Cap. 4 La sentencia

1242 Palabras
–Me arrepiento Su Majestad, entiendo que no debí hacerlo, no controlé mis impulsos ante los comentarios de Su Alteza y la situación simplemente me hizo entrar en pánico –le suelto, sin estar realmente arrepentida, Amelia se lo tiene bien merecido por ese hocico tan grosero que tiene. –¡Yo solo estaba cumpliendo con mi deber como princesa! Tu estabas disfrutando del mundo humano todo este tiempo y sin el debido permiso, pudiste haber expuesto nuestra existencia –interviene Amelia, oh claro su deber incluía golpearme y romperme las costillas. Parece que lo que ocurre con ella es que tiene envidia por que estuve todo este tiempo en el mundo humano “disfrutando”, si supiera que la realidad es que mamá tuvo que trabajar hasta el agotamiento limpiando casas para sacarnos adelante, incluso en ocasiones yo le ayudaba y desde que tuve la edad legal para trabajar empecé sirviendo en cafeterías, tambien trabaje como niñera lo que me llevó a pensar en las tutorías, asi que desde que me gradué de secundaria, me entreviste con varios institutos para que me acreditaran y así me permitieran trabajar como tutora para niños, amo los niños pero son incansables. –Asi que, si tienes labia, interesante chica –dijo pensativo el rey –, pero veras, tus faltas son muy graves y las palabras no te libraran de las consecuencias, nadie siquiera se puede atrever a faltar el respeto a la familia real mucho menos a herirlos, nadie sin mi expresa autorización tiene permiso de ir al mundo humano y los castigos por ello son los más severos –indica firme y seriamente el rey señalándome con el dedo–, ¿Cómo te llamas y qué edad tienes? –preguntó él. –Emma White, 22 años –respondí secamente, se podía percibir cuanto le costaba pensar al hombre, parecía como si estuviera intentando físicamente de expulsar una idea. –Bueno, entonces así será –alzó fuertemente la voz para llamar la atención de los presentes en el salón: estaban los dos guardaespaldas de Amelia, un sujeto moreno, muy alto y fornido con cara de haber masticado un ajo, lo acompañaba un sujeto más bajo de aspecto muy peculiar, el cual llevaba un gran maletín de cuero. –Emma White se le acusa por vivir en el mundo humano sin autorización, corriendo el riesgo de revelar a los humanos y darles certeza de nuestra existencia, se evidenció claramente que no posee el sello mágico que simboliza dicha autorización; se le acusa de agredir física y psicológicamente a la princesa Amelia, tambien de afectar su imagen y pudor al rasgar su vestido, tenemos el vestido como evidencia y los guardaespaldas como testigos –señaló el rey. Me mofe internamente, es un absurdo, “afectar su imagen y pudor” mis polainas, esa chica vestía como para ir a trabajar en un prostíbulo, ningún pudor habia en su vestimenta señor. –Primero –empezó el rey –, por agredir a la princesa, todo el tiempo que le tome a sus sentencias tendrá que llevar puestas las esposas, segundo, le serán arrancadas las uñas de la mano derecha por atreverse a utilizarlas contra un m*****o de la familia real y lastimarlo, tendrá que enfrentar por 8 días 6 azotes con el flagelo de plata, tambien por esto las cadenas del flagelo estarán impregnadas de una infusión de hierva matalobos. Por otro lado, por atreverse a vivir en el mundo humano durante 22 años sin autorización para ello, tendrá que soportar por 22 días 6 azotes con el mismo flagelo de plata, tambien con infusión de hierva matalobos –sentenció el rey con seriedad, solo de escuchar aquello mi cuerpo temblaba por sí solo, mamá solo quiso huir de la guerra y si estoy en lo cierto ¡este tipo fue el causante de eso! –Su Majestad, solo era una bebé no era consiente de lo que estaba sucediendo, mamá solo huía de la guerra, mi padre, su compañero recién habia muerto y ella no pensaba con claridad –suplique entre llantos al rey y un vacío recorrió mi pecho al encontrarme con su mirada de indiferencia. –Niña, la princesa ya me dijo que bajo su orden alfa le revelaste que tus padres estan muertos, entonces tu madre no puede enfrentar su castigo, asi que como su hija, tu lo harás en su lugar –dijo él, ignorando por completo mi suplica, ¿Cómo sobreviviré 30 días de tortura sin mi poder? –, asi que ahora silencio, empezaremos con tu primer castigo y seguiremos con tu primer día de azotes, si sobrevives a tu sentencia serás libre de irte, pero jamás regresaras al mundo humano y eso es una orden de tu rey –sentenció ese horroroso rey gordinflón, aun si sobrevivo jamás volveré a casa, no escuchare de nuevo la dulce voz de mamá y ella jamás sabrá qué ocurrió conmigo. Puedo observar que el tipo bajo con el maletín de cuero se aproxima a mi y se me hiela la sangre. –¡Majestad por favor! –le suplique al rey otra vez y el tipo bajo me dio un fuerte golpe con el revés de su mano izquierda. –El rey dijo “silencio” –me gruñe el tipo, se arrodilla frente a mi para colocar el maletín en el suelo, el cual ahora al tenerlo cerca puedo apreciar lo enorme que es y lo manchado que esta, lo abre y revela un sinfín de herramientas e instrumentos que hay en su interior, siento que mis ojos se abren tanto que bien podrían salirse de sus cuencas y en mi imaginación a toda velocidad ocurren un sinfín de las escenas más macabras y sangrientas que pude pensar alguna vez en mi vida, solo con lo poco que puedo observar de ese maletín, vi varios tipos de cables incluyendo uno con púas, cuerdas, pinzas de todas las formas y tamaños, cuchillos, chuchillas, palillos, fustas, pequeñas cajas y estuches que no puedo ni quiero pensar siquiera sobre lo que habrá en su interior, atados a la solapa interior del maletín hay diversos frascos con hierbas y creo que alcanzo a ver velas. Justo frente a mí, pero lejos de mi alcance, el sujeto saca y coloca sobre el bloque de concreto unas pinzas puntiagudas, un frasco de vidrio grande que contiene un líquido marrón y hierbas, unas tijeras y una bolsa grande de tela de la cual sobre sale un mango de madera. El hombre cierra su maletín y lo coloca a un lado, estúpidamente hasta ahora el entendimiento me llega y lo hace de golpe, el tipo es el verdugo del rey, quien si no llevaría semejante maletín en el palacio. Dirijo la mirada al trono y observo la expresión de deleite en el rostro del rey, parece un niño ansioso por que llegue navidad, al hombre le gusta la tortura y ahora puede verse a leguas, adelanta su cuerpo y se sienta al borde de los cojines del trono, con ansiedad abre mucho los ojos por que comience el espectáculo y se relame los labios con satisfacción, definitivamente padre e hija son iguales, unos seres despreciables, puedo ver a Amelia luchando por contener la risa y trata disimuladamente de taparse la boca con las manos. Asquerosos, no les daré el espectáculo que quieren asi tenga que morderme la lengua, no les daré la satisfacción de escucharme gritar.
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