Epilogo

1839 Palabras
Samantha 4 años más tarde Estaba terminando mi turno he iba agotada a casa con mi gran panza. Después de cuatro años juntos y 3 años casados el hombre había logrado convencerme de tener un bebé, según él nos faltaba un pequeño que nos alegrara la vida y yo estaba de acuerdo con él por lo que el trabajo de convencerme no había sido del todo arduo. Habíamos decidido con Theo dejar a la intriga el sexo del bebé para que nos sorprendiera desde su nacimiento. Cuando llegué a mi auto me tuve que detener unos segundos y analizar lo que estaba pasando, me encontré con una sorpresa maravillosa, apoyado en mi auto estaba Max, me sorprendió verlo, se veía mejor que nunca y volvía a tener ese brillo en los ojos que yo le había quitado en algún momento. Le sonreí hasta doler mis mejillas y me acerqué a él para abrasarlo todo lo que mi gran panza de 7 meses me permitía, ese abrazo fue maravilloso, sentí que no había rencor entre nosotros y que esta visita sorpresa era lo que necesitaba para por fin estar segura de que todo el mal que pude haberle hecho a este gran hombre lo había logrado superar y seguir adelante, solo con verlo podía decir que estaba mejor que antes. -no puedo creer lo que mis ojos ven. - dijo acariciando mi vientre. -que puedo decir, Theo me termino aburriendo con el tema del bebé y decidí darle en el gusto. - mentí un poco y ambos nos reímos. - ¿a qué se debe tan grata visita? - cuando nos separamos había dejado claro que podíamos seguir siendo amigos y aunque a veces a escondidas de Theo hablábamos por teléfono o por f*******: nunca me había venido a ver. Cualquiera podría haber pensado que estaba engañando a mi marido, pero yo sabía que se volvería loco si sabía que yo me había mantenido en contacto con Max porque él siempre había pensado que después de que termine la carrera jamás había vuelto a verlo, y decidí dejarlo que pensara eso porque no estaba preparada para lidiar con sus celos. -la verdad es que vengo por el collar. - dijo avergonzado. Yo me reí, me hacia realmente feliz escuchar esas palabras. - ¿ella vale la pena? - pregunte feliz porque hubiera encontrado a alguien que de verdad lo quisiera. Me sentía muy protectora con el corazón de Max porque sabía lo que le hacía a él como persona que se lo rompieran, y necesitaba asegurarme de que la chica fuera una merecedora porque, aunque él había pensado en mi yo jamás me merecí tremendo amor que me entrego y yo más que nadie deseaba que el encontrara a esa mujer perfecta que solo le iba a llevar felicidad a su vida. -vale más que eso, es…- me miro avergonzado y yo sabía lo que iba a decir. –es aún más perfecta que tú y me hace feliz de lo que realmente puedo creer. - se detuvo un momento como para pensar en la afortunada. - ella es todo lo que necesito y es simplemente perfecta. - yo solo sonreí al escucharlo y me realmente fui feliz al escucharlo. -bueno Max, tú te mereces eso y mucho más. - lo abrace intentado que sintiera mi genuina felicidad por él. - y cuéntame un poco de esta misteriosa mujer que te robo el corazón. - me cruce de brazos sobre mi panza y lo mire directo a los ojos poniendo toda la atención del mundo. -Se llama Abigail, ella es una abogada que se está haciendo de un nombre en el mundo jurídico y sé que me ama tanto como yo a ella. - hablaba con tanto amor de esa chica que sabía que ella era la afortunada que daría felicidad a Max como él realmente lo merecía. -vamos a casa. Tengo esa reliquia mejor guardada que a mi propio corazón. - nos subimos a mi auto y nos dirigimos a casa, donde estaría Theo. Se iba a volver loco. Me reí solo de saber cómo estaría cuando viera a Max. Durante el camino a casa Max no pudo dejar de hablar de Abigail, de cómo había llegado hace poco más de año a la ciudad y que ella había conocido el mismo día que llego. -estaba perdida y yo la vi y de inmediato supe que era a quien estaba buscando. - hablaba rápido y emocionado al recordar. –la ayude y desde ese día no me he podido separar de ella. - ¡oh Max!, tu sabes cómo darle la bienvenida a una chica nueva en la ciudad. Ambos estábamos emocionados al respecto y sentía que no podíamos dejar de hablar, yo estaba tan contenta por Max y el me preguntaba como llevaba la vida de casada. Al final, aunque habláramos por r************* quedaba claro que esta visita había servido para ponernos al día y aunque yo siempre pensé que entre nosotros estaba todo claro, pero conversando me di cuenta de que nos había faltado hablar más, pero estábamos recuperando eso. Theo Había terminado mi reunión con mí representado, un chico que prometía mucho en el mundo de la actuación, he incluso papá ya tenía un contrato con él para su próxima película, había decidido apurar la reunión un poco para poder ir directo a casa a esperar a Sam para que saliéramos a comer, desde que había descubierto que estaba embarazada no podía estar lejos de ella, sentía que mi pequeño hijo aun en formación me necesitaba. Al llegar a casa sentí algo extraño, me sentí un poco inseguro por alguna forma y cautelosamente entre a casa, se escuchaban risas desde nuestra habitación con Sammy, yo reconocía su voz, su risa, pero el sonido masculino no lo recordaba y estaba haciendo que se me pararan los pelos hasta de la nuca, despacio y sin hacer el mayor ruido posible me acerque a la habitación y me encontré con mi mayor pesadilla durante estos años. Mi corazón se detuvo al ver que era el gigantón musculado que había vuelto al ataque. -¡¿Qué significa esto?!- grite enojadísimo. Ellos se miraron y se pusieron a reír, se estaba burlando de mí ni siquiera se iban a esforzar en esconder este engaño. -solo vengo a buscar algo que me guardaba Sam.- dijo divertido Max, se levantó y me estrecho la mano, cosa que yo hice en modo automático y en estado de shock. -mi amor. – dijo condescendientemente y aun riendo Sammy mientras se acercaba a mí y me daba un beso en la mejilla. –tranquilízate bebé, no puedo estar más marcada por tu amor que con mi gigante panza. Te amo solo a ti y a nadie más. - me beso rápidamente y yo me quedé como piedra cuando los vi entrar a MI OFICINA riendo y hablando como si fueran mejor amigo de la vida. Tenía que seguirlos, esto no podía ser nada bueno. Estábamos los tres en mi oficina cuando Sami saco de una caja desde detrás de un libro que yo odiaba pero que ella había decidido comprar y dejarlo en mi espacio, ahora lo entendía, ella no quería que me acercara a esa zona. Del libro saco un collar muy antiguo pero muy bonito y se lo mostro a Max para luego guardarlo y entregárselo con una sonrisa en el rostro. -te deseo lo mejor con esa chica y que te sepa apreciar como yo no lo supe hacer. - se abrasaron. Yo de verdad no entendía nada de lo que estaba ocurriendo. -espero no llegar tarde con ella también. - se sonrieron y Max se dio la vuelta para irse, pero antes se detuvo y me miro seriamente, aunque con una sonrisa. –cuídala mucho que mujeres como ella hay pocas y aunque me la quitaste el destino puso a otra en mi camino y ella de verdad me hace feliz. - puso su mano en mi hombro y lo apretó despidiéndose. Yo mudo lo mire hasta que salió de mi casa y no se en que momento alguien pido un taxi que al salir Max lo estaba esperando, no podía dejar de mirar cómo se iba, ni pensar porque había vuelto a nuestras vidas, ni mucho menos para que había buscado a Samantha. - ¿Qué acaba de pasar? - Sammy con una sonrisa comenzó a contarme la historia. - ¿recuerdas el tiempo de separación que tuvimos cuando yo termine con Max? - no sabía si esta historia me iba a gustar o no. -claro que lo recuerdo, fueron unos días terribles para mi pensado en cómo me ibas a dejar por un mejor hombre y la clara mejor opción. - a veces aun tenia pesadillas con ese momento de nuestras vidas. -ese mismo día que el volvió y yo termine con él. - comenzó a hablar nuevamente Samantha. –después de hablar con él, Max me entrego el collar que le acabo de pasar y me conto que en su familia era una tradición entregárselo a la mujer que querías para toda la vida. - ¿Qué? ¡¿Por qué lo tenías tú?!- no pude evitar interrumpirla. -para allá voy con la historia, impaciente. - me miro molesta y siguió. –me dijo que se había retrasado en volver del viaje porque no lograba encontrar el collar, que la leyenda de su familia decía que con ese collar era imposible que la mujer amada se separar del hombre que se lo entregaba, pero el al darse cuenta de que yo no lo quería de la misma forma en que él lo hacía conmigo supo que no iba a funcionar. - ¿entonces? - la apure al ver que se detenía. -entonces, me entrego el collar porque dijo que la única mujer que él quería era yo y mientras se mantuviera de esa manera el collar era mío pero que si en algún momento de su vida conocía a la mujer que lo mereciera el volvería a buscarlo. - se sentó mientras acariciaba su vientre y esa simple acción me devolvió a mi realidad actual. Samantha embarazada y casada conmigo. - ¿satisfecho? - pregunto entre molesta y divertida, yo comprendía que ella estuviera molesta porque los celos en mi seguían igual que el primer día, me sentía vulnerable con ella porque me costaba creer aunque ella realmente fuera mía. -la verdad es que no aún. – necesitaba la cercanía de la pareja, la necesitaba a ella por completo, entera para mí por lo que me la lleve a la cama e hicimos el amor solo como nosotros lo sabíamos hacer, hasta que nuestras almas y corazones fueran una sola. -te amo. - me dijo Sammy cuando estábamos realmente satisfechos… ambos. -te amo aún más.- la bese con una sonrisa en mi boca. –siempre voy a agradecer que te vi, que te vi a tiempo. - y nos volvimos a besar llenos de amor y felicidad.
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