Aunque Irene sentía una mezcla de emociones, no podía negar que la historia de Hugo la había conmovido. Sin embargo, también sabía que debía centrarse en su hija y en encontrarla y con el dinero proporcionado por Hugo, estaba más cerca de lograrlo. Decidida a enfrentar lo que fuera necesario, guardó la carta y el dinero en el interior de su busto, pues no tenía nada en que hacerlo. No sabía si volvería a ver a Hugo o qué pasaría en el futuro, pero ahora su principal objetivo era encontrar a Sara y asegurarse de que estuviera a salvo. A la mañana siguiente, pagó la noche en el hotel, y salió directo en busca de una tienda, en donde pudo comprar una cartera en la que cabía perfectamente el dinero, sin levantar sospechas, también ropa y zapatos decentes. Cogió un taxi, y fue en busca del ab

