Abbel era una adolescente como cualquier otra, amaba su vida mas que nadie en el mundo y disfrutaba cada momento de ella. Hija de dos padres dedicados, amorosos y muy presentes en su vida. Tenia dos hermanos mayores con los cuales tenia una perfecta relación, uno de ellos vivía en Inglaterra y el otro era un estudiante de Universidad, ella todavía estaba en la secundaria.
Pero no todo era familia para Abbel, tenia cuatro mejores amigos con los cuales compartía una relación casi perfecta. Era popular, todos la amaban y los chicos enloquecían al verla, solo deseaban estar con ella, le coqueteaban cada vez que podían. Las chicas no la envidiaban, al menos no antisanidad, la admiraban, la idolatraban, ella era su diosa, su modelo a seguir. Todas anhelaban ser como ella. Millones de seguidores en sus r************* , claramente era muy bendecida.
Y eso no era todo. Los profesores la tenían como su alumna favorita, sacaba estupendas calificaciones y era la presidenta de su clase, Abbel era la hija perfecta, la hermana perfecta, la amiga perfecta, la influencer perfecta, la modelo perfecta y la alumna perfecta. Ella era claramente la definición de perfección, además de todo era súper guapa, tocaba variados instrumentos, tenia muchísimo talento a decir verdad y una beca asegurada en Harvard.
Pero a si como existía la perfección, también había una contraparte o mas bien, una persona todo lo contrario a Abbel, pero en esta ocasión no vamos a hablar de alguien muy diferente a ella sino a alguien parecida y diferente a la vez. Su contraparte no era nadie mas que Sofía, una jovencita con muy buenas calificaciones, las mejores después de Abbel, querida por los profesores y tenia un blog donde subía sus cómics. Pero así como parece, la vida de Sofía no estaba ni cerca de ser perfecta.
Hija de una madre ausente y un padre golpeador, no tenia amigos, no tocaba instrumentos y sus seguidores en redes no estaba ni una décima parte cerca de los seguidores de Abbel. Sofía solo contaba con una hermana menor que ella, pero la situación con ella era bastante diferente. Su hermanita vivía con su madre en otra ciudad, tenia suerte de no tener que vivir con su desastroso padre y aunque ella le rogó, su madre jamás quiso llevarla con ella. Era entendible, Ana era la favorita de su madre.
Ambas jóvenes eran talentosas, buenas estudiantes, pero tenían vidas totalmente diferentes y mientras una contaba con una familia amorosa, la otra contaba con una familia disfuncional. Los seguidores de la modelo que subía fotos sexis y tiernas eran superiores a los de una dibujante que soñaba con publicar su comic. Las amistades verdaderas y hermosas que tenia Abbel, no podían compararse con las nulas amistades de Sofía. así es la vida, muy injusta.
—Abbel —Dijo de repente la voz de Ana Maria, la mejor amiga de Abbel.
—Ani —Contesto ella abrazándola calidamente, ambas eran muy unidas.
—¿Hoy vamos a tu casa? —Le pregunto Abbel con tranquilidad.
—Mis padres no me permiten que nos reunamos hoy, pero podemos dejar para mañana —Contesto ella y Abbel asintió encantada.
—No olvides avisarle a los chicos que hoy no hay reunión —Musito ella y Ana Maria asintió con la cabeza mientras enviaba un mensaje al grupo de w******p.
Ana Maria: Tontos, hoy no hay reunión. Mis padres no me dieron permiso, nos vemos mañana en casa de Abbel.
Luis: Tranquila.
Max: Que lastima.
Nico: -.-
Todo se fue al caño cuando Ana Maria choco accidentalmente con Sofía, ella se estaba levantando de su mesa cuando la otra chica la embosco. Sofía estaba cansada de Ana Maria, ella siempre la molestaba indirectamente. No le decía las cosas en la cara pero secreteaba todo el tiempo con su mejor amiga Abbel. La envidia que la primera sentía por la ultima era algo de lo que nadie jamás querría hablar, su vida perfecta era todo lo que Sofía deseaba.
—¿La ves? No lo puedo creer, tendré que bañarme para sacarme el olor a perdedora —Murmuro Ana Maria, a Abbel le molestaban esos comentarios. No era amiga de Sofía pero no creía que por eso debía molestarla.
Abbel y Ana Maria se despidieron, ambas iban por caminos separados. Ana Maria tenia padres estrictos, por ende debía ser muy cuidadosa con sus decisiones o podría ser enviada a Alaska sin escala y sin pasaje de vuelta. Sus padres jamás la golpearon pero si la amenazaban con enviarla lejos y por miedo a separarse de sus amigos, siempre intentaba comportarse lo mejor posible.
Mientras caminaba, Abbel vio algo que la impacto. En un puente estaba Sofía colgada y sintió algo recorrerle el corazón de una manera indescriptible. “Acaso se quiere matar por nuestra culpa” pensó, claramente se incluya, si bien fue Ana Maria quien la insulto, ella guardo silencio y no dijo nada, eso la hace tan culpable como la otra chica. sintió un fuerte temor, corrió hacia el puente y lo subió tan rápido como pudo hasta llegar a Sofía.
—Sofía —Dijo vacilante, la joven la miro con un rostro inexpresivo— No lo hagas, hablar con Ana Maria y no dejare que te vuelva a molestar —Pidió suplicante.
Sofía solo le sonrío de una forma muy siniestra y se empujo hacia delante para dejarse caer en el vacío. Abbel no podía dejarla morir, se lanzo contra la barandilla por donde Sofía se había lanzado e intento erróneamente de salvarla. Ambas cayeron del puente y se estrellaron contra un coche que iba debajo de ellas.
Cuando Abbel abrió los ojos en la mañana, no podía creer que se encontraba viva en el hospital, pero lo que mas la impresiono de todo, fue descubrir que se encontraba en el cuerpo de Sofía. Se miro muchas veces en el espejo y realmente no lo podía creer, estaba fuera de su limite de cordura. ¿Cómo podía ser que ambas estuvieran en el mismo cuerpo? Era algo totalmente fuera de lo normal, se pellizco varias veces para cerciorarse de que no era un sueño, pero realmente no lo era.
El tiempo luego de eso paso lento y triste. Abbel tuvo la oportunidad de conocer la vida de Sofía al llegar a su casa luego de que le dieran el alta, el padre de esta estaba tomado hasta las patas y ella tuvo que arrastrarlo hasta su cama, algo que Sofía acostumbraba a hacer cada mañana antes de irse a clases. El hombre no estuvo de acuerdo con que su hija faltara a clases y el haber caído de un puente, no era justificación para el.
—No voy a criar vagos, si no estudias entonces me trabajas —Dijo molesto el hombre con varias botellas de cerveza en su organismo.
Abbel reviso el celular de Sofía, quería entender lo que estaba pasando y encontró que la ultima llamada de su madre había sido hacia un año y casi no tenia mensajes con su hermana pequeña, eran cortos y tristes. Casi todos diciendo lo bien que la pasaba con su madre y que sentía mucho que ella no estuviera con ellas pero que así era la vida. Que no tenia la culpa de ser la favorita. Evidentemente las cosas no eran nada fáciles para Sofía.
Lo que paso a la mañana cuando tuvo que ir a clases no fue mejor, todos la ignoraban, nadie se peleaba por estar a su lado y Ana Maria la miro desagradablemente cuando ella se acerco olvidando el cambio de cuerpos; “Entonces así es como se siente” pensó ella angustiada. Tuvo la oportunidad de saber la verdad de primera categoría, tuvo la oportunidad de experimentar el dolor de alguien mas y aunque eso parecía impresionante, la verdad es que le parecía horrible.
No era el cuerpo, era la gente, eran sus sueños. Sofía le había arrebatado su vida, su familia, sus amigos, sus seguidores y todo lo que le pertenecía a ella. La vida no es justa, todos nacemos con una horrible desigualdad y eso puede ser muy terrible, pero no tenemos el derecho de quitarle a otras personas lo que es suyo. La familia no se elige, toca la que toca, pero el otro no tiene que pagar por nuestras terribles familias y si no tenemos amigos, el otro no tiene que pagar por nuestra solitaridad.
Abbel sentía las cosas totalmente injustas, en ese momento ve venir a Sofía en su cuerpo. Estaba rodeada de personas, sacándose fotos con el celular para postearlas en i********:. Venia tomada del brazo de Ana Maria y a su lado caminaba Max, su novio. Un novio que tiene desde hace tres años, ¿Cómo podía ser que no se diera cuenta que ella no era la Abbel real? Eso hirió muchísimo los sentimientos de Abbel, pero intento hacer de cuenta que no le afectaba.
La soledad se sentía terrible, era un bunker del que se sentía incapaz de salir, su cuerpo no le agradaba, no era suyo y no quería que lo fuera. Detestaba cada centímetro de ese cuerpo, se sentía una intrusa, un parasito. Odiaba la familia de Sofía y sobre todo la odiaba a ella, por privarla de sus amigos, de su familia, de sus r************* y obligarla a vivir de esa manera, sobre todo cuando ella intento salvarle la vida.
Abbel intento en variadas ocasiones hablar con Sofía, pero esta la ignoraba y la evitaba cada vez que podía. Claramente ella sabia lo que estaba pasando y no tenia la intención de revertirlo. Eso lastimo mas a la pobre Abbel, no entendía que daño había causado para que estuviera siendo castigada de esta forma. De dolía cruzarse a su madre y no poder decirle; “Mami, acá esta tu hija”, la lastimaba tan profundo y era algo insuperable para ella.
Le dolía ver a su hermano mayor llevar a Sofía a la escuela y no poder abrazarlo como solía hacerlo antes. Le dolía verla maltratarlo y sobre todo, le dolió descubrir que Sofía había engañado a su novio y que el realmente creía que Abbel no lo amaba cuando era todo lo contrario. La horrible sensación de querer hacer algo pero no poder, eso destrozaba a Abbel e intentaba olvidarse de eso pero luego lo recordaba y solo pensaba en morirse.
Odiaba su nueva vida y no estaba dispuesta a vivir con ella, ni siquiera tenia una explicación a semejante tortura. Se preparo para enfrentar a Sofía por ultima vez, pedirle una explicación y exigirle que le devuelva su cuerpo. Era suyo y Sofía no lo merecía, no después de cómo trato a los dos hombres mas importantes en su vida, aparte de su padre claro. Le dolía el alma y era momento de ponerle fin.
—Sofía —Dijo en cuanto la vio, esta se volteo dándole una sonrisa.
—Abbel, es bueno verte. Bueno… la verdad que no es agradable verte —Dijo riendo a lo ultimo.
—No me harás sentir mal, este es tu físico no el mío —Contesto Abbel de forma ingeniosa causando una mala mirada de su enemiga.
—¿A quien le importa de quien es ese cuerpo? Lo que importa es que este ahora es mío —Soltó con aires de superioridad, Abbel sintió una fuerte ira recorrer su cuerpo.
—¿Por qué Sofía? Ese día solo quería ayudarte, no entiendo, ¿Qué te hice? ¿Por qué me hiciste esto? —Pregunto llena de dolor, la otra solo se burlo cínicamente.
—No me hiciste nada, pero deseaba tu vida y decidí tenerla —Contesto a las incesantes preguntas de Abbel.
—Quiero mi cuerpo de regreso —Grito la chica con los ojos empañados por las lagrimas.
—Tu cuerpo es mío ahora, además aunque quisiera, el cambio es irreversible. No hay manera de volver —Le explico a lo que el corazón de Abbel se encogió por completo.
—No, no puede ser. Le diré a mi madre —Siguió insistiendo cegadamente.
—No lo harás, no te van a creer y acabaras en un psiquiátrico con camisa de fuerza —Murmuro sin mas Sofía viéndola de arriba a abajo— Si me disculpas me voy, MI madre esta preparando una cena muy importante para el regreso de MI hermano —Dijo para luego irse.
Abbel dejo salir unas lagrimas de dolor profundo y miro su reflejo en una ventana, se dio cuenta de que no quería esa vida, no quería ser ignorada, no quería una madre ausente, no quería un padre golpeador y tampoco quería una hermana que se burlara de ella. Odiaba la vida a la que Sofía la condeno a vivir y si no podía volver a ver a su familia, sus amigos y su novio. jamás volvería a vivir.
Sin dudarlo Abbel salto del edificio, morir era la solución a su problema. Si no podía regresar a su cuerpo y tener su vida de vuelta, entonces no volvería a vivir.
“Adiós mami” esas fueron sus ultimas palabras, cerro los ojos, extendió los brazos y se entrego a la muerte con una sonrisa y lagrimas en los ojos.