Novios por obligación (Parte 1)

1079 Palabras
El manto nocturno había caído sobre la ciudad, los faros de luz iluminan las calles por la ausencia del sol en el horizonte. Ese es el tipo de escenario donde todo empezó. Yo estaba acompañada de Julio y ambos estábamos rodeados de varias personas que iban y venían, probablemente saliendo de sus respectivos trabajos. Estábamos conversando tranquilamente junto a la parada del bus cuando mi padre llegó al lugar, tal y como había prometido. Yo imaginaba que llegaría en un carro cualquiera, evitando llamar demasiado la atención, pero mis suposiciones no pudieron ser más ingenuas. Contrario a lo que esperaba, llegó acompañado de sus guardaespaldas en una furgoneta blanca que era escoltada por dos camionetas F-150 de color n***o. Me encantaría decir que mantuve la calma. Sin embargo, ese no fue el caso, porque cuando vi los vehículos me puse extremadamente nervioso y lo único en lo que pensaba era ¿Qué estaba pasando por la cabeza de mi padre? Julio por su parte palideció al ver la escena e inmediatamente me escondió tras su espalda sin tener ningún tipo de cuidado o molestarse en disimularlo, cuando su mano toco mi cuerpo, pude sentir claramente como su mano temblaba por el nerviosismo que sentía. En el momento en que mi padre bajó de la furgoneta acompañado de dos de sus numerosos guardaespaldas, Julio me susurró disimuladamente. —“Amelia, entra al centro comercial y ni siquiera te molestes en mirar atrás, solo finge que olvidaste algo y quédate dentro de ese lugar.” No sabía cómo responder ante esa petición, principalmente porque era mi padre quien estaba frente a nosotros. —“…” No supe qué decir y al ver que no me estaba moviendo, Julio me dio un fuerte empujón para que me moviera en la dirección que dijo. —“Muy buenas noches.” Mi padre nos extendió un caluroso saludo. “¿Qué hacen a esta hora en un sitio como este?” —“¿De qué hablas viejo mugroso? ¡Fuiste tú quien me dijo que viniera aquí!” Me quejé internamente. —“S-solo queremos regresar a casa y no queremos problemas.” La respuesta nerviosa y dubitativa de Julio me sorprendió, pero luego recordé que no le había explicado nada y se me paso. Quiero decir, cualquier persona reaccionaría así en una situación como esta. —“¿No es eso maravilloso?” Dijo mi padre mientras se acerca a Julio. Debo añadir que el contraste de estaturas era un poco… Sí, bastante extraño. “Quieren que les dé un aventón.” Julio era bastante más alto que mi padre y mi padre no era exactamente una persona corpulenta o imponente, de hacho Julio era más intimidante que mi padre, al menos visualmente. Inmediatamente después, los guardaespaldas de mi padre se colocaron en mis dos costados bloqueando cualquier ruta de escape y aunque lo diga de esa forma, no había ninguna necesidad de escapar en primer lugar. —“Lo siento, pero preferiría ir en bus.” Increíblemente Julio no parece demasiado asustado, incluso en la situación en la que estamos. “Usted sabe, a todos nos enseñan a no subir al auto de un extraño.” —“Tienes toda la razón, mocoso.” Dijo mi padre mientras se acerca aún más a Julio. “Déjame presentarme, mi nombre es Víctor Hugo Cruz, también conocido como el Cártel de la Cruz. Es un placer conocerte, mocoso.” Al escucharlo, Julio dio un par de pasos hacia atrás, solo para chocar con uno de los guardaespaldas de mi padre. “¿Acaso pasa algo malo, mocoso?” Debo decir que empezaba a molestarme que lo llamara mocoso repetidamente, pero cada vez que intentaba hablar, el guardaespaldas de mi padre me apretaba el hombro con su mano descomunal. —“No sé qué pasa, pero ¿puedo pedirle un favor?” Al verse completamente rodeado cuando otros hombres empezaron a bajas de las camionetas, Julio se dio por vencido y dejó de revisar sus alrededores. —“Oh, eso es interesante. En ese caso, dinos… ¿cuál es ese favor?” —“La señorita que está a mi espalda no tiene nada que ver con esto, dejen que se vaya por favor.” —“Jajaja, ¿no es esto maravilloso, chicos?” preguntó mi padre a sus numerosos acompañantes. “Oh, el amor.” Ese viejo se estaba emocionando él solo y empezaba a estresarme por la situación. “¿Y qué pasa si me niego?” —“Pues…” Nadie esperaba lo que pasó después o al menos yo no le esperaba. En lo que dura un parpadeo, Julio rodeo sus brazos alrededor del cuello de mi padre cerrando una llave “mata leones” sé el nombre de la llave porque mi hermano lo mencionó alguna vez. “Si valoras tu vida, dejaras que esa chica se vaya le dijo a mi padre.” Por supuesto mi padre no podía responder por la presión con la que Julio apretaba esa temible llave. “¡Corre al centro comercial!” Me grito en voz alta. El problema era que realmente no tenía razones para huir y cuando estaba por decir algo, uno de los guardaespaldas de mi padre golpeo a julio con un bastón paralizador, derribándolo casi al instante. —“Maldito.” Exclamo Julio mientras intenta incorporarse. Mi padre por su parte, tienen algo de dificultades para recuperar el aliento, pero después unos segundos finalmente habló mientras toca su cuello con incomodidad. —“Eres un joven muy arriesgado, ¿no es así?” Mi padre observa a Julio con prepotencia. “Parece que has tenido una infancia interesante.” Dijo antes de ordenar. “Métanlo a la furgoneta.” Se necesitaron dos personas para obligar a Julio a entrar al auto, era increíble que, incluso con su cuerpo entumecido fuera capaz de darles problemas a los guardaespaldas de mi padre. Luego mi padre se acercó a mí y con travieso guiño de ojo, sencillamente me invito a subir a su auto. —“Creo que esta es una buena oportunidad para que conozcas la casa de tu padre.” Me dijo en voz baja. Sin mucho que pudiera hacer en aquella situación, sencillamente, entré a aquella furgoneta obedientemente. Sin embargo, a diferencia de mí, Julio debe estar muy estresado por la situación y no estoy muy segura de qué hacer para remediar eso.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR