Capítulo 36

3238 Palabras

Alejo el plato de mí y apoyo mi barbilla en la palma de mi mano.  De pronto el apetito abismal se me quitó con apenas unas migajas de pan y ahora siento una saciedad que me tiene como un globo a punto de reventar.  Cuando las cosas se encaucen lo primero que voy a hacerme es un chequeo médico. Hace varios meses que no visito un doctor y últimamente me vengo sintiendo de la patada.  De la grandísima patada.  Giro el rostro y suspiro profundo.  Reparo en Ismaíl y su frenética manera de devorarse el helado y disfrutarlo como el manjar más delicioso del mundo.  No puedo quitarle la vista.  Estoy perdidamente enamorada de mi hijo. Es tan precioso.  Aparte de ser hermoso sólo por el hecho de ser mío, en él, cada ápice de su ser resguarda al niño más dulce y angelical.  Y guapo.  Aún si

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