Por primera vez en un largo tiempo estoy acompañando a mi hermano al colegio, por algún motivo no quiero separarme de él, siento que, si lo hago, cosas problemáticas pasaran y no me siento nada bien al pensar en ello.
En algún recóndito rincón de mi mente, albergo la idea de que todo esto no sea más que un mal sueño y luego observo que todo a mi alrededor es tan real y despierto de mi inútil anhelo. Al final nada paso en el trayecto de mi casa al colegio, al inicio mi hermano intentó preguntar algunas cosas, pero al ver mi rostro dio marcha a otras y simplemente se mantuvo en silencio.
Cuando llegamos al colegió y vi la puerta de entrada me entró una indescriptible ansiedad. Esta probablemente era la primera vez que llegaba al colegio cuando aquella puerta todavía estaba abierta, ese día no sería regañada por el inspector y tenía algo de tiempo para conversar con mis conocidos antes de que las clases. Sin embargo, no me sentía bien en absoluto.
—“Bueno, aquí nos separamos Amelia.” Mi hermano no tardó un solo segundo en despedirse de mí.
En ese momento no me importó que mi hermano me molestara por mis acciones, por lo que por mero reflejo sostuve su ropa desde el borde para evitar que me dejara sola.
—“¿Qué pasa Amelia?” Parece desconcertado, pero contrario a mis predicciones no se está burlando de mis acciones.
—“…” Solo me mantuve en silencio ¿Por qué era tan difícil simplemente hablar?
—“¿Te encuentras bien? ¿Quieres que te acompañe a tu clase?” Simplemente asentí como respuesta y me negué a soltar el borde del uniforme de mi hermano. “Entiendo.” Fue todo lo que dijo y dócilmente me acompaño hasta donde estaban mis amigas.
En mi país es un hábito común saludar con un beso en la mejilla para hombres y mujeres, por lo que mi hermano saludo a mis amigas con un beso en la mejilla cuando llegamos al lugar, yo por mi parte, me quedé detrás de él mientras lo hacía.
—“Bueno, ahora sí que debo irme.” Mi hermano separó suavemente mi mano del borde de su uniforme. “Avísame si necesitas algo, ¿vale?”
—“Sí.” Respondí en voz baja.
Cuando mis amigas confirmaron que mi hermano se había alejado empezó el pandemonio de preguntas que, si soy honesta no quería responder.
—“Por qué faltaste ayer Amelia” Mary fue la única que se preocupó por mí, mientras que el resto de chicas hicieron preguntas muy diferentes y que no esperaba para nada.
—“Dime, ¿es cierto que ahora sales con Demian?” La persona que hizo esa pregunta sin miramientos es Jessica, podríamos llamarla la chica popular de mi clase.
—“¿Cómo lo conseguiste?” Tania también me hizo una pregunta similar.
—“¿Cuéntanos cómo sucedió?” en esta ocasión fue Dayana.
Todas eran chicas de mi curso y así continuaron haciéndome varias preguntas similares varias personas con las que nunca había hablado. Demian esto; Demian lo otro, ya estaba cansada.
Al final no respondí a ninguno de los cuestionamientos y simplemente me senté en silencio a esperar que empezara la formación de la mañana para escuchar el discurso matutino del director y luego iniciar las clases.
Ese día actué de manera mecánica, solo iba a donde debía ir y hacía lo que me decían, todo me parecía monótono y aburrido. Las clases pasaron de forma similar, al punto que ni siquiera recuerdo que aprendimos ese día.
Ese fue el caso hasta que llegó la hora del receso, el receso tiene una duración de una hora y todos aprovechan ese tiempo para salir a comer o practicar algún deporte para pasar el tiempo. Cuando la clase en la que estábamos terminó, Mary se me acercó.
—“Hoy has estado actuando extraño Amelia, ¿acaso te pasó algo malo?”
Estaba por responder, cuando Demian repentinamente apareció en la puerta de nuestro curso.
—“Hola Amelia.” Entro al lugar como si nada. “¿Quieres que comamos juntos hoy?”
No respondí, quería decirle todo tipo de cosas, quería quejarme y dejarle claro que no quería nada con él, por lo que me levanté y fui al lugar desde el que me hablaba en completo silencio.
—“No tienes buen aspecto hoy, ¿acaso enfermaste?” Dijo con un tono de genuina preocupación mientras se inclina. “Si quieres podemos ir a la enfermería antes.”
—“No.” Respondí en voz baja.
—“En ese caso vayamos al patio para hablar.” Dijo mientras me toma de la mano, nuevamente sin preguntar.
Por reflejo solté su mano y lo seguí al patio mientras me armaba de valor para decirle todo lo que guardaba en mi interior, trasmitirle todos esos terribles sentimientos que se estaban acumulando en mi corazón.
Primero fuimos al bar, el lugar donde se compra la comida. Demian compró dos sánduches y me entregó uno.
—“¿Qué dices si nos sentamos en el graderío para comer tranquilamente?”
—“Bueno.” Respondí.
Posteriormente, nos dirigimos a las gradas en las que muchas personas acostumbran sentarse a conversar mientras observan a quienes juegan en la cancha de voleibol. Sin embargo, en mi país el voleibol se juega con solo tres jugadores por equipo, la red es bastante más alta que una red normal y el lugar de una pelota de voleibol se usa un balón de futbol que según mi hermano me contó en una ocasión entre más duro y pesado el balón mejor.
En silencio empezamos a observar a quienes jugaban. Al parecer ese día jugaban los chicos de último año del 6A contra los chicos del 4B, tal parece que apostaba sánduches como premio para el equipo ganador.
En el equipo del 4B está Julio, mi hermano y Diego. Mientras que por el lado del 6A, Está un chico que apodan Freeman, uno de los pandilleros del colegio que está acompañado de sus amigos, un chico llamado Andrés quien es increíblemente alto, ese chico debe medir dos metros de alto como mínimo y un chico que apodan Diablo.
—“Vaya, este será un partido muy interesante.” Dijo Demian antes de morder su sánduche.
—“¿Por qué lo dices?” Por primera vez en todo el día sentí una emoción que no fuera incomodidad y esa emoción fue curiosidad.
—“¿Ves a ese chico de ahí?” Señaló al chico que apodan Diablo, quien es un chico muy corpulento, su masa muscular es claramente visible, tiene una piel canela bastante oscura y es de baja estatura.
—“¿A ese chico que apodan Diablo?”
—“Sí.”
—“¿Qué pasa con él?”
—“Pues, ese tipo tiene una terrible fama por golpear a las personas que le ganan a los deportes, freeman también es famoso por eso.”
—“¡¿Qué?!” Cuando escuché las palabras de Demian, automáticamente me preocupé por mi hermano.
—“No, tranquila.” Dijo al darse cuenta de mi consternación. “Ni siquiera esos tipos se meterían con Julio ¡Jajaja!” Demian emitió una risa tranquila, pero sus palabras solo me dieron un mal presentimiento ¿Simplemente qué clase de persona era Julio?
No lo conozco demasiado, pero lo que conozco no es malo. Sé que es una persona sociable y agradable, sé que no suele romper las reglas del colegio y no tiene vicios extraños y sé que es muy cruel cuando se lo propone.
Lo que no sé es: ¿Por qué la gente le teme tanto a Julio? Como sea, por alguna razón me sentí extrañamente tranquila cuando escuché esas palabras.
Ya un poco más calmada me permití mirar a mi alrededor y lo primero que noté fue mi soledad. Lo normal a la hora del receso sería que mis amigas me acompañaran y comiéramos juntas hablando de cosas sin importancia. Sin embargo, cuando estoy sentada junto a Demian, puedo ver que la gente se ha sentado alrededor de nosotros y no parecen tener intenciones de acercarse, ni siquiera mis amigas, a quienes puedo ver desde donde estoy sentada.
Si tuviera que describir la situación, se asemeja a una situación en la que una persona está rodeada de un terrible olor y las otras personas que no tienen más opción que estar en ese lugar intentan no acercarse debido al hedor.
—“D-Demian, hay algo que quiero decirte.” Me armé de valor para decirle lo que tenía guardado en el interior de mi pecho.
—“¿Sí?” Respondió mientras observa expectante el inminente inicio del partido.
—“Tu no me gustas y me he sentido mal desde que me robaste un beso…” Dije mientras cierro los ojos con fuerza esperando que se enoje y empiece a gritar.
—“Lo siento.” Dijo de manera tranquila. “La verdad, me di cuenta de que me estabas evitando y también sentí tu incomodidad. Sin embargo, pensé que si pasaba el tiempo suficiente llegarías a aceptarme.”
—“Si lo sabías, ¡¿por qué lo hiciste?!”
—“Egoísmo.” Dijo con total seguridad. “La verdad me gustas desde el momento en que te vi, pero cuando vi la forma en la que mirabas a Julio en aquella fiesta… no pude evitar querer alejarte de él; evitar que él te alejara de mi alcance.”
—“¿Fue por eso que lo hiciste?”
—“Sí.” El sujetó mi mano con fuerza. “De verdad me gustas y quiero estar contigo, así que te lo pido.” Se volteó en mi dirección. “Sé mi novia.”
—“Yo… no puedo.” Dije mientras agacho la cabeza. “Me pareces una persona increíble, pero no me gustas.”
—“¡Jajaja! Supongo que mi casi obsesivo deseo de hacerte mi novia, terminó explotándome en la cara.” Luego de decir eso, suavemente soltó mi mano. “Pero te advierto una cosa. Conozco a Julio desde que éramos niños y hay un muy buen motivo por el que ese tipo rechaza a todas las chicas que se le declaran.”
—“¿De qué hablas?”
—“Mira el partido está empezando.” Demian no respondió a mi pregunta y se limitó a ver el partido.
Debo decir que no me gusta el voleibol, pero ese partido era tan intenso que me quede observando como una autentica zombi aquel partido.
Los saques resonaban por todo el lugar cuando golpeaban aquel duro balón, solo de imaginar lo que se siente recibir esos poderosos saques, hace que me duelan las manos. Los jugadores parecen no notar lo increíble que es lo que hacen, solo saltan por toda la cancha y se tiran en una cancha de cemento sin tener ningún temor por su integridad física para evitar que ese balón toque el suelo.
Ambos equipos son increíbles y como prueba de ellos, los espectadores simplemente observan el partido mientras comen en completo silencio, es un juego casi hipnótico.
Dejando eso de lado, hay un tema que no puedo dejar de lado y eso es que, realmente deseo saber más sobre Julio, entender todo sobre él y los motivos que hacen que la gente le tema tanto.