—Hablamos, bonita.— Eros la despide en las escaleras de su club. Y a pesar de que muere de ganas por volver a besar sus labios, reconoce que la rubia se encuentra levemente perdida con todo lo que está sucediendo, y a pesar de que aparentemente ella está pensando y sintiendo lo mismo que él, quiere darle su momento para que pueda evaluar la situación y recomponerse de lo que acababa de suceder entre los dos. Qué a pesar de que para la edad de ambos había sido tan solo un beso, y eso no era la gran cosa, la manera en la que estaban viviendo todo era por demás emocionante y eso hacía que la situación qué estaban viviendo en estos momentos fuera cada vez más intensa, al punto de sentirse cómo adolescentes. —Si.— Murmura tragando saliva y acomodando un mechón de cabello rebelde detrás de su

