Parecían ser soldados de plomo, funcionando en forma automática, era irónico que solo bastara una demostración para que el resto del escuadrón captara el mensaje. Y el mensaje era no resistirse a las órdenes si no querían morir. Aquella pelirroja había quedado en el pasado, aunque aún rondaba por la mente de varios Usuarios, en forma de pesadilla. Los disparos quedaron grabados en sus memorias para siempre y nadie se atrevía a preguntar qué habían hecho con el cuerpo. Después de subir cientos de peldaños, lograron llegar al final de las escaleras y luego de caminar a través del amplio pasillo, salieron hasta las terrazas que consistían en grandes azoteas al aire libre, la briza sacudía los cabellos de Arlett y acariciaba el rostro de todos allí. —Ordenar

