Capítulo 42. El miedo utilizado como recurso de persuasión

1098 Palabras
En los siguientes días Stefan compartió con Victoria de maneras que no había compartido con nadie. Victoria se tomó a pecho la recuperación de las adicciones de las mujeres que serían para el susodicho club El Nido; de lo que ahora solo quedaba un local vacío. Stefan no le permitió que ella mostrara su rostro a las chicas. Le decía que era por seguridad y ella así lo comprendía, no sabía que no era solo ese el motivo. Tan pronto como estas chicas salieran a la sociedad, alguna diría lo que le había ocurrido; el rumor de La Sirena saldría a la luz y el miedo de Stefan a fuera descubierta por Michael aumentaba. Victoria pensaba que Michael estaba muy feliz con Guadalupe, pero Stefan sabía que no era así. Michael se había hecho una reputación entre sus pares en los últimos días y ya era identificado como el cazador de Slashdot. El apodo que le puso Luciano se le quedó y ahora Michael era conocido como “El Santo” el número dos de Halcón, su agente más letal. —Tan bien jugaste tus cartas todos estos años y todo está a punto de irse a la mierda —le reclamó Ivo a Stefan dentro de su oficina en la empresa familiar. —Cálmate y no me alces la voz —le indicó Stefan a su padrastro y socio—. Recuerda dónde estamos y que alguien podría oírte. —Ahora no hay lugar donde podamos hablar, tu mujercita está en todas partes, ¿cuánto crees que te durará la luna de miel? Apenas ella se entere que el zopenco ese el tal Michael está moviendo cielo y tierra para encontrarla te abandonará; creerá que es el acto más heroíco y te delatará, si no es qué el imbécil hacker ya no sabe tu verdadera identidad. —Él no tiene razones para buscar nada de mi pasado, tampoco tiene manera de enterarse que soy Stefan Angelov, no olvides que yo soy mejor hacker que él. —No solo es un imbécil hacker, ya pasó mucho desde que era solo un humilde bartender, el hombre es temido, nadie lo conoce como nosotros, solo saben que quien tiene la mala suerte de caer en sus manos termina muerto. — ¿Estás sugiriendo que es mejor que yo en todo?, algo de confianza no estaría mal… — ¡Tú estás distraído y él está determinado! —Exclamó Ivo rojo de furia—. De nada sirvió tanto sacrificio si ahora que Halcón está al alcance no haces nada, incluso te has vuelto un pusilánime de la chica que tienes, una beata versión Victoria Secret… Stefan sonrió por el nombre de la marca y el de ella, eso enfureció más a Ivo. — ¿Te parece muy gracioso? Pues a mí no. —La trata de blancas jamás fue nuestro negocio más lucrativo, pero si eso es lo que te preocupa no hay problema, seguiré comprando chicas, así mi Victoria secreta las reinserta a la sociedad, de esa manera todos estamos felices. —Serás el hazme reír de todos, mínimo creerán que trabajas para la policía. —Quién puede hacerme daño entiende que la policía trabaja para mí y no al revés. ¿Cual es el verdadero problema, Ivo? —Tu misión no es rescatar putas, has olvidado tu misión. —Yo no he olvidado mi misión… — ¿Entonces porque pasas tus días hablando con putas como si fueras un maldito psicólogo? Siempre he pensado que la clínica de ibogaina es una pérdida de recursos y una distracción para ti, pero desde que metiste a esa chica en tu vida todo ha sido peor. Stefan se levantó de su asiento y miró por la ventana con las manos en las caderas. —Reconozco que me la he pasado haciendo otras cosas, ¿pero acaso no merezco también una distracción? Ivo suspiró. —A veces olvido que después de todo sigues siendo un muchacho. —No seas condescendiente, estoy enfocado en mi propósito, de hecho tengo a Halcón justo donde quiero, jamás tuve más oportunidad de alcanzar mi venganza como ahora, el viejo empieza a mostrar más hilos que jalar, nunca antes fue tan vulnerable que ahora concentrado en su idílica familia. —Puede que tú sepas la vulnerabilidad de Halcón, pero él y todos los hombres más peligrosos del mundo conocerán cuál es la tuya, tu noviecita llama demasiado la atención. La declaración cayó como un balde de agua helada en Stefan, pasó sus manos por el cabello. —Creo que es un buen momento para alejarme de América. Ivo entrecerró los ojos con astucia a espaldas de Stefan y continuó fingiendo estar muy molesto. — ¡Maldición Slashdot! ¿Dejar América? Huir como perro con el rabo entre las piernas. —Tú lo has dicho, aquí soy un blanco y Europa es mi hogar. Ivo negó con la cabeza. —Siempre supe que esa mujer era una ventaja, es momento de utilizarla de carnada, obtener tu venganza, tendrás a Halcón en bandeja si la entregas. Stefan sabía que Ivo tenía razón, pero ahora el precio incluía perder a Victoria. —Ivo aquí soy vulnerable, no en Europa, desde allá dispondré todo y ejecutaré mi plan. —No me gusta. —Sé que no, pero encárgate tú en mi nombre, Ivo, he sido más fuerte porque cuento contigo, Halcón estaba solo, Luciano era una piedra en el zapato, ahora tiene recursos, no es momento para pelearnos. —No solo Halcón es ahora una organización, están determinados a atraparte. —Déjalos que me persigan. Ivo hizo una mueca y se sirvió un trago y uno a Stefan, este lo ignoró e Ivo sonrió de manera imperceptible. — ¿Cuándo te vas? —Pronto, encárgate de mi madre y mi hermana, maneja América y haz negocios para Sudamérica, la relación de Halcón con el cartel mexicano no son ideales. —Sé que quieres alejarte para que ella no te deje, pero sabes muy bien que ella es el cebo perfecto, espero que entres en razón y no haga que te maten. —Ivo, Victoria no existe, ella murió al caer del acantilado cuando la gente de Halcón nos arrojó, la Sirena es leal y jamás la pondré en riesgo. Ivo hizo un asentimiento y salió de allí. Cuando se montó en su vehículo marcó desde un teléfono desechable. —Es ahora o nunca —dijo a su interlocutor—. Slashdot viajará, es el momento de hacer caer a la reina para tomar la cabeza del rey de una vez por todas.
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