POV Emma
–Sin embargo, podrías llamarme solo Emma, no creo poder acostumbrarme a que me llamen de esa manera –le digo a la mujer mayor con cierta timidez y ella niega en respuesta.
–Es un gusto Princesa Emma, soy Sonia la curandera del castillo, y lo siento mucho Su Alteza, pero me temo que no podré obedecer su instrucción, seria una falta de respeto llamarla directamente por su nombre y si lo considera, de esta forma puede empezar a acostumbrarse –me dice con una educada sonrisa.
No habiendo más que decir, la joven que acompañaba a Sonia sirvió dos puestos en una mesa de comedor mediana que estaba situada en una esquina de la habitación, uno de los puestos tenía una copiosa cantidad de comida: una sopa que olía y se veía deliciosa, abundante y sustanciosa, carne en un exquisito termino medio, variedad de verduras y un bowl de frutas.
–Vaya cantidad de comida –digo sorprendida.
–Su Alteza, su largo sueño solo es una parte de la recuperación, se recomienda una alimentación muy nutritiva tambien –dice Sonia.
–Ahora que lo mencionas ¿Cuánto tiempo estuve dormida?
–Solo han pasado dos días y comprenderemos perfectamente si aún requiere descansar –responde Sonia–, de hecho, despues de que cene le haremos un chequeo y debo hacerle algunas preguntas que me tienen intrigada, claro si usted me lo permite.
–Esta bien –respondo y las dos mujeres se retiran de la habitación.
Me dirijo a la mesa cuando un veloz Alexander se acerca para mover la silla por mí, lo cual me deja sin palabras y solo observo como usa una sonrisa pícara mientas sostiene el espaldar de la silla esperándome, me dispongo a sentarme y mueve la silla dejándome a perfecta distancia del comedor.
–Muy amable de tu parte.
–Para servirte mi princesa –dice él y me hace reír. Me siento como una colegiala embelesada por un chico, riéndose sin querer de la más mínima cosa.
–¿Qué nos está pasando? me siento un poco tonta con todo esto –le digo a Lily sorprendida de mí misma.
–Son muchas cosas Em, empezando por el vínculo haciendo que nuestra química corporal reaccione por el otro, haciéndonos sentir tranquilos, seguros el uno con el otro, haciéndonos desenvolver con más naturalidad y por otro lado esta nuestro compañero comportándose galantemente –señala ella.
–Entonces básicamente feromonas, sonrisas y “giño, giño” al ataque, nos tienen babeando –le respondo a Lily y percibo su afirmación.
Rápidamente devoré toda la cena quedando a más no poder y empecé a sentir que caía en los brazos de Morfeo nuevamente, ya que la somnolencia me estaba atrapando, por lo tanto, decidí que era momento de llamar a Sonia para el chequeo.
Resultó que las mujeres esperaban pacientemente fuera de la habitación e ingresaron diligentemente. Sonia tomó primero mi mano derecha y la inspeccionó intensamente, revisando aquí y alli. En su rostro podía observarse una dualidad, una lucha entre mantenerse seria o estar sorprendida, se apreciaba su esfuerzo por no reflejar mucho en sus expresiones, pero era traicionada por estas mismas.
Continuó su revisión, ahora en mi espalda, ya no podía apreciar la lucha de su rostro, pero escuche un “wow” cuando levantó el camisón que llevaba puesto.
–Es sorprendente su recuperación, Alteza usted no tiene ni una sola marca –Dice Sonia en un tono alto y lleno de perplejidad.
–Y eso es raro ¿Por qué? –pregunte ignorantemente.
–Solo el uso de la plata aseguraría una cicatriz despues de un largo tiempo de curación, casi el mismo que le tomaría a un humano sanar, si sumamos el uso de aquella deplorable hierba, significaría más tiempo de curación y una cicatriz horrenda, sin embargo, su piel se encuentra perfectamente, como si su lobo simplemente se recuperara de un sencillo corte.
–¿La perforación del tacón tampoco dejo marca? –pregunte
–¡¿La qué?! –replico fuertemente Alexander, abriendo mucho los ojos, claramente impactado.
–La princesa Amelia pateó mi costado izquierdo varias veces hasta romper una de mis costillas, de hecho, tambien hizo una perforación, pero como no he podido verme no se cómo esta –respondí suavemente mirando mis manos. Pude escuchar como su respiración se puso pesada y de la nada un hombre joven entró en la habitación.
–Andrew, quiero que quien sea vaya a la habitación de Amelia ahora mismo, que entre en su guardarropa y le destroce todos y cada uno de los zapatos que tengan tacón, por más pequeño que sea, ni esa persona ni ningún sirviente limpiara el desorden, ni una mota de polvo se volverá a limpiar en la habitación de Amelia y no se usara dinero de la corona para reponer zapatos o ropa –ordenó seriamente Alexander–. Asumo que ella ni idea tendrá de donde estan los insumos de aseo, que se aseguren de dejarlos en la puerta de su habitación.
Este hombre me ha dejado con la boca abierta hasta el piso, sabe que su hermana es una maniaca materialista y elitista, le dará un golpe directo a su ego, que probablemente sea más grande de lo que imagino que es su guardarropa. El joven Andrew evidentemente estaba igual de sorprendido como todos los presentes al escuchar su orden, sin embargo, no hizo otra cosa más que asentir y retirarse. Alexander respiró profundamente y observo el asombro de todos a su alrededor.
–Se lo tiene bien merecido y mucho más, ustedes saben que asi es –indicó, Sonia y su joven acompañante asintieron en acuerdo con su afirmación.
–Su Alteza, su costado esta perfectamente sano visiblemente –responde Sonia a mi pregunta anterior y luego palpa el costado–, tambien al tacto se encuentra bien.
Asiento de acuerdo con ella, ya que ante su tacto no sentí mayor molestia.
–Alteza ¿usted normalmente sana tan rápido y tan bien? –pregunta ella extrañada.
–Pues, creo que sí, nunca he tenido problemas para sanar, de hecho, todo lo contrario, he tenido dificultades por curarme tan rápido. Al estar en el mundo humano no puedes explicar como se curó de la nada un corte con cuerdas o como un hueso roto en un entrenamiento se curó en menos de un día.
–¿Un corte con cuerdas? ¿Qué clase de entrenamiento tuviste que resultó en un hueso roto? –pregunta completamente intrigado Alexander.
–¿Sanó un hueso roto en menos de un día? –preguntó al tiempo Sonia perpleja.
–Ah si, el entrenamiento fue en la mañana muy temprano, un chico nuevo queria hacerse el listo enfrentándose a mí, aplicó movimientos indebidos en el Muay Thai y terminó lanzándome fuera del ring, di a parar contra una columna y se rompieron los huesos de mi antebrazo izquierdo. Antes del anochecer ya estaba completamente sana, fue bueno, pero tambien una experiencia aburridora, tuve que fingir en el hospital y prácticamente tuve que escaparme de alli, luego investigue cuanto tardaría un humano y el resto del tiempo seguir fingiendo mientras supuestamente me curaba –conté mientras observaba sus caras de asombro y podía sentir que más preguntas se formaban en sus mentes– Sobre el corte, sucedió cuando aprendía a tocar guitarra, me entusiasme demasiado y me corté con las cuerdas, pero eso pude disimularlo con mucha facilidad.
–Normalmente procuraba en lo máximo posible evitar cualquier tipo de herida para no exponerme.
–Vera Alteza, normalmente un hombre lobo sana huesos rotos entre tres a cuatro días dependiendo del hueso y si hay otras lesiones, y ya le informé como es cuando se trata de la plata y el matalobos –dice Sonia–. Me sorprende bastante, ya que estos resultados solo los he visto en los libros cuando se refieren a los hombres lobo con la mejor genética y cuando los libros se refieren a la “mejor genética” normalmente hablan de linaje de la realeza.