--Ofelia--
La segunda reunión llegó demasiado rápido, necesitamos empezar a contratar proveedores para la obra, las licitaciones están listas, solo debemos pactar y comenzar a otorgar contratos, termino de arreglarme, esta ocasión elegí un vestido ajustado color gris para verme más seria, el cabello lo llevo suelto, solo sujetado a los costados por pasadores, mi zapatos son altos pero no demasiado, me veo al espejo y reconozco que me esmeré un poco más en mi arreglo, normalmente no tardó tanto en hacerlo pero quiero dar una buena impresión.
Antes de ir a la oficina manejo a casa de mi abuelo materno, hace varios años decidió venirse de Argentina, es maravilloso, así podemos vernos casi a diario.
—Mamá, ¿cuando regresaras a la casa? — pregunto por qué mi papá está desesperado.
—No lo sé, sigo muy enojada.
—Fausto debería estar rogando a tu mamá — interviene mi abuelo.
—Lo intenta, pero mamá no quiere contestarle, ¿como te va a rogar si no contestas sus llamadas?.
—No quiero que me ruegue, quiero que aclare lo que pasó — responde mamá antes mis comentarios y los de mi abuelo.
—Ya quedó aclarado que fue engañado, en cuanto a lo demás, deberías confiar en él, papá no sería capaz de traicionarte, siempre ha estado obsecionado contigo.
—Eso debería demostrarmelo él, no vos, seguro tu papá te mando a hablar conmigo.
—Si lo pidió, pero no estoy aquí por eso, vine por que papá está muy triste sin ti, pierdo la cuenta de cuantas veces visita la galería para ver si estas ahí — abogo por papá que parece estar perdido sin mamá; el abuelo se ríe fuertemente.
—Me da gusto, espero que pague por hacer sufrir a mi hija — suelta mi abuelo de manera divertida haciendo que mamá y yo riamos con él, el abuelo y papá tienen buena relación, pero cuando se trata de mamá, siempre la defiende y culpa a su yerno.
—Es lamentable verlo así, se sienta en la orilla de la piscina y puedo jurar que está imaginándote nadar en ella, empieza a darme un poco de lastima, mamá deberías perdonarlo cuanto antes, además, no olvides que papá sigue siendo muy guapo, no dudes que habrá mujeres rodeandolo si se enteran que esta separado.
—Ofelia, no quieras meterme ideas, tu papá debe esforzarse si quiere mi perdón.
—Ofelia, solo estas intentando que tu mamá sienta lastima y celos, no creo que lo logres — asegura el abuelo.
—Bueno, yo ya hice mi parte, tengo una junta y no quiero llegar tarde.
—Por cierto Ofelia, vos te ves hermosa pero diferente — confiesa el anciano.
—Tu abuelo tiene razón, ¿hay alguien interesante en la junta de hoy? — pregunta mi madre levantando una ceja.
—Claro que no, la junta es con el hijo de los Peña — respondo haciendo un ademan de desprecio.
—Ten cuidado Ofelia, esa gente puede que no sea de fiar — me aconseja mi abuelo.
Me despido de los dos y conduzco directo a la oficina, llego un poco retrasada por lo que ya todos esperan por mí en la sala de juntas, me apresuro a ingresar al edificio e ir a la reunión, al entrar, lo primero que noto es la cara de enojado de Tadeo Peña, es un presumido y petulante, reconozco que es bastante atractivo y que tiene unos ojos cautivadores color miel, pero su actitud es deplorable, se nota que es un amargado, no se si lo que pasó entre mi papá y su madre interfiere en mi percepción, pero lo cierto es que este hombre no me agrada en lo absoluto.
En cuanto me ve se pone de pie y los demás en la sala hacen lo mismo, al menos es educado.
—Buen día — saludo a los presentes con cordialidad y ellos me devuelven el saludo de la misma manera.
—Señorita Peña, hemos analizado la lista de posibles proveedores, el señor Valencia considera que estos son los más adecuados — comienza el abogado de Tadeo.
—Agradezco su presencia, pero no entiendo porque el abogado sea quien hable en lugar del señor Peña — señalo, no me molesta que el abogado intervenga, pero pareciera que Tadeo intenta evitar tener que hablar conmigo.
—Tiene razón, a partir de ahora me encargaré — contesta poniendo nervioso al abogado.
—No es necesario, quizá no vino preparado para la reunión por eso su abogado habla por usted — respondo, no sé que me pasa, pero siento la necesidad de encontrar algo negativo en él.
—Tiene razón al desconfiar, pero se equivoca, lo mejor será que a partir de ahora seamos tú y yo quienes nos encarguemos personalmente de los asuntos del proyecto — espeta y me doy cuenta que yo misma provoqué esto, ahora no puedo negarme, aunque me molesta que me tutee como si hubiera confianza entre nosotros.
—Puede regresar a la oficina — indica Tadeo a su abogado y este se levanta para retirarse, no sin antes despedirse educadamente.
Mi abogado me hace una seña para saber si también se retira, asiento con la cabeza y también se va, aunque primero me pregunta si estoy segura, mi abogado se llama Carlos, ha sido amigo y socio de mi papá desde hace muchos años.
—¿Así esta mejor? — pregunta el engreído.
—No era necesario que se retiraran — aseguro y acepto que estoy nerviosa, su mirada color miel está fija en mí y juro que puedo oler su perfume aunque esta del otro lado de la mesa.
—Pensé que querias qué nos quedáramos solos, para trabajar mejor — responde con una sonrisa de lado.
—Concentremonos en los proveedores — respondo y bajo la mirada a la carpeta que dejó su abogado, logró ponerme nerviosa y creo que nisiquiera se esforzó.
Estoy analizando la lista cuando se levanta de su lugar, rodea la mesa y se sienta a mi lado, maldición, huele tan bien, realmente me gusta su perfume.
—El primer proveedor de la lista es el que considero de mayor potencial, hay bastante congruencia entre la calidad y el precio de los materiales — comienza a dar su opinión y agradezco que no intente entablar conversación conmigo, prefiero que hablemos únicamente del proyecto.
Cuando al fin terminamos, veo en el reloj que pasaron más de tres horas, no me di cuenta que tardamos tanto, nos entretuvimos revisando los papeles. Ahora que me doy cuenta, tengo demasiada hambre, no desayuné y estoy pagando las consecuencias de haber tardado tanto en arreglarme.