Michael se levantó de su silla con Guadalupe amarrada a su cintura y la llevó a la cama.
Guadalupe no se lo podía creer, temprano pensó que moriría y ahora estaba por fin en brazos de Michael.
Él la haría suya y ella no podía esperar…
Lo besó con furia hambrienta que Michael controló besándola con más calma y seducción, usando su lengua para provocarla.
Levantó su camisa y sus enormes manos masajearon sus pechos.
Guadalupe quería ser perfecta para él, estaba consiente que sus pechos eran pequeños, pero a Michael no parecía importarle, pues los mordió antes de chupar acariciando con la lengua y haciendo que ella se arqueara presa de la pasión, buscando fricción en su centro con la entrepierna de él que levantaba su short en la parte delantera como si fuera el cañón de un arma muy larga.
Ambos se deseaban y estaban impacientes por conocerse de manera carnal, pero escucharon golpes en la puerta.
—Michael, te necesito ahora, es muy importante —era la voz de Diego y era seria.
Michael se levantó de ella y Guadalupe maldijo por lo bajo haciéndolo reír.
—Después continuamos con esto —dijo Guadalupe con las mejillas rosas con una promesa que ahora Michael se muere por hacer realidad…
—Ahora es nuestro momento —prometió Michael con un guiño.
Ambos salieron y Diego cerró los ojos abochornado al darse cuenta de lo que interrumpió, pues aunque no habían desnudos era bastante obvia el aura erótica.
—Perdón, no me di cuenta —se excusó Diego con una mueca.
—No pasa nada —respondió Michael y salió de la habitación, pero en cuanto iba a cerrar la puerta Diego la detuvo.
—Tú también debes venir Guadalupe.
Michael lo miró sin entender nada.
—¿Hay algún problema con Guadalupe? —Preguntó preocupado.
—No, pero debemos reunirnos.
Michael pensaba que era la despedida de Diego con Rebeka, que por fin irían a vivir su vida lejos de todo esto como soñaban, no había nada que los atara a los negocios de la mafia.
El mismo Michael también quería un nuevo comienzo, aún podía ingresar a la UFC como peleador como antes era su sueño más grande.
Recoger pedazos sobrantes de su vida y reparar lo mejor que pudiera, Guadalupe le parecía buena compañía.
Diego le pidió a su padre que tomara la silla que preside la mesa, él se sentó a su derecha, Michael a su izquierda, luego Alessandro y al lado de Michael, Rebeka y Guadalupe al lado de Diego.
—Señores esta reunión es para que todos estemos en la misma página —comenzó Diego—, lo primero es que tengo entendido que pidieron llevarse a las chicas porque engañaron a Guadalupe, le hicieron creer que tenían a su hermano y que le harían daño, si algo así ocurriera de nuevo necesitamos una palabra clave, también te ayudaremos para que puedas tener a tu hermano cuando cumplas los 18 años.
—Gracias Diego, de verdad —respondió Guadalupe roja como un tomate maduro y miró a Michael.
Michael entrecerró los ojos y tendría que tener unas palabras con ella, pues le había asegurado que ya tenía 18 años y aun no los cumplía.
—Lo más importante es que Halcón aún debe volar, porque Slashdot está vivo.
Eso sorprendió a Michael, que de inmediato volvió a centrar su atención en su amigo Diego.
—No lo creo —espetó Michael—, él ha aguantado mucho a Luciano como para abandonarlo como lo hizo, esa era la prueba de que el puesto de Slashdot lo tomó otro hombre.
—Hijo, puede ser otra cosa —objetó Massimo en voz baja.
Diego intervino de nuevo.
—Luciano estaba realmente nervioso cuando se dio cuenta que todos sus hombres habían abandonado el yate y es porque Slashdot le dio a los hombres que necesitaba, pero con una condición; que si era capturado, Slashdot nos mataría a todos, aún sacrificando su yate y arriesgando a sus hombres.
—¿Por qué?, Slashdot disfruta demostrar de lo que es capaz, ¿por qué no se regodea?
—Luciano me dijo que él no vino y no se arriesgaría a que supiéramos que él está vivo, porque Victoria también lo está y él está encaprichado con ella.
Michael se levantó y fue hasta el bar a servirse un trago, su mano temblaba. No sabía qué pensar, su mente se resistía a creerlo.
Aceptar que Victoria estaba viva era aceptar que sufría a manos de un loco que podría hacer con ella cualquier cosa.
Michael negaba con la cabeza y Rebeka tomó la palabra.
—Creo que Victoria pudo salir del mar aquella noche, ambas somos excelentes nadadoras y aprendimos a aguantar el aliento cuando practicamos nado sincronizado. Creo que Luciano no mentía, Victoria está viva y la tiene Slashdot.
—Entonces iré a buscarla —declaró Michael.
—Esta cruzada no es tuya sola, Mickey —le contestó Diego y Michael negó con la cabeza—. Michael, no sabemos nada de Slashdot, las pistas las había siempre arrojado Luciano, no nos rendiremos, pero la verdad es que hasta ahora nos ha engañado como le ha dado la gana.
Alessandro intervino.
—Así es, ese hombre con nombre de plataforma informativa se metió con Halcón, quiso matarlo y de hecho lo hizo, porque Luciano era uno de nosotros sea como sea, también tiene cautiva a alguien que nos arrebató, eso no se puede quedar así.
—Halcón es ahora una organización, somos todos y no es ninguno —fue el dictamen de don Massimo—. Quién quiera salirse, puede hacerlo —la insinuación era para Guadalupe.
Guadalupe con sus sueños y esperanzas rotas notó que todos la veían apenados.
Menos Michael, él no la miraba, su cara era de sufrimiento, pero Guadalupe no sintió rabia.
Por el contrario, se sintió muy mal por Michael, podía amarlo lo suficiente para desear que dejara de sufrir y si eso era ayudándolo a encontrar a la mujer que amaba, ella lo ayudaría.
—Yo estoy dentro —intervino Guadalupe—, esa chica no merece ser juguete de ese mal hombre que llaman Slashdot. Lo digo de corazón, Rebeka me ha hablado de ella y no es mala y bueno, es la chica de Michael —levantó el rostro y con determinación dijo—. Rescatemos a la chica.
—Guadalupe, yo… —dijo Michael apenado.
—Está bien Michael, ella es la mujer que quieres —le respondió ella tajante, no quería escuchar como él la despreciaba delante de todos y que la siguieran mirando con lástima.
Michael desvió la mirada de ella y miró a Diego y a don Massimo.
—Yo quisiera que Guadalupe tuviera una vida lejos de todo esto — Michael la miró con tristeza, no quiere hacerle daño, pero con Victoria viva todo cambia.
—Ella puede trabajar para mi familia, en el albergue de Brenda —intervino Rebeka solidaria con Guadalupe a la cual aprecia mucho...
—También puede trabajar conmigo —intervino Alessandro—, acabo de despedir a mi asistente.
Michael miró con rabia a Alessandro y este alzó las cejas.
Michael lo conocía tanto que supo que su mirada era un reto para que reclamara a Guadalupe como suya y punto.
Pero aunque hace un instante era su plan, ahora no podía, debía encontrar a Victoria.
—Debo ver las computadoras —expresó Michael con preocupación, pero se detuvo, miró a Guadalupe y musitó—, por favor Guadalupe acompáñame…