Su cuerpo empezó a balancearse bajando la tarima, Hugo corrió a auxiliarla, mientras que Hugo corrió a acogerla entre sus brazos, Minerva se acercó, y los demás espectadores observaron algunos preocupados y otros en silencio. — ¿Qué te ocurre? — preguntó Hugo y Minerva al unísono, luego de que la llevaran a un lugar apartado del bar — Es solo un dolor en el pecho, extraño a mi hija ¿A quién no le pasa? Apenas y respiro, lo que me está pasando es horrible — contestó ella a media voz — Daría mi vida porque ella estuviera escuchándome, siempre amó mi forma de cantar — agregó mientras sus ojos se encontraban con los de Hugo, él intentó hacer un gesto de amabilidad con su boca, que resultó más parecido a una sonrisa. — Gracias a todos por venir — dijo Minerva después de correr al micrófono —

