Cap. 12 En misión política

1322 Palabras
POV Alexander -día del arresto de Emma- –Alex ya está todo organizado: tus maletas, el cronograma y las notificaciones a cada manada que visitaras, etcétera –dice Andrew. Me encuentro acostado en mi cama, pensando en todas las locuras que estan pasando, mientras Andrew parlotea el cronograma de esta “misión”. Ese bastardo que tengo como padre no hace nada bien y me toca a mi poner el orden, diez malditos años tratando de remendar este reino con las uñas, y algunas veces con los puños literalmente y aún no abdica. Espero que con este viajecito no solo se organicen algunos temas, sino que tambien pueda encontrar a mi compañera, el viejo ya no tendría más argumentos para no entregar el reino por las buenas. –Y ahí estas suspirando como siempre, ya es hora de irnos Alex –Andrew interrumpe mis pensamientos. –Ah Andrew, que sería de mi sin tu molesta presencia –le replico en broma. –Un desastre sin duda –dice seriamente–. En 15 minutos estarán los autos esperando, por favor cámbiate y sal, te espero en el auto. De mala gana me organizo y llegó al estacionamiento subterráneo del castillo. Este estacionamiento es una de las últimas incorporaciones al castillo, los enanos lo construyeron, son rápidos y excelentes en ello, por otro lado, de alguna manera logramos convencer a la emperatriz Casiopea del reino de las brujas que nos habilitara unos portales temporales para traer vehículos desde el mundo humano. De momento el estacionamiento subterráneo parece más una cueva lúgubre que cualquier otra cosa, ya que aún seguimos trabajando en el tema de un suministro eléctrico eficiente para el reino. Me encontré con la escolta, ingresé a mi auto en la parte trasera y encuentro a un Andrew refunfuñando y haciendo mala cara para variar. –¿Quién se murió? –le digo viendo como arruga cada vez más el ceño, abre sus ojos y puedo observar que sus iris se encuentran brillando tenuemente de un color ámbar, por lo que puedo deducir que está hablando con alguien. –Me informan que la princesa Amelia acaba de regresar de su viaje… –Eso fue rápido –digo interrumpiéndolo. –Dicho viaje consistía ir al mundo humano y allí arrestó a una mujer, una loba, la arrastró hasta aquí, al parecer en el sentido literal de la palabra –dijo suspirando–, ya que la mujer no portaba ninguna marca que demostrara un permiso para estar en el mundo humano. –Entiendo, probablemente padre le de unos días en el calabozo a la mujer. –Eso espero, pero tambien me indicaron que la princesa llegó con su ropa hecha unos harapos y ella misma hecha una furia –dice Andrew y una carcajada fuerte se me escapó. –Parece que Amelia tuvo una noche divertida y se encontró con una luchadora –logro decir aun riendo e imaginando a Amelia comiendo un poco de lodo –, como me hubiese gustado ver eso. –Ustedes son de la realeza y normalmente los que ofenden a la realeza son severamente castigados, aún yo que soy tu beta debo mantener la etiqueta en público ¿Qué seria de una loba cualquiera? –señalo con seriedad Andrew. –No creo que mi padre se exceda por unos trapos arañados –digo reflexionando. Empezamos nuestro viaje, salimos del estacionamiento por medio de túneles que nos llevaron al camino principal, el cual consistía al principio de un camino adoquinado, luego empedrado y varios cientos de kilómetros mas adelante un camino de tierra. A dos días de viaje llegamos a nuestra primera parada, tanto de visita como de reabastecimiento. Esta campaña consistiría en visitar varias manadas, minas y puertos pesqueros para conocer sus necesidades, reforzar su seguridad y revisar su productividad, lograr entender el panorama completo y correcto del estado del reino, tratar de apaciguar las llamas de la rebelión y como no, encontrar por fin a mi compañera. Muchas tareas y poco tiempo. En esta primera parada estuvimos dos días, era una manada cuya principal fuente de ingresos era la agricultura y un poco de ganadería e iban muy bien, contaban con un alfa muy capaz y su manada se veía saludable, compartimos un pequeño banquete con todos ellos, para escucharlos y conocerlos, se les percibió muy a gusto y no hubo señales de ella, puedo sentir la frustración de Rhys. –Rhys, amigo, aún faltan 31 manadas, bueno 30 si descartas la capital, pero aún hay muchas oportunidades, solo tenemos que estar atentos –le dijo a mi lobo Rhys para tranquilizarlo y el solo gruñe en respuesta, cada día que pasa sin encontrarla se pone peor. Con las siguientes tres visitas Rhys se colocó cada vez más nervioso, más irritable y por ende me hacía a mi irritable con los demás, no siendo mi intensión, pero ahora parezco un odioso gracias a él. Despues del acostumbrado banquete donde toda la manada asistía y compartía conmigo, donde saludaba y conversaba con todos, y tenia que aguantar más de un coqueteo y conversación poco interesante con alguna dama que queria arrastrarme a su cama, me dirigí a la habitación destinada para mi esta noche. Al entrar a la habitación un terrible y apestoso olor a licor golpeó mi olfato, tambien percibí un intenso y picoso aroma de incienso encendido por allí, mientras me adaptaba a la oscuridad de la habitación unas delicadas manos me sujetaron de los antebrazos y halaron de mí. –Alteza, por fin estas aquí –dijo la voz de una mujer borracha de la cual emanaba ese horrible olor a brandy–. Yo soy tu compañera Alteza, tómame por favor –dijo ella halándome una vez más, cuando logré ver su rostro me di cuenta de que era la hija mayor del alfa de esta manada y la ira se apoderó de mí. –¡No es ella! ¿Cómo se atreve a jugar así? –Rhys dijo entre gruñidos, mismos gruñidos que se apoderaron y salieron de mí, e hicieron que la mujer detuviera de halarme. Inmediatamente la tome fuerte de un brazo y la arrastre fuera de la habitación sorprendiendo a mis guardias. –¡Largo! –le ordené, cerré la puerta detrás de ella y pude escucharla salir corriendo entre llantos. Me recosté en la cama, pero aun podía oler una terrible cantidad de olores nauseabundos en el lugar, esta mujer estuvo en esta cama y dejo su aroma, el olor del licor y ese incienso me estaban mareando. –Necesito aire. Tomé una chaqueta y salí de la habitación, salí corriendo de allí tratando de evitar el salón del banquete y más gente. Encontré detrás del edificio un bello jardín con una cómoda banca de madera, me recosté alli por un momento a contemplar la hermosa noche estrellada. –Yo rechazando a una mujer que se lanza a mis brazos –me parece gracioso, cuando nunca antes habría desaprovechado la oferta. –Esta era una mujer repugnante, además ¿te gustaría encontrar a nuestra compañera mientras ella se coge a otro hombre? –dice Rhys. –No lo creo, asi que tampoco creo que a ella le gustaría encontrarnos asi a nosotros tampoco –replica Rhys ante mi silencio. –Entonces ¿practicaremos celibato hasta que la encontremos? Mira que ya han pasado seis años desde que cumplimos la edad para reconocerla ¿Cuánto tiempo más va a pasar hasta encontrarla? –Por lo menos mantenernos a raya durante la campaña seria lo inteligente Alex. No logro responder a eso, nunca un hombre lobo como yo ha tardado tanto en encontrar una compañera, más que nada por que usualmente mantenemos contacto con muchas personas. No queriendo regresar al cuarto apestoso y a que alguien me moleste, entro al auto y me acuesto en la parte trasera, aun pensando en todo esto cuando el sueño me atrapó alli.
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