—Los voy a extrañar mucho —dije estrechando con fuerza a mis abuelos mientras los mismos hombres que habían dejado nuestras maletas sobre la tierra una semana atrás, hoy las devolvían al auto n***o de seis puertas que nos llevaría de vuelta a la realidad. —Y nosotros a ti, pajarita —respondió mi abuelo, besando mi frente—. Espero que vuelvas pronto. Silver estará esperándote. —Y yo también estaré esperándote —dijo mi abuela con una sonrisa nostálgica. Se acercó un poco a mí, como para decirme algo importante—. Espero que la próxima vez podamos charlar un poco más y que Zaid no te robe mucho tiempo. Solté una risa cantarina y volví a abrazarlos una última vez antes de voltearme hacia Zaid, quien me esperaba con los brazos cruzados, apoyando su cuerpo contra uno de los costados de la van,

