POV Emma
No logro saber cuanto tiempo ha pasado, pero siento el cuerpo pesado y ligeramente dolorido como si llevara días durmiendo despues de un fuerte entrenamiento, sin embargo, despues de mucho tiempo por fin estoy cómoda, cálida, de hecho, demasiado cálida y pesada, me estoy asando.
Abro los ojos lentamente y trato de observar todo a mi alrededor, puedo ver con claridad a pesar de que la habitación en la que me encuentro está muy oscura. La habitación es muy amplia y lujosa: esta pulcra y cuidada hasta el último detalle, una decoración aquí y alli, un cuadro aqui, un florero alli, alcanzo a ver un sofá con mesitas auxiliares a juego, el suelo está alfombrado, parece una habitación de hotel 5 estrellas. Mientras sigo escaneando la habitación y dirijo la mirada a mi derecha hallando el origen del calor.
Sorprendida por ello, encuentro a Alexander profundamente dormido a mi lado en la cama, esta de lado girado hacia mí, con una pierna sobre la mía y su brazo sobre mi abdomen. Lentamente me giro un poco para observarlo, cuidando de no despertarlo, es increíble recordar que este hombre a mi lado, el cual que estaba hecho una furia antes, este ahora en la más absoluta tranquilidad, de hecho, puedo prometer que una sonrisa se curva en este momento en sus delgados y muy sensuales labios. El resto de su rostro esta cubierto por una mata de cabello n***o revoltoso que cae sobre él, delicadamente muevo su cabello y mientras lo retiro de su rostro revelando sus expresivas cejas gruesas, me encuentro con unos increibles ojos color miel observándome divertidamente.
–Siento mucho haberte despertado –dije nerviosa, aún con la mano congelada sobre su rostro, el solo sonríe, toma mi mano y besa la palma enviando una descarga por mi cuerpo.
–Soy todo tuyo para ver, tocar y lo todo que quieras hacer –dice coquetamente, lo cual me hace reír como tonta. Me toma de la cintura y me gira completamente hacia él, lleva su mano a mi espalda, sin embargo, el tacto de su mano áspera contra mi aún tierna piel me hace estremecer. El inmediatamente reacciona, retira la mano y la posa de nuevo sobre mi cintura.
–Emma, yo, yo lo siento mucho –dice mirando directo a mis ojos, una expresión de aflicción inunda todo su galante rostro–. No hay palabras para describir lo apenado, avergonzado y furioso que estoy por todo lo que te han hecho pasar.
–Mi padre y hermana se excedieron terriblemente –me mira seriamente–, te prometo que buscare la forma más adecuada para que cada uno pague por ensañarse contigo.
Alexander se queda por un momento pensativo mirando a la nada y luego puedo observar como en su mente se esta maquinando lo que le parece una gran idea.
–De hecho –empieza a reír–, que por fin te encontrara es uno de los mejores castigos para ellos –me mira sonriente como si yo comprendiera todos los secretos ocultos en esa oración.
–No comprendo.
–Mi padre hizo un pacto conmigo y con el reino, cuando yo encontrara a mi pareja destinada el me entregaría el trono, es decir, que apartir de ahora el ya no tendrá los privilegios de los que goza, ya no tendrá una pizca de poder o influencia y su existencia dependerá completamente de mí, lo mismo sucederá con Amelia –me explica tranquilamente mientras toca suavemente mi brazo–. Puedes romperle un brazo a Amelia y no le importara mucho, pero toma alguna de sus cosas, metete con su dinero y tendrás a un tigre en lugar de una loba.
–¿Y tu tendrás el control de sus fondos entonces?
–Asi es –el asiente–, si tú decides aceptarme, sí.
–Yo, quisiera conocerte un poco más y aún asi no estoy segura sobre tener material para ser reina.
–Lo haremos como tu quieras, poco a poco si asi lo prefieres, primero tu y yo, luego miramos lo demás –trata de consolarme–, sobre lo de ser reina y lo que te digo de ascender al trono, no lo mires solo como una toma de poder, sino como una forma de ayudar al reino, quitar por las buenas a un rey inepto, pero no te enfoques en eso ahora, en su momento lo iremos viendo y si de algo estoy seguro es que la diosa nunca se equivoca.
Me hala hacia él, deposita lentamente un húmedo beso en mi mejilla, la misma que luego acaricia con su nariz. Su cercanía hace que perciba con más fuerza su embriagante olor que hace agua mi boca y algo más.
Pensamientos que viajan por mi mente a cientos de kilómetros por hora se estrellan y me inundan con ideas como: ¿y si me dejo llevar? Pero ni lo conozco. Sin embargo, la diosa lo puso en mi vida. Pero puede estar igual de loco que los demás en su familia. Son las costumbres de los humanos hablando en mi cabeza.
Un sinfín abrumante de pensamientos me atropellaron, sin embargo, al final me deje llevar por mis instintos y ellos me gritaban que lo besara, asi que me gire buscando sus labios, aquellos que me hechizaron con su delicada sonrisa y me enloquecieron con su tacto, le tome suavemente de su cuello y profundice el beso robándonos a ambos el aliento, nuestras manos recorrieron ansiosas un poco el uno al otro buscando acercarnos aún más.
Alexander se detiene para que recobremos la cordura, o quizás solo el aire, y me mira con sus hermosos ojos color miel como si explorara con ellos en mi alma.
–Por fin te encontré –dice con su profunda voz, mientras su mano se encuentra colada de bajo de mi blusa tocando tiernamente mi espalda.
No alcance a pronunciar una sola palabra ya que fue cuando mi estomago decidió rugir fuertemente, lo cual no solo rompió el hechizo, sino que nos hizo reír tremendamente.
–Ya te ayudo con eso –dice riendo.
–Gracias –respondo apenada y observo como sus ojos brillaron ligeramente.
–Ya vienen a traernos comida
–¿Cómo lo sabes? –pregunto y el me observa con extrañeza.
–Acabo de contactar con un sirviente y nos traerán comida.
–Pero no hablaste con nadie.
–Si lo hice, lo contacté por medio de un enlace mental –me dice sorprendido–, ¿no sabias sobre los enlaces mentales?
–Sé que podemos hablar con nuestro lobo en nuestra misma conciencia, siendo ellos como un alter ego, pero nada más.
–Supe que te criaste solo con tu mamá en el mundo humano, pero ¿ella nunca te enlazo mentalmente? Independientemente de no estar en una manada los padres siempre pueden enlazar con sus hijos –a lo que respondo negando.
–Pues vaya es extraño que no lo hiciera, pero bueno, básicamente una familia biológica puede enlazarse mentalmente y comunicarse, tambien al pertenecer a una manada podrás contactar con cualquiera en ella, desde que ese alguien no te haya bloqueado.
–Genial –respondo.
–En ocasiones es abrumante, pero si, simplifica mucho muchas cosas.
Escuchamos un toque en la puerta y el se sienta sobre la cama, dándome una deliciosa vista de su torso musculoso.
–¡Adelante! –ordena e inmediatamente observo como una joven empuja un carrito de servicio seguida por una mujer mayor.
–Alteza que bueno que hayas despertado –dice la mujer mayor observándome.
–Disculpe ¿Esta refiriéndose a mí? –digo completamente confundida.
–Si Su Alteza, es la pareja de nuestro querido príncipe, lo cual, le hace una princesa ahora.
–Vaya, eso es… impresionante.