenía dos dedos dentro de ella. –Theo- seguía gritando Sam mientras ella con sus propias manos agarraba sus pechos, parecía que estaba loca con los estímulos, pero también parecía que no era suficiente y la verdad es que yo estaba tan cerca de solo escucharla decir mi nombre y ver esa cara de placer máximo. - ¡mmmh! ¡aah! ¡Theo! - fue lo que dijo antes de ponerse tensa por unos segundos y luego comenzar a gemir como buscando aire. Mientras ella aun sentía lo que el orgasmo le estaba haciendo a su cuerpo yo me detuve unos segundos para ponerme el condón y rápidamente y antes de que el orgasmo le diera la bajada yo entre rápidamente en ella. - ¡Sam! - dije roncamente mientras entraba en ella porque aun podía sentir algunos espasmos del orgasmo apretarme. - ¡Deliciosa! - me acomodé y puse mis brazos al lado de su cabeza y le di un beso donde ella pudo saborear suavemente lo que yo había estado haciendo unos segundos atrás. Seguí moviéndome adentro y afuera de manera irregular, rápido y lento jugando con el ritmo, intentando también mover la cadera un poco arriba. –tócate. - dije sin dejar de moverme. Ella abrió los ojos y solo con la mirada me pregunto qué quería decir. –cariño pon tu mano en tu clítoris y tócate. Seguimos unos pocos minutos más de esta manera cuando sentí que me podía correr y la verdad era que necesitaba ser un poco más bruto por lo que avergonzado le pregunté. -Sam ¿puedo hacerlo más fuerte y más rápido? - no quería parecer un cavernícola, pero tenía la sensación de que podía tener un orgasmo maravilloso si cambiábamos la forma, ambos lo íbamos a disfrutar. -por favor. - respondió mi chica y me sentí tan aliviado. La bese y luego salí de ella, me pare al borde de la cama. -ponte en cuatro. - ya había sido lindo y le había preguntado por lo que estos últimos minutos siguientes iba a ser un poco más demandante. Sam rápidamente se puso como le dije y yo la acomode para poder entrar más fácilmente y no voy a negar que no pude al ver ese hermoso trasero levantado hacia mi tocarlo, acariciarlo y darle una nalgada a la que Sam respondió tan bien que fui por una segunda un poco más fuerte y ya con las ganas sacadas me puse tras ella y entre lentamente para ir tanteando como se sentía ella. - ¡mmh! - y más dulces sonidos de ese tipo comenzaron a salir de ella mientras yo me movía por lo que tome eso como que estaba haciendo las cosas bien así que seguí moviéndome cada vez un poco más rápido, moviendo las caderas y tocando todo lo que tenía a mi alcance, intentaba alcanzar su clítoris, sus pechos y sus nalgas, sentía que me faltaban manos para tocar todo lo que quería. - ¡Theo estoy cerca de nuevo! - esas palabras me sacaron de mis pensamientos, su voz rogando, pidiéndome más me volvieron un poco loco y en ese preciso momento comencé a moverme rápido, realmente rápido y duro. Apreté sus caderas duro y empecé a penetrarla duro y rápido, sus gritos, sus gemidos mezclados con los míos, ambos diciendo nuestros nombres y disfrutando como locos me hicieron llegar rápidamente al orgasmo. - ¡Ah! ¡Oh, Sam! - dije mientras me terminaba de derramar dentro de ella. Libere una mano y aun encima de su espalda busque su botón para lograr que ella terminara y solo después de unos leves toques ella también gimió y susurro mi nombre y se dejó caer encima de la cama conmigo en su espalda aun sin poder moverme. –eso fue…- no pude terminar la frase. Nos deje respirar y calmarnos un poco antes de levantarme y sacarme el condón. Samantha aún seguía recostada y con los ojos cerrados, pero con una sonrisa de satisfacción que me hacía sentir orgulloso. -Sam…- susurre no queriendo despertarla, pero ella perezosamente abrió sus ojos y esta vez suspiro. -eso fue maravilloso, Theo. - dijo muy suavemente. –si nuestra vida juntos va a tener este tipo de entretención estoy segura que jamás me volveré a alejar de ti. Me rei alegremente y nos acosté debajo de las sabanas, ninguno se quiso mover, nos quedamos desnudos y abrazados susurrando palabras de amor. -mmm…- de repente dijo Sam pensativa. –se supone que debo ir al baño. - no sonaba muy convencida, pero recordé la necesidad femenina para evitar problemas así que salí de la cama para que ella se pudiera asear apropiadamente e hiciera todo lo necesario. Cuando volvió tomo mi polera del suelo para ponérsela y volvió a acostarse. Mimosamente se acercó a mí y me abraso cuando yo estuve dentro también y soltó un último suspiro antes de cerrar los ojos para dormirse. ***** Aunque a Sam aun no la convencía de que saliéramos juntos a la calle, como novios, si estábamos mucho juntos encerrados sobre todo en casa de mis padres y ambos lo disfrutábamos al máximo. El primer día en que ella me permitió ir a buscarla a su facultad creí morir cuando la vi riendo con Max, ese maldito aún no se rendía y sabía que la quería casi tanto como yo por lo que era muy cuidadoso con Sam. Ella me había comentado que el hombre estaba dispuesto a todo por ella, pero jamás me conto que fue lo que realmente paso cuando le pido que terminaran y eso cada vez que lo recordaba me comía un poco la cabeza y debo admitir me volvía un poco loco y más cuando pensaba que ambos seguían siendo compañeros de carrera y amigos, como me había comentado Samantha. Me acerque a ellos y tome a mi chica por la cintura y le di un beso en la coronilla (tampoco era un maldito desalmado como para besarla en la boca frente a él) y luego le sonreí quería que Max supiera que ella ya era mía y que no iba a dejarla ir, pero tampoco iba a hacer una escena besándola como en una película, no era necesario aún. - ¿nos vamos cariño? - pregunte como un gatito mimoso. Bueno tal vez la marcada de territorio era demasiado evidente, nada sutil como yo había pensado y lo comprendí porque Sammy me miro divertida y confundida. -sí, vamos. - ella me sonrió y con un beso en la mejilla se despidió del gigantón musculado que aun la miraba con ojos brillosos. Pero no quise decir nada porque al final de cuentas Sam estaba conmigo y sabía que lo hacía en cuerpo y alma. ***** - ¿y Chloe? - preguntamos cuando llegamos a casa de mis padres, ella siempre era la que primero nos recibía al llegar amaba a Sam y había estado feliz saltando y gritando cuando supo que nosotros estábamos juntos. -está en su pieza encerrada y no nos quiere decir nada. - dijo mi madre apenada. –al parecer son problemas con Axel. - ella estaba incomoda con la situación ya que sabía que una vez que papá se enterara iba a matar a Axel, estaba esperando una excusa para alejarlo de Chloe. - ¿Qué le hiso ese desgraciado? - pregunte furioso, hace algunos días ya andaba rara y sabía que era por él. Cuando mi padre se enterara habría guerra. Ya llevábamos saliendo oficialmente con Sammy por 1 mes y había sido el mes más feliz de mi vida y toda mi familia lo sabía, pero ahora con el problema de Chloe nuestra felicidad se vería opacada por mi hermanita. Ella necesitaba toda nuestra atención. -es mejor dejarla sola y que ella hable cuando se sienta preparada.- dijo la sabia de mi novia ¡amaba poder decirle así! -¿Qué paso?- entro mi padre preguntando por nuestras caras. - ¿y mi bebé? - mi madre se puso tensa y yo me quede callado. Era sabido a nivel mundial que papá besaba el suelo que pisaba mi hermana pequeña porque bueno, era la niña de papá. -no se sentía muy bien por lo que cuando llegamos dijo que se iba a descansar a su pieza. - nos salvó Sam y mi padre sonrió enternecido. -mi pequeña se está esforzando demasiado con la flauta. - miro a mamá. –tal vez debemos aclararle que no se presione más de lo necesario, cariño. -no te preocupes amor, yo hablare con ella cuando se encuentre mejor. - dijo mamá intentado calmarlo para que no fuera a molestarla a su habitación. -por supuesto, de música a música deben hablar. ***** El año universitario estaba a punto de terminar y yo era el hombre más feliz sobre la faz de la tierra porque terminaba mi carrera en economía porque quería heredar el negocio de mi abuelo Jack y aunque a Sammy le quedaban algunos años más para terminar medicina sabía que contaría con mi apoyo en lo que fuera. Aún tenía guardado el anillo, pero hoy sería el día en que finalmente me declarara y le pidiera que estuviera conmigo toda la vida. Había estado ansioso y había querido entregárselo el mismo día que había vuelto a mí, pero sabía que tenía que ser especial el momento de dárselo, ella se merecía siempre lo mejor por lo que estuve planeando durante un tiempo el momento y lugar perfecto. La lleve al parque donde nos dimos nuestro primer beso a los 8 años, estaba tal cual como hace casi 14 años. El sitio estaba prácticamente igual, algunos juegos nuevos y con mejores bancas y el pasto más verde pero los arboles parecían jamás haber perdido sus hojas. Sammy llego en su auto y me quedo mirando confundida por el lugar de reunión que había elegido, una sonrisa lleno su rostro cuando se dio cuenta de donde estaba, una vez que cumplimos cerca de los diez u once años jamás volvimos a este lugar, nos creímos chicos grandes y comenzamos a jugar en casa más tiempo pero era necesario volver aquí por ella, yo estaba de pie y tenía un ramo de lilium en mis manos porque eran sus flores favoritas y en mi bolsillo derecho del pantalón quemaba la vendita cajita. -¿Qué celebramos?- pregunto con una sonrisa aun cuando me besaba para saludarme. -la verdad es que hay mucho que celebrar. - dije un poco misterioso. -tu titulación primero que todo. - ella estaba emocionada por ir a la ceremonia. -bueno eso es algo, pero nosotros como pareja tenemos algunas cosas que celebrar también. - dije entregándole el ramo de flores. - ¿ah sí? ¿cosas como que? - pregunto divertida y tomando haciendo en una banca cercana y sin quitarme la mirada en ningún momento. -bueno, nunca nos dimos el tiempo para celebrar que éramos pareja desde el momento en que fuiste libre por lo que ya sabemos sucedió esas dos fatídicas semanas. -bueno tienes razón, tal vez podríamos dejar esta fecha como el inicio para poder celebrar futuros aniversarios. - esta vez estaba mirando y oliendo las flores. –y además este lugar me trae muy bellos recuerdos, es perfecto para iniciar con el pie derecho. -bueno, por eso te traje acá. - me retorcí las manos y comencé a hablar. –recuerdo que el día que te declare todo mi amor en mi habitación tú me dijiste que hace unos años atrás habías intentado declararte, pero por una confusión no dijiste nada. -sí, lo recuerdo muy bien. -bueno también me contaste que había guardado la flor que te di el día que te robé tu primer beso y bueno recordé de donde la había sacado ese día, vine acá hace unos días buscando esa planta, pero claramente ya no existía y no había posibilidad de encontrar aquella flor. - había sido un idiota, pero con buenas intenciones. -bueno cariño, ese primer beso fue hace más de trece años así que fue una misión imposible desde el primer segundo. - dijo Sammy riendo de mi idiotez. -mi idea era poder entregarte aquella flor y poder decirte que ya era hora de que nos entregáramos el uno a otro completamente. - ¿aún más Theo? Creo que ya no queda ninguna parte de mi qua hayas reclamado y yo feliz de entregártelo todo. - ella reía por mis palabras y me alegraba que ella estuviera feliz y relajada porque yo no lo estaba. -bueno, todo era parte de un plan maestro para poder seguir celebrando juntos. - bueno se acercaba el momento y yo comencé a temblar de los nervios. - ¿Qué más debemos celebrar hoy? - pregunto realmente curiosa. -nuestro amor. - fue lo único que dije antes de ponerme de rodillas, ella capto de inmediato lo que estaba haciendo y se tapó la boca con su mano. - ¿Theo? - pregunto asustada, asombrada y un poco incrédula. -mi amor, mi vida entera. - partí mi declaración. –tal vez no soy el mejor hombre del mundo y tengo más que claro que no te merezco pero soy tan egoísta que no te puedo dejar escapar. Te amo tanto y agradezco que me ames de la misma manera que solo quiero que nuestro amor lo vea todo el mundo en forma de compromiso real y por supuesto dejar en claro que eres mía y solo mía. - le tome la mano y la acerque más a mí. - ¿me harías en grandísimo honor de estar conmigo para toda la vida como mi esposa? - Sammy me miraba y me miraba y yo comencé a entrar en pánico. -¿mi amor? -si.- dijo en un tímido susurro quien fue acompañado por asentimientos para dejarme claro que sí. -¿De verdad?- no podía creer que de verdad se fuera a casar conmigo. -si mi amor, eres todo lo que he querido en mi vida y no podría decirte que no, aunque quisiera. - se puso a reír nerviosamente y se lanzó sobre mí para darme un abrazo y besarme y luego me tomo mis manos y me miró fijamente a los ojos para dejar en claro lo que iba a decir. –te amo. Si, por supuesto que me voy a casar contigo. La tome en mis brazos y nos hice girar mientras nos reíamos en medio de un beso, el mejor beso de mi vida, el más dulce, el más importante de todos. -acabas de hacerme el hombre más feliz y con más suerte de todo el maldito planeta y de toda la jodida historia humana. - no podía dejar de besarla. -bueno yo me siento igual de afortunada. - ¡ESTA MUJER ACABA DE ACEPTAR CASARSE CONMIGO! - me puse a gritar con un loco y no me importaba nada, solo pude escuchar unos gritos y aplausos de extraño. - ¡ya Theo, basta! - dijo Sam riendo avergonzada. –creo que lo mejor es ir a casa a arreglarnos para tu ceremonia. -en este momento mi título es lo que menos me importa. -bueno a tus padres no, así que por favor vamos, amor. - me tomo de la mano y me guio a su auto para luego llevarnos a casa de mis padres.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR