Cap. 14 Un padre retorcido

1374 Palabras
POV Alexander –¿Cómo es eso? ¿Cómo siquiera sabes dónde está? –me pregunta con evidente confusión. –¿Recuerdas a Eir? –le pregunto. –¿Qué tiene que ver una bruja? –me interroga. –Bueno ella una vez nos habló acerca de los sueños, en especial nos habló sobre como los lobos al tener una conexión como la que tenemos entre nosotros y especialmente con la diosa, podríamos quizás llegar a comunicarnos por medio de los sueños –le explico. –Si, tambien recuerdo que ella dijo que era algo complemente hipotético. –¿Y si te dijera que soñé con ella? –Sigue siendo solo una hipótesis ¿Cómo sabes que no fue solo un sueño? Uno reflejando tu necesidad de encontrarla o reflejando la ansiedad de tu lobo ¿y cómo sabes que es ella? –Mi instinto que me dice que es ella y si no vamos al castillo a buscarla, mi lobo me estallara la cabeza para hacerlo él mismo si es necesario. Además, si no seguimos estos indicios nunca comprobaremos la teoría de Eir –digo sonriendo, aparto mi vista y me enfoco en el paisaje, una extensión de frondosas montañas. Llegada la noche del cuatro día de regreso, días muy aburridos e interminables. Mientras Andrew tenía su turno de conducir me quede profundamente dormido en el auto. Nuevamente me encontré al pie del bosque, allí donde se unía la roca desnuda del castillo y el comienzo de la extensión del bosque de pinos. Me levante e inhale profundamente el aire buscando aquella exquisita fragancia que capte la última vez, sigo olfateando y alli estaba, muy tenue, pero estaba. Rhys tomó el control tan pronto como capte el olor y salió corriendo en su dirección, tan rápido como nuestro cuerpo y el mismo bosque lo permitía. Mientras seguía el rastro de su olor pude escuchar nuevamente su aullido, esta vez no tan lastimero, pero si urgido, pude sentir que nos llamaba. Su olor me llevó aquel mismo lago y ahí estaba ella, esta vez de pie en la orilla, su pata delantera solo tenía rastros de sangre seca, sin embargo, la espalda seguía igual de herida o peor, esta vez pude acercarme un poco más, tanto que alcancé a colocar mi frente sobre la de ella. Me sorprendió mucho que realmente no tuve que agacharme para alcanzar su frente, éramos de la misma estatura y eso de por si es sorprendente, mi lobo es probablemente el más alto y grande en el reino, sin embargo, si bien era igual de alta si era más delgada que yo. Al estar tan cerca pude percibir el olor de la hierba matalobos proveniente de sus heridas, quise acercarme para ayudarla a limpiarlas, pero ella retrocedió con una velocidad increíble. –Lo siento, no quise asustarte solo quiero ayudar –dijo Rhys encontrándose otra vez con un muro. –¿Y si lo intentó yo? –le dijo a Rhys, sin embargo, todo se borró frente a mí y fui traído a la realidad donde Andrew tocaba como un maniático la bocina del auto. –¿Qué sucede? –le pregunto. –Estamos a solo un día de llegar y hay una infinidad de vacas en el camino –dice señalando al frente, sin embargo, se ve el auto de la escolta delantera y un montón de ganado que viene de frente. –Retrocedan un poco y háganse a un lado del camino, es mejor no estorbar y que puedan pasar más rápido –digo gruñendo– me despertaste de un buen sueño viejo. –¿Otra vez soñando con ella? –Si, pero no fue el mismo sueño. –¿Qué cambió? –Bueno no te conté el anterior, pero puedo decirte que su aullido cambió y esta vez me pude acercar mucho más a ella, cuando la encontré esta vez estaba de pie y la herida en una de sus patas delanteras parecía ya curada, pero Andrew dolía solo de ver como estaba su espalda en carne viva y juraría que olí el maldito matalobos en esas heridas. Otra de las cosas que me impacto mucho es lo alta que era, tenía mi estatura –le digo pensativamente, pero pude captar con claridad como su rostro cambiaba de colores mientras le contaba sobre el sueño. –Por eso te digo que tenemos que llegar rápido, ella necesita ayuda Andrew –Puedo observar como el está sumido entre sus pensamientos. –Pensemos por un momento que tu teoría es real –dice Andrew seriamente. –He estado preguntando a todo el mundo en el castillo y nadie tiene conocimiento sobre una mujer nueva allí, sin embargo, hay algo en lo que todos coinciden y es que lo único diferente o nuevo es la mujer en la mazmorra –No me gusta por donde va sonando esto. –Así la llamaron, dicen que cuando no es objeto de tortura del rey y sus compinches, esta encerrada en la mazmorra. –¿Averiguaste algo sobre esta mujer? –él asiente en respuesta y si es esto posible su expresión se torna aún más seria. –Es la misma mujer que Amelia trajo del mundo humano. Investigue los cargos, es un absurdo Alex, de alguna manera su madre huyó con ella por un portal a ese mundo hace 22 años, dijo que huían de la invasión al castillo por causa de la guerra. La chica toda su vida estuvo allí tranquilamente hasta que se topó con Amelia en un concierto. –¿Qué hacía Amelia en un concierto? –digo no comprendiendo que parte de lo que me dice es más confuso. –Ni idea, pero la vio en el escenario y al parecer observó que no tenía la marca, al intentar arrestarla la chica intentó defenderse luchando y allí atacó a Amelia, rasguñando el vientre y su vestido, ella fue traída arrastras al castillo. –Y eso pasó cuando estábamos por salir a nuestro viaje, lo recuerdo –digo sintiéndome muy mal, ella estaba alli y yo sin saberlo me aleje y la deje en manos de ese bastardo. –Sí y aquí es cuando empieza a ponerse interesante. –¿Qué ha hecho ese miserable con ella? –digo cerrando los ojos y esforzándome por controlar a Rhys quien quiere arrasar con el ganado y correr al castillo. –La han estado castigando horriblemente, desde que la trajeron ha tenido puestas unas esposas especiales que Amelia se tenía bien guardadas, estás esposas bloquean tu lobo y con él todas tus habilidades, así que nada de transformarse, nada de fuerza y lo que es peor para esta situación, nada de curarse –dice Andrew suspirando–. Alex esa chica sigue con las esposas puestas, le arrancaron las uñas de la mano derecha, la han estado golpeando con un flagelo de cadenas de plata desde ese día y lo que es peor, las cadenas del flagelo siempre son impregnadas en infusión de hierba matalobos. –Son… –se me quebró la voz, no logro decirlo en voz alta y lágrimas caen de mis ojos, no puede ser una casualidad, mi pareja está en ese maldito castillo y con el idiota de mi padre teniendo una retorcida idea de diversión ¿Qué clase de bastardo sádico hace eso? El castigo no está justificado para nada con los cargos. –Son las mismas heridas que viste en la loba de tu sueño –completó Andrew por mí. Desesperación, impotencia, ira, tristeza, vergüenza, todas estas emociones estaban dando vueltas en mi convirtiéndose en una sopa intensa y asquerosa. Por suerte el rebaño paso rápidamente despues de que le abrimos el paso y Andrew continuó el camino tan rápido como podía, y en buen momento por que estoy a punto de arrancar la puerta del auto y darle rienda suelta a Rhys para que arrase con todo y llegue rápido. –Dijiste algo de unos compinches del rey ¿Cómo es eso? –pregunto a Andrew, quien guarda silencio y aprieta el volante del auto. –Pues, son los mismos alfas que ya conoces que simpatizan con el rey y algunas veces son ellos los que aplican el castigo, en lugar del verdugo.
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