POV Alexander
Parpadeo y observo el cielo, es de día, me levanto y miro a mi rededor tratando de reconocer el lugar donde me encuentro, cuando me llega una intensa fragancia a pino y algo más, algo en el fondo de esta deliciosa fragancia que no logro reconocer. Observo un poco más y comprendo que estoy en el bosque detrás del castillo, mismo bosque que recorría mientras crecía. Decidí adentrarme un poco en el mientras la nostalgia me oprimía el pecho.
–Tanto tiempo lidiando con todo Rhys que no recuerdo cuando fue la última vez que corrimos solos tranquilamente, mucho menos recuerdo la última vez que estuvimos en este bosque –le digo.
–Ha cambiado un poco –dice él.
–Como todo en la vida amigo.
De pronto un deprimente aullido llenó el bosque, un aullido largo y lastimero.
–¿Qué diablos? –termino de decir cuando nuevamente se escucha ese triste lamento.
–¡Vamos, alguien está muy mal! –dice Rhys frenéticamente y empujando con mucha fuerza por tomar el control, casi instantáneamente estamos a cuatro patas en nuestra forma de lobo corriendo a toda velocidad por el bosque tratando de encontrar el origen de ese aullido tan terrible.
Entramos bastante profundo en el bosque tratando de seguir el sonido, pero no logramos encontrar nada, ni a nadie, solo árboles, arbustos y rocas era todo lo que podíamos ver. De pronto una corriente de viento trajo consigo un exquisito olor a lavanda que se mezclaba perfectamente con el olor del pino en nuestro alrededor, una fragancia digna de los dioses, capaz de transportarte a los mas hermosos campos en tu imaginación.
–Es ella Alex, ella está aquí –Rhys corrió tan rápido como pudo siguiendo su fragancia, corrió hasta que llegó a un lago donde una loba estaba reposando en la orilla. Mi corazón se apretó terriblemente cuando observe su hermoso pelaje color crema manchado por la sangre, podía observar una de sus patas tambien manchadas, pero era su lomo donde se observaba el mayor daño, muchas partes estaban en carne viva.
Ella no percibió nuestra presencia y aulló una vez más, aquel sonido era la cosa más terrible y desesperanzadora que escuchara jamás, no se comparaba ni con el lamento de madres llorando a sus hijos o de esposas enterrando a sus hombres, con nada que hubiese escuchado antes, era el lamento de una loba sola, abandonada, rogando al universo por misericordia ¿quizás rogando por su propia muerte?
Su lamento me atravesaba el alma, me llenaba del pesar más profundo que de lanzarme al lago probablemente me hundiría en él.
Rhys lloró en voz alta y ella nos observó, el verde más esplendido brillaba en aquellos ojos, reflejando en ellos un vasto océano, pero lleno de tristezas.
–Te ayudare –intentó decir Rhys, pero nuestra comunicación chocó con un muro invisible.
–¿Me escuchas? Te ayudare –dijo Rhys, pero nuevamente no lográbamos llegar a ella y ella solo estaba alli mirándonos, a la expectativa. Rhys lanzó un lamentable y afanoso aullido alarido tratando de llamarla y ella solo observaba.
Tratamos de avanzar hacia ella y alcanzarla, sin embargo, el suelo en nuestros pies nos tenia atrapados como si fuera lodo, tratábamos de salir de alli, pero con cada patada más nos hundíamos y cada vez más, y más hasta que solo nuestro hocico quedaba fuera, de pronto todo se oscureció.
De un salto me desperté, estaba en el auto y ya era de mañana, aún me embargaba la pena que ese aullido.
–Era ella Alex, debe estar cerca del castillo, las brujas siempre han dicho que los sueños no siempre son solo sueños, tenemos que irnos ya –dijo Rhys.
Entré a toda prisa al edificio ignorando toda presentación y etiqueta, ¡a la mierda la etiqueta!
–¡Mierda Andrew despierta! –lo llamo a través del enlace.
–¡Alteza! Lo estuve buscando por todas partes –dice alfa Marcus cerrando mi camino en el pasillo.
–Algo se presentó Marcus, debo irme ahora mismo de regreso al palacio, gracias por su hospitalidad –digo y trato de esquivarlo cuando me cierra nuevamente el paso y lo observo.
–No se ira aún Alteza, mi hija me lo contó todo, me contó como usted se provechó de ella y despues la rechazó no queriéndola reconocer como su compañera –dijo el hombre mientras un sequito de personas, entre ellas la susodicha víctima, se acercaban por el pasillo.
–¡Tu! –llame a la hija del alfa– ven acá ya mismo –Ella me vio aterrada y se apresuró a correr en otra dirección.
–¡Ven acá! –repetí sin una sola pisca de paciencia y emanando una orden alfa. La mujer giró sobre sus talones, corrió hacia nosotros y se arrodilló en el suelo.
–¿Qué fue lo que ocurrió entre tú y yo anoche? –pregunte a la mujer dirigiendo nuevamente una orden.
–Yo… Yo me metí a la habitación de Su Alteza anoche, yo le pedí que me tomara, pero él me sacó de alli en seguida, me ordenó que me fuera y salí corriendo –dijo entre el llanto y titubeos.
–¿Por qué le mentiste a tu padre? –pregunte.
–Quise aprovechar que aun tenia su olor en mí, asi que busque a mi padre y le dije que yo era su compañera y que Su Alteza me rechazó, pero que antes se habia aprovechado de mí. Mi padre fue a buscarlo a la habitación pero usted ya no estaba alli y luego no pudimos encontrarlo –dijo y luego rompió a llorar aún más fuerte– Solo queria ser su princesa.
–De esta manera no llegarías ni a sirvienta del palacio, tienes suerte de que en este momento tengo cosas más importantes que hacer que lidiar contigo y tu intento de difamarme, pero tu padre por otro lado –digo observando al hombre que ahora solo quiere que la tierra se lo trague–, él sí tendrá el tiempo para disciplinarte.
En el pasillo observo a Andrew quien estaba escuchándolo todo.
–Andrew, organiza solo lo esencial tenemos que regresar al castillo lo más rápido posible –me dirijo a él, asiente y se va. Entro a la habitación, aún apesta a incienso, pero por lo menos no al brandy barato de aquella loca, entro a la ducha y me lavo rápidamente toda esta peste que siento en mí, me cambio y recojo todas mis cosas tan pronto como puedo.
–Esta todo listo Alex, solo es que salgas y nos marchamos –me dice Andrew a través del enlace. Salgo del edificio y en efecto ya estan en formación los tres autos, dejo mis cosas en el baúl, entro a mi auto y encuentro a Andrew esperando.
–¿Qué fue lo que paso? –pregunta Andrew.
–¿Aparte de que la chica es una aprovechada?
–Si, aparte de eso, ya que al regresar al palacio estarías cancelando el resto del viaje ¿cierto?
–No sé cómo decírtelo, pero tenemos que llegar ya –digo rascando mi cabeza tratando de entender todo.
El auto arranca con dirección a la capital y Andrew no dice nada más, solo cierra sus ojos y asumo estará contactando a cada beta para informar que no iremos. Entre tanto yo observo el paisaje montañoso frente a mí, hay algo, una idea, un pensamiento que me ronda la cabeza, pero cuando trato de atraparlo se me escapa como agua entre los dedos.
Dos horas despues un inquieto Andrew rompe el silencio.
–Alex, he indagado y en el castillo no esta ocurriendo nada fuera de lo ordinario ¿Me dirás que es lo que te está pasando? –Solo lo observo.
–Tardaremos por lo menos seis días en llegar.
–Necesito que sea en menos, no sé como explicarlo, pero ella está ahí y necesita ayuda.
Andrew me observa como si contemplara a un demente al borde de la desquicia.