¿Eres tu?

1220 Palabras
Sophia asustada dudó en girarse para ver quién la sujetaba, tenía miedo, su corazón palpitaba al punto de producir un leve dolor en el pecho, se sintió embargada por la desesperación “Todo el esfuerzo por escapar ha sido en vano”, pensó. — Sophia reacciona, cada segundo cuenta para evitar una tragedia, hemos venido solo para buscarte a ti. “Esa voz no es de Lucas”, cuando lo vio se sintió aliviada era Colin, — Lo siento, me asustaste y eso me bloqueó. — De acuerdo, te llevaré a un lugar donde esconderte deberás esperar allí, no intentes nada solo mantente a salvó mientras aviso a Hades y a los demás — Lo primero, no haré nada, solo quiero irme de aquí — , dijo sin poder contener las lágrimas lo que lo conmovió, de inmediato se dio cuenta que la chica lo había pasado mal — Bien, no te preocupes, ya vas a salir de esto. Caminaron con rapidez hacia una especie de almacén, allí la condujo entre una pila de artículos dejándola oculta en una especie de entrada a un almacén subterráneo. — Ya sabes mantente en silencio — , sin esperar respuesta Colin dejó el lugar y Sophia solo podía mantener la fe en que todo saldría bien. Mientras tanto Hades intentaba luchar para llegar al interior de la residencia de su hermano, el dolor por sus heridas que se habían vuelto a abrir por la lucha le agobiaba pero era mucho más duro hacerle daño a personas inocentes además de exponer a sus propios compañeros. Veía alrededor a tantos conocidos y amigos que tenían la orden de no permitirle entrar pero que a la vez lo respetaban y no deseaban hacerle daño que deseaba salir pronto de aquella situación tan bizarra. — ¿Hades?, detente, debemos retirarnos, el objetivo ya está logrando — , gritó Colin mientras se acercaba. — ¿Qué?, no logro escucharte. Colin corrió hacia él y en un tono mucho más bajo afirmó, — La encontré, marchémonos. Y sin más Hades dio la orden y comenzaron a retirarse, lo cual género alivio a la par de desconcierto. Lucas se encontraba en su oficina cuando su jefe de seguridad tocó a la puerta agitado, — Señor, señor, se están retirando, los oscuros se van. Este abrió la puerta sorprendido, — ¿que?, no puede ser, eso solo significa que tienen a Sophia con ellos así que vayan tras ellos mientras yo voy a la habitación para saber ¿qué ocurrió? — ¿Pero señor?... — Sin peros, obedece, no deben escapar bajo ningún concepto. — Está bien. Lucas caminó de prisa pero en cuanto abrió la puerta maldijo, pues al buscar con la mirada en todos los rincones era claro que su rehén no estaba allí, — ¡¿Qué ocurrió aquí?!, ¿donde esta Sophia? Ella se encontraba en el sofá dormida, y se levantó luciendo confundida, — No lo sé señor, ella entró en el baño a asearse y no salió, supongo que por el embarazo y cansancio me quedé dormida, lo siento. Lucas no le creyó pero tampoco podía desmentirla pues no es como si tuviera cámaras dentro de la habitación así que no le quedaba otra que asumir que lo que decía era verdad, — Lárgate, no quiero perder la cordura y olvidar que llevas un niño creciendo en tu interior. — De verdad, me disculpó por defraudarlo. — Solo te di un a tarea y no pudiste cumplirla, esto te traerá un castigo, no lo dejaré pasar, aprovechare aun en tu estado aleccionar a aquellos que quieran ayudar a los oscuros o contrariarme. — ¡No señor, por favor perdóneme! — ¡Basta!, ¡guardias!, llévesela, luego diré públicamente su castigo. Una vez solo, se puso en marcha para unirse al grupo que perseguía a los oscuros, no dejaría que Hades ganara una vez más, siempre debía conformarse pero esta vez no se la pondría fácil. Por su parte Hades a pesar de sentirse presionado porque le venían pisando los talones los blancos no podía evitar emocionarse ante la anticipación de poder ver de nuevo a Sophia, tenía que mantenerse enfocado pues estaba dirigiendo a su grupo, pero una sonrisa se dibujó en su rostro y su amigo Colin lo observó en silencio esperando que ahora la chica estuviera a la altura de los sentimientos de su amigo. — Bien llegamos, ahora será necesario que salgamos con rapidez, sino podríamos quedar atrapados en el almacén. Hades confiaba en su amigo pero esta vez decidió intervenir en la estrategia propuesta, — están muy cerca así que creo que lo ideal es que nos dividamos en dos grupos, uno se adelantara para que los sigan los blanco y otro irá atrás conmigo, es más riesgoso así que los que son más lentos y están heridos deben ser parte del grupo que se adelantará. — Tienes razón será lo mejor — , Colin rápidamente señaló solo los que se quedarían incluyéndose a sí mismo, por lo que el resto retomó su huida. Lograron entrar sigilosamente y vieron como el grupo que les perseguía pasaba por delante del edificio en que se encontraba, — ¿Dónde está? — , preguntó Hades agitado. — Está en la entrada que nos reunimos cuando vivíamos aquí, la del almacén subterráneo, tienen pocos minutos dense prisa, el resto les esperaremos acá en la entrada — , Colin pensó que lo mejor era darles privacidad por unos minutos para que pudieran saludarse después de toda aquella travesía pero no podían extenderse mucho más. Hades caminó de prisa entre los artículos resguardados allí, sin embargo, cuando llegó al lugar indicado no la encontró y se preocupó, quizá había escapado o la encontraron antes de ellos, — ¿Sophia?, ¿Estás allí? — , susurró y de pronto sintió un golpe fuerte en la cabeza, se encontraba de espalda y no vio a su agresor. — ¡Desgraciado!, no me quedaré contigo, creo que prefiero morir a que vuelvas a violar… — , no pudo decir nada más porque su voz se entre corto y unas lágrimas escaparon de tus ojos, mantenía la cabeza gacha pero con la apretando la rama con la cual se había defendido. — Soy yo, por favor cálmate, soy Hades y he venido por ti, por favor solo debes verme a los ojos y podrás notar la diferencia, tienes que reconocerme pequeña — , la había escuchado y su corazón se había quebrado era claro que Lucas la había lastimado pero aquel no era el momento ni lugar para hablar de ello, necesitaba sacarla de ese estado en que se encontraba. Ella subió la mirada temerosa de que se tratara de Lucas, pero en cuanto vio su rostro sin cicatrices y aquella mirada juguetona y libre de odio supo que de verdad era Hades, de quién se arrepentía no haber reconocido que era un buen hombre y que ya había empezado a albergar sentimientos por él. — ¿Hades?, yo… — Ahora mismo lo que me importa es que estés bien, luego hablaremos, solo ven aquí — , él la tomó del brazo y la pegó a su cuerpo y aun con el dolor que sentía la alzó por la cintura y la beso como si no hubiese un mañana.
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