Capítulo 10. Quiero que estés conmigo

1445 Palabras
Michael maldijo a Massimo y su incitación, él nunca antes había pensado en Guadalupe de esa manera. — ¿No tienes planes de irte? —Michael bostezó sin mirarla y Guadalupe no podía sentirse más ignorada. —Sabes qué, como igual estaré por aquí puedo ayudarte, dime qué debo hacer, ¿ver esos cuadritos a ver si veo a tu chica? Michael pensó, en realidad las cámaras de tránsito en las salidas de Manhattan por carretera por si veía a Luciano y que este le lleve a Slashdot era su esperanza, pero necesitaba descansar. —En estos cuadritos vigilo si veo a Luciano, ¿lo recuerdas? —Claro que recuerdo al canijo que casi me manda al otro mundo. —Pues ve a tu habitación, bañate, cambiate de ropa y vienes. —“Simón”... —exclamó de forma afirmativa y salió corriendo contenta de poder ayudar. Guadalupe desde que conoció a Michael años atrás la cautivó, él siempre había sido amable con ella, le prestaba atención y compartía su comida, estaba pendiente que no se buscara problemas con nadie y hasta jugaban lanzando la bola. Guadalupe sabía que él la veía como una chiquilla y se solidarizaba con ella porque al igual que él sabe lo que es la calle, aunque ella sí tenía mamá era como si no existiera. Confiaba en que algún día Michael se daría cuenta de que ella era una mujer y ahora sentía que tenía la única oportunidad de lograrlo. Guadalupe se sorprendió al conseguir un guardarropa repleto, una de las indicaciones de Diego para esa mañana era comprar ropa para Rebeka y para ella. Guadalupe se bañó y puso unos leggins ajustados y blusa deportiva stretch que ajustaba el busto de manera provocativa. Al salir le tenían el desayuno preparado y servido, eso de vivir entre ricos le gustaba, se lo comió todo y fue de nuevo con Michael. Él se había quedado dormido en la silla y ella se paró junto a él. Quería tocarlo, abrazarlo, pero no podía ser tan descarada, aunque sí podía hacerlo de otra manera… Guadalupe lo tocó en el hombro. Michael dio un brinco preparado para pelear y la vio de arriba abajo, ella mordió su labio inferior, sabía que era una mirada de hombre apreciando a una mujer atractiva. —Ya estoy aquí, puedes descansar. —Este…, sí, ya vengo, bueno, ya lo sabes, en cuanto llegue el empleado asignado ya no tendrás que hacer nada… Michael se levantó rápidamente de la silla, molesto con él mismo y sus sentidos, Guadalupe olía exquisito, a mujer y se veía… «¿En qué momento creció esa niña?» —Michael —lo llamó Guadalupe ya que Michael nervioso había casi corrido lejos, él paró, pero no volteó a verla—, ¿qué hago si veo a Luciano? —Mandas a buscarme… —Está bien, descansa —Michael dio dos pasos más —¡Michael! —Dime —dijo Michael sin mirarla desde la puerta. —Me da gusto poder ayudarte, aunque no me quieras aquí. Michael volteó y suspiró, estaba cansado y sentía que su mente no podía hilvanar pensamientos coherentes. —No creas que no me alegro de verte, pero es peligroso que estés aquí. —Rebeka es mi amiga, incluso Diego que es un gruñón y tú, bueno…Me gusta estar contigo. —No quisiera que te pasara nada malo. —Yo soy resistente Michael, no tendré la clase de una supermodelo, pero para la mafia… Sabes que yo me sé mover entre bandidos. Michael sonrió de medio lado y se fue a su habitación. Al llegar a su cama miró el techo. —En cambio Victoria no, ella es frágil y no soportaría vivir entre mafiosos —exclamó lleno de culpa por lo que puede estar pasando Victoria en este momento. Victoria estaba dispuesta a quedar bien con la familia de Stefan, a ella le convenía que él no la considerara una amenaza, consciente de que esta noche al culminar la fiesta lo más seguro es que la maten se esmeró en quedar muy hermosa. Peinó su cabello largo ondeandolo en las puntas y se hizo un maquillaje elegante de delineador y labios rojos, eligió un vestido ceñido n***o de minifalda y unas sandalias altisimas que estilizaban su figura. Salió de su habitación y buscó a Stefan, él estaba en la sala frente a una pared espejo, cuando Victoria lo vio agrandó los ojos y paró impresionada. Adelina sonrió disimuladamente al ver la expresión de Victoria. Stefan tenía todo el cabello peinado hacia atrás con gel, llevaba unos anteojos redondos y un saco muy ancho color marrón sobre un pantalón muy pegado color beige. Stefan volteó, su postura era ligeramente encorvada. — ¿Cómo me veo? Victoria prensó los labios y trató de no reír, pero no lo pudo evitar y ya descubierta se echó a reír a todo pulmón. — ¿Este es el look de ñoño que tiene Stefan Angelov? —Victoria se agarró el abdomen de tanto reír—. Estás más loco que Luciano. Stefan sonrió de lado y puso las manos en las caderas, pero Victoria se sabía segura al menos hasta culminar la fiesta, qué más daba, al menos reía. —Ven acá, parate junto a mí —le ordenó Stefan—, Victoria dejó de reír e hizo lo que él le indicó ambos se vieron al espejo—. Sí, pareces una cazafortuna al lado de un hombre tonto. —Oye… Un ñoño como tú no podría conquistarme, parece que te peinó una vaca dando lametazos. Stefan la sorprendió acercándose y ella por instinto echó atrás nerviosa, pero él solo le dio un beso en la mejilla de forma inocente. —Sigue diciendote eso —Estefan caminó a la puerta con su apariencia de hombre tímido y esperó como un caballero a que ella saliera en la puerta del ascensor. Victoria abrió la boca sorprendida por la dulzura del hombre, no la empujó ni zarandeó, acababa de conocer a Stefan Angelov en todo su esplendor. En cuanto se montaron en el vehículo, Stefan le dio un teléfono celular. — ¿No me digas que me dejarás tener teléfono? De verdad que extraño las r************* , parece que ese vicio no me curó la ibogaina. —No te emociones, no te puedes comunicar con nadie, solo quiero que veas lo que circula en internet. Victoria leyó las noticias y vio fotografías tomadas de la noche anterior en una gala benéfica. —Según la prensa, Rebeka era la novia del reciente aparecido hijo de don Massimo Coppola, millonario dueño de casinos y pues resultó que es Diego. El amigo de tu adorado Michael, tus amigos no solo están con Halcón, ahora todos son una gran familia feliz. —Pero no entiendo, Massimo Coppola es el padre de Luciano. —Massimo Coppola es el verdadero Halcón y como puedes ver todos ellos te han olvidado, mientras que tú esperas el momento justo para traicionarme, ellos siguieron su vida. —Tú me secuestraste… —Te salvé la vida, a los dos nos arrojaron de un acantilado, nos dispararon como pudiste ver mi herida en la espalda ¿crees que los que disparaban calcularon si te daban a ti? Victoria negó con la cabeza. —Los que nos perseguían querían matarte a ti y rescatarme a mí. Stefan negó con la cabeza. —Las balas no tienen nombre Victoria, la gente de Halcón querían matarme, es cierto, pero no les importó si tú morías en el proceso. —¡Me estás mintiendo! —No te ciegues Victoria. Diego y Michael son unos muertos de hambre, tu amiga Rebeka es tan idiota que no sabe si no enamorarse de mafiosos y es muy feliz con Diego que ahora lleva el titulo de Halcón. — ¡Luciano es Halcón! —Pero Luciano es hermano de Diego, bueno; yo solo digo… —Sé que después de esta fiesta me matarás, ¿para qué hacerme ver que no le importo a nadie? Eres un sádico, quieres que te ruegue y no lo haré. Stefan la tomó entre sus brazos y la miró directamente a los ojos. —Esa pasión que sientes por vivir Victoria no la había visto en nadie, pero sé cómo te sientes; he estado en tu lugar aunque no lo creas. Saber que tienes todo en contra y que no te dé la gana de bajar la cabeza —Estefan metió la nariz en su cuello y susurró en su oído—. ¿Cómo no te has dado cuenta que busco excusas para no matarte? Quiero que estés de mi lado, que tu lealtad esté conmigo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR