Victoria entregó el teléfono a Stefan de mala gana, ya no quería ver fotos de Rebeka feliz sin ella como su dama de honor, ahora tenía a Guadalupe y al lado de Michael.
«Al parecer la tal Guadalupe no me suplanta solo con Rebeka»
—Si ya confías en mí, quiero un teléfono al menos, estoy harta, no es la época de las tabernas.
—No es justo que te pongas de mal humor conmigo, esa parte de tu vida finalizó.
—Stefan, debes dejar de darme órdenes, me has dicho que soy libre, tú no puedes dictaminar que termina en mi visa —espetó Victoria de mal humor.
—Pero es que no lo determiné yo. Victoria, creí que habías entendido que en el momento que nos hicieron caer por un acantilado demostraron que no les importaba tu vida.
—No quiero hablar de ellos.
—Me parece bien, vinimos a hablar de nosotros.
La verdad estoy cansada y quiero regresar a casa.
—No debí mostrarte nada —se lamentó Stefan—. No quería decepcionar a mi madre regresando temprano, está muy emocionada contigo.
—Tu madre es genial, no merece que la engañes.
—No puedo decirle lo que hago —explicó Stefan con voz cansada.
— ¡Podrías dejar de hacerlo! —exclamó Victoria más alto de lo que quería, pero está molesta.
Stefan hizo seña al mesero para que trajera la cuenta.
Victoria lo vio pagar y por un momento se sintió culpable de estropear la velada, pero estaba demasiado indignada para ser diplomática.
Sin embargo, necesitaba hablar, desahogarse, así que en el camino de regreso mientras Stefan conducía y concentrada en el mar que podía ver por su ventanilla comentó:
—Mi madre no es una mujer cariñosa, por el contrario, es bastante crítica y difícil de complacer, yo era su proyecto más que su hija, así que tenía horario para verla, cuando necesité de ella no estaba, no tuve una cariñosa nana, tuve empleados, aprendí a conformarme con poco y a refugiarme en lo material.
Victoria no veía a Stefan, y es que no le tenía confianza, pero tampoco podía expresar lo que siente al espejo; necesitaba saber que alguien la escuchaba, así que al escuchar como él cambiaba la velocidad del auto deportivo la hacía saber que no era una desquiciada que hablaba sola, él se quedó callado escuchando.
—Rebeka y su mamá fueron las primeras en darme cariño y como un perro sarnoso y callejero me pegué a ellas, mi vida siempre fue un desastre y yo una hoja al viento, una con tendencia a meterse en problemas. Entonces lo conocí…, confié y me dolió demasiado su rechazo, ahora incluso Rebeka —Victoria dejó de hablar, estaba peligrosamente cerca de llorar—. Soy una idiota por creer en el romance aún con la vida que he tenido, soñaba con el día que me casara, con el día que Rebeka se casara, sería su dama de honor, sería quien organizara la despedida de soltera…
—El desengaño siempre es duro, pero no los necesitas, Victoria, eres demasiado para conformarte con sus migajas.
—Creo que es mejor aferrarse a otras cosas, el amor duele demasiado.
—No te rindas con el romance, fijate que yo no quise nunca saber al respecto, podrías enseñarme.
— ¿Qué voy a saber yo del romance?
—Entonces aprendamos juntos, dictando las reglas a nuestra medida.
— ¡Amenazaste con venderme!, con matarme y ahora me propones una relación porque tu madre incluso cree que nos casaremos. ¿Qué pasará cuando te aburras de mí? ¿Harás lo necesario?
Stefan no estaba dispuesto a rendirse.
—Has visto como soy, Victoria, es cierto puedo hacer lo que sea, pero por los que quiero.
— ¿Y piensas que creeré que me quieres?
—Claro que no, pero creo en la perseverancia, no te quiero aún, pero te elegí. No soy un hombre de medias tintas, Victoria, no te dejaría atrás por nada ni nadie, ni te ocultaría lo que soy, te llevaría a todas partes conmigo.
Victoria lo observó en silencio, Stefan tomó su mano y jugó con el anillo que le dio y ella tiene en su pulgar.
—Ese anillo que llevas era de mi padre, se lo dio su padre, es importante para mí porque lo tomé de su c*****r. Mi propósito en la vida es la venganza, pero quiero que tú estés allí conmigo, como mi mujer, mi compañera, mi amor…
Victoria se echó a reír.
—Al menos eres divertido.
—Creeme, esto no es nada divertido para mí.
Victoria vio su seriedad y entendió que era cierto, Stefan no le tiraba promesas al aire, también era un hombre único, complicado y de cierta forma era cierto que podían ser compatibles.
Stefan no insistió más, se mantuvo en silencio y Victoria lo agradeció, lo menos que quería era corresponder al romance.
En cuanto entraron a la casa escucharon una discusión, eran Ivo y Anka, pero al verlos llegar, Anka disimuló y los saludó con cariño.
Victoria se excusó y se fue a su habitación, apreció que Stefan no la siguiera, pues Ivo le pidió conversar de negocios.
Anka también se retiró.
Victoria miró a su alrededor y le pareció algo cotidiano y vacío, estaba acostumbrada a tener todo lo que el dinero puede comprar, todos los lujos que le ha proporcionado Stefan no la llenan.
Lloró al darse cuenta cómo su vida entera es vacía y también muy extraña.
Stefan había dado en el clavo, su intención era buscar a Michael cuando fuera libre y rogarle que escapara con ella de ese mundo de mafias en el qué se involucró.
Vivir muy lejos de todos.
Se quedó dormida sin ni siquiera cambiarse la ropa o quitarse el maquillaje, se sentía demasiado triste como para que le importara.
(...)
—Luciano de nuevo se comunicó conmigo, me dijo que no contestaste —inquirió Ivo sirviendo dos dedos de whiskys en dos vasos y le ofreció uno a Stefan.
Stefan negó y despreció el trago.
—Estaba ocupado, y Luciano me exaspera.
—Se asoció con un imberbe de poca monta, necesita mujeres y le dije que se las podríamos proporcionar.
—No quiero hacer negocios con el imbécil de Luciano, no con mis mujeres al alcance de Halcón que lo está cazando.
Ivo notó el trago intacto que Stefan despreció.
—Mis mujeres dijiste, ¿tan bueno tiene el coño la putilla esa?
Stefan le dio un golpe a la mesa del comedor haciendo el whisky salpicar la mesa.
—Controla tu lengua, no le estás hablando a un niño.
—Estás alterado, esa mujer te está manipulando.
—Nada de eso, ya te había advertido que podíamos mantener nuestros negocios en Europa, mientras estuviéramos de vacaciones en Estados Unidos, al irnos volveremos a las negociaciones.
—Y yo te advertí que si dejábamos perder a Estados Unidos nos volveríamos vulnerables en América toda.
—Encargate de proporcionarle a Luciano lo que necesite, pero solo eso, deberías estar feliz de estar con tu mujer, pero al parecer es a ti que te hacen falta tus putas.
—Te conozco, eres como mi hijo, no has bebido porque estás estresado, esa mujer se ha metido en tu mente...
—Yo no soy un títere. Tú mismo me dijiste que debía utilizar a Victoria.
—Eso fue antes de ver que se ha vuelto tu obsesión.
—No seguiré discutiendo aquí, podrían escucharnos.
Stefan le dio la espalda.
—Te lo advertí, una mujer no puede costarte América, Slashdot debe aparecer y demostrar que está vivo.
—Ya me lo dijiste, no tienes porque repetirlo si ya sabes mi respuesta.
Ivo negó con la cabeza decepcionado
—Está bien, me encargaré de Luciano, pero están en venta en Kosovo unas chicas, las llevaré a Ronald, él paga bien y es perfecto para que sepan que Slashdot está vivo, una demostración clara y precisa.
—Ivo, no necesitamos trabajar con mujeres, lo que pudo pasar con Adriana me ha hecho pensar, no quiero entregarle una mujer más a ese sádico animal.
Ivo se sentó.
—Te estás pintando una diana en la frente, no atender a Ronald es una declaración de muerte, y sabes que los buitres querrán tus contratos y mandarán a sus chacales para matarte realmente apenas asomes la cabeza.
—Buitres, chacales, que venga la jungla entera, a ver si pueden matarme.
—Esto es serio, no me hables como el idiota Stefan.
—Lo dije en serio, que vengan por mí y será lo último que harán, las negociaciones en Estados Unidos se cancelan.