Capítulo 7 No lo voy a perdonar

1095 Palabras
Narra Anya Ese hombre me va a volver loca, sabe perfectamente que no voy a dar mi brazo a torcer, que no pierda su tiempo en tonterías y que no me haga perder el mío. ¿Cómo se le ocurre en insistir en la supuesta luna de miel? Está loco, le dejé muy en claro que no estaría con él en la intimidad, ya sé, ya sé que Cris me engañó con alguien más, pero… ¿y si no fue así? ¿Qué esa vieja sólo lo hiciera para molestar? Aún tengo la esperanza de que él aun me ama. No ha llamado en un tiempo y estoy tentada en hacerlo yo, los días que me la pasé con mis padres estaba a punto de hacerlo, pero siempre me tenían ocupada, me hicieron preguntas que, si “mi esposo” no ha organizado la luna de miel, les dije que tenía mucho trabajo y que por ahora no habrá, parecieron entenderlo. En cuanto a Castle, lo voy a ignorar lo más que se pueda, sé que fue una pésima idea trabajar para él, pero no tenía muchas opciones, ya que mi padre es socio minoritario de esta empresa. El primer día de trabajo fui lo más profesional posible, y en cuanto estábamos solos lo trataba con frialdad, no me interesa tener algo sentimental con él, mientras más rápido nos separemos, mejor. (…) Ha pasado una semana desde que entré a trabajar en la empresa de Dónovan, y sólo nos vemos para cosas de trabajo, o de vez en cuando salimos a comidas o cenas con algunos socios, lo que más me incomoda es uno de los socios de mi esposo, Damián Anderson, lo recuerdo en la fiesta donde conocí a Dónovan, pero cada vez que me mira, Castle lo mira con frialdad, al menos no deja que nadie más se me acerque. Y hablando de reuniones fuera de la empresa, tiene una junta para las 8 de la noche con una tal Jessica no sé qué, espero no estar presente en esa “reunión” seguramente es una de sus amantes. (***) Ya es la hora de la salida y recojo mis cosas y salgo de la oficina, y me encuentro con Dónovan en una llamada. – Ya voy para allá. – dice y me mira por un momento y se sube al elevador. Por un momento me sentí mal por su indiferencia, no me debería de importar. Pero… por otro lado siento curiosidad en donde se reunirían así que le pregunto a Caroline en donde se vería el sr. Castle con la tal Jessica, ella amablemente me dio la dirección. Le agradezco y salgo del edificio. Pido un taxi y le doy la dirección del restaurante. Después de 20 minutos, llego al lugar de reunión, le pago al taxista y bajo, me acerco y desde la ventana trato de visualizar a Dónovan, hasta que lo veo, está muy sonriente junto a esa mujer, hasta que ella se acerca y lo besa, al parecer él le corresponde. Siento una rabia recorrer mi cuerpo y unas inmensas ganas de entrar y jalarle esos pelos de elote que tiene esa vieja. – aaahhh- pero ¿Qué me está pasando? No debería estar aquí. Veo por última vez y siguen muy pegados. Tomo un taxi y le pido que me lleve a la casa. Mi mente sigue divagando por lo que acababa de ver, la supuesta persona que se “enamoró” de mí… ja… es patético. A simple vista se le nota que es un mujeriego, entonces ¿para qué casarse conmigo? Es obvio, sólo por capricho. Entro a la casa y todo está en silencio y a oscuras, subo hasta mi recamara y entro para darme una ducha, y sacarme esa amarga imagen de mi cabeza, sólo espero que un día antes de cumplir el año y se canse de mí, no quiero estar casada con una persona quien apenas conozco y de quien no siento ni la más mínima atracción. Cuando estoy a punto de meterme a la cama, cuando escucho un ruido, abro discretamente la puerta y me asomo, veo a Dónovan tambaleándose, pero no está solo, sino con esa mujer. Me debato entre ir y decirle que se trae con mi esposo, sin embargo, me abstengo, ya que se supone que nadie lo sabe. Todo esto es muy confuso. No pasan ni 5 minutos cuando la vieja de pelos de elote sale de la habitación de Dónovan, y baja las escaleras, salgo de mi habitación y me dispongo a seguirla, sale de la casa y yo en seguida pongo la alarma, subo y entro a su habitación, lo veo dormido boca abajo y no tiene puesta su camisa, no sé si deba terminar de quitarle el resto de la ropa, me acerco hasta a él y puedo ver su cuerpo muy bien trabajado, estoy tentada a acariciar su pecho… No, no y no, esto no está bien. Salgo y entro a mi habitación, Dónovan es mucha tentación para mí, además es un mujeriego de primera. Me recuesto en mi cama y cierro los ojos, mañana no hay trabajo así que podré dormir hasta tarde. A la mañana siguiente… Me despierto y veo el reloj siendo las 10 de la mañana, no tengo muchas ganas de levantarme, pero el olor de los panqueques hace que me levante, me doy una ducha rápida. Al salir me pongo unos jeans n****s, una blusa y unos tacones blancos. Bajo hasta el comedor y veo a Dónovan con una cruda que no puede ni con su alma, poniendo cara de asco con el desayuno. – ¿no hay otra cosa? – dice de mal humor. – Prepárele al sr. Unos chilaquiles picosos y sal de uvas. – la ama de llaves asiente y se retira. Veo su expresión y ni siquiera me mira, sólo está pendiente de su teléfono. ¿Por qué debería importarme? Ese tipo no me agrada en lo más mínimo – tanto que cuando se conocieron casi te hace llegar a un orgasmo - ¡Silencio! – me peleo con mi subconsciente. – Aquí esta su desayuno. – dice la ama de llaves y hace de nuevo esa mueca, sólo me abstengo de rodar los ojos. – Tienes que desayunar, se nota que la borrachera de anoche te pegó fuerte. – digo con sarcasmo y me mira molesto. Creo que me gustaba cuando era más amable. ¿estás loca? Nunca lo voy a perdonar por hacer que me casara con él, sabiendo que tenía novio.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR