Capítulo 33. Infraganti

1031 Palabras
Luciano estaba muy molesto, hasta último momento creyó que Slashdot iría con él a inaugurar El Nido, pero llegado el día quién llegó fue un empleado con las chicas que se encargarían del entretenimiento del evento. Luciano estaba muy nervioso, él no era estupido, sabía que Halcón se presentaría, igual lo sabían los invitados y por eso acudían, querían presenciar en primera fila si Luciano podía emerger dando una bofetada a su anterior organización o lo dejaban muerto por atreverse a meterse con Halcón, la expectativa era impresionante e incluso se desarrollaban apuestas, Halcón era el indiscutible número uno en Estados Unidos, el hecho que no promovieran la prostitución y que Luciano montará el burdel más grande de Estados Unidos le daba sazón a las apuestas, Luciano o era muy estupido o muy atrevido, pero lo cierro es que enfrentaba a Halcón con Slashdot como socio capitalista. Michael anhelaba tanto este momento Soñaba con matar a Luciano y ahora estaba aquí, frente a él. —Caramba, sí que saben dar buenas fiestas —vociferó Diego mirando a su alrededor —. Qué pasó hermanito, mi invitación se le perdió al correo. Luciano se echó a reír desde el trono ridículo que regentaba en aquel lugar decadente y de mal gusto, con una muchacha en las piernas que si llegaba a la mayoría de edad era de casualidad. A Michael lo tenía sin cuidado el drama de los hijos de don Massimo Coppola. Solo quería venganza, la sonrisa de Victoria no abandonaba su mente y saber que no la vería nunca más se había vuelto una obsesión. —Vienen aquí aparentando ser unos matones, pero conmigo no pueden —Luciano se levantó tomando a la chica del cabello y lanzandola en dirección a ellos con todas sus fuerzas, Michael la atajó evitando que cayera al piso. —¿Estás bien? —le preguntó a la chiquilla en voz baja y ella afirmó con la cabeza muerta de miedo contestando en un idioma que Michael no conocía y corrió lejos. —¡El pequeño Mickey, señores!, un extraordinario peleador con mucho corazón, no sirves para este mundo, porque es un santo —Luciano se echó a reír en buela—, ¿te dolió mucho que empujara a la chica? ¿Te trae tristes recuerdos las prostitutas? Michael se movió como un rayo y estuvo frente a Luciano, lanzó el primer golpe, pero este lo esperaba y esquivo con facilidad respondiendo a su vez con un izquierdazo que Michael esquivó echando hacia atrás, Luciano lanzó una patada que no lo alcanzó y de nuevo estuvieron de frente, dando un paso para acercarse, Michael lanzó un haito a la garganta, esto desbalanceó a Luciano lo suficiente para que bajara la guardia y el rostro, Michael lo tomó del cabello y lo inmovilizó con su enorme brazo alrededor del cuello y la glock en la sien. —Solo dame una razón para no acabar con tu miserable vida ahora mismo. Luciano indicó a sus hombres de seguridad bajar las armas, apenas estaban dos junto a él, la seguridad del sitio era apenas un portero y hombres de los invitados, y ninguno daría la orden de ayudar a ninguno, querían ver el final de la disputa. —No tienen suficientes balas para acabar con todos aquí, saldrás muerto. —Ninguno de los invitados sacrificará el costo de una bala por ti y me importa una mierda que me maten si a cambio te llevo al infierno conmigo. Y Michael era sincero, estaba dispuesto a todo, tuvo que hablar Diego manteniendo el plan acordado para que él se centrara, pues ya tenía a Luciano, pero le faltaba Slashdot. —Suficiente señores —intervino Diego—, no queremos estropear la noche a los invitados, solo vengo a buscar a mi hermano para una reunión familiar. Es muy sencillo señores, a mi hermanito Luciano le gustan las bombas, debo confesar que a mí también, así que les informo que este lugar está minado de C-4 suficiente para llegar al centro de la tierra. —Mientes, tú no te arriesgarías a morir —expresó Luciano divertido—, solo estás blofeando. Murmullos se escucharon, a nadie le gusta escuchar la palabra bomba en un lugar encerrado, Luciano sonreía aún inmovil, hombres de Halcón se encargaron de los dos que habían apuntado a Michael. Diego se acercó a Luciano con las manos en la espalda, Michael apretó su presa, él no tenía a donde y los principales mafiosos del mundo ahora estaban nerviosos. —Te equivocas Luciano, me conociste dispuesto a morir por no ser tu esclavo, las cosas no han cambiado. Llegué hasta aquí renunciando a mi vida, me tiene sin cuidado morir si con eso sé que no podrás hacer más daño a mi descendencia—. Volteó y miró a todos—. No es mi intención hacerlos partícipes de reuniones familiares, eso es bochornoso, los trapos sucios los lavamos en casa, pero necesito de su colaboración, una pregunta sencilla ¿dónde está Slashdot? Stefan estaba a salvo disfrutando del espectáculo desde su oficina en su penthouse. —Estos idiotas no pudieron meter C-4 sin que yo me enterara —murmuró al escuchar la declaración—. Aunque sería buenísimo que volarán todos ellos. Victoria abrió la puerta en ese momento y Stefan nervioso quitó el video del monitor. — ¿Qué te pasa, Stefan? ¿Te agarré infraganti mirando porno acaso? ¿Por qué estás tan nervioso? —Atrapado —exclamó Stefan—. Veo porno con rubias porque no me permitiste continuar contigo, me traes loco y te encanta. Victoria sonrió. —No seas imbecil y no me mientas, no veías pornografía. —No lo hago, pero son solo cosas de mi trabajo. Victoria hizo una mueca de desaprobación. —Por eso es que no puedo aceptar tener una relación contigo, solo me quedaré para ayudar a esas chicas, venía a preguntarte cuando las veré. —Victoria espero que pronto, pero si no son esas te consigo otras y punto. —Maldición Stefan, sabes lo que me molesta que te refieras a personas como mercancía, dijiste que no las darías a Luciano, ¿dónde están?
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