—No estoy segura si elegirlo en color blanco o en marfil. —Escuché a lo lejos mientras veía que una mano movía indecisa las páginas de una revista—. Y tampoco sé si me gusta más el de la página treinta y cinco o el de la cuarenta. Supongo que tendré que probármelos para poder decidir. —Un suspiro—. Esto es agobiante. Y todavía tenemos que ver tu vestido e ir a ver las iglesias. Agh, ¿cómo eliges una iglesia si no estás bautizada por ninguna religión? ¿Crees que me vayan a obligar o algo así? Silencio. —¿Clarisse? Alguien me sacudió y me sobresalté al contacto. —Ah, ¿qué? —me apuré a decir, confundida. —¿Has escuchado algo de lo que he dicho? —preguntó Terri, haciendo una mueca. Negué con la cabeza. —No, lo siento —murmuré apenada—. Estoy muy distraída, lo sé, y no te lo mereces, men

