Una dama y un atrevido

2927 Palabras
Después de ese pequeño percance a la salida del colegio, finalmente había regresado a casa y mi madre me esperaba como de costumbre con la comida servida en la mesa. El almuerzo era algo típico, un plato de arroz con pescado apanado y menestra de lenteja, en resumen, algo ligero. Hable con mi madre sobre mi día en el colegio y pedí permiso para asistir a la fiesta que tendría lugar esa noche. Mi madre no era una persona particularmente estricta, por lo que acepto con facilidad y su única condición fue que regresara con mi hermano antes de las dos de la mañana, simplemente eso. Con el problema que más me preocupaba superado, era hora de prepararme para ir a la fiesta. Primero debía bañarme, luego elegir un perfume y un brillo labial adecuado, luego de eso venia la parte más complicada del proceso y era elegir una prenda adecuada que no fuera ni muy reveladora, ni muy sosa, por lo que un desfile de modas frente a mi espejo dio inicio. Incluso aproveche la oportunidad para hacerme una que otra foto y presumir con mis amigas en r************* . El problema es que nada me gustaba, tenía tanta ropa que era ridículo y aun así sentía que nada me gustaba ¿Cómo puede ser? La mayoría de mi ropa la elegí yo misma al comprarla, lo que hace natural que me gusté, entonces ¿Por qué nada me gustaba? Ni yo misma sé la respuesta. Como sea, tras un largo proceso de prueba y error, finalmente encontré un vestido adecuado, era un vestido de color n***o de una sola pieza, el cual acompañé con un elegante saco de lana del mismo color, unos pendientes azules que fueran a juego con el color castaño de mi cabello y el tono canela de mi piel. Por cierto, había olvidado mencionar que la parte de mi cuerpo que más me enorgullece son mis ojos verdes; unos ojos por los que la mayoría de personas que conozco me ofrecen elogios y por ese motivo termino siendo el rasgo físico que más me enorgullece. Todo estaba listo, ya solo era cuestión de esperar que mis amigas pasaran a recogerme para ir a la fiesta a la hora acordada y fortalecer mi resolución para no caer en las trampas de algún chico malvado. Esperé por un tiempo conversando con mi madre y mis tías en la sala de la casa, hasta que mis amigas finalmente llegaron. El característico sonido del timbre resonó por toda la casa indicando la llegada de mis amigas Silvia, Jhoana, Mary y Sofía, a quienes esperaba ansiosamente. Rápidamente me despedí de mi familia y me dirigí a la puerta de mi casa a encontrarme con mis amigas. —“Hola chicas.” Dije mientras abro la puerta. —“Jajaja, ¿qué pasa con esa ropa Amelia? ¿Vas de luto o algo así?” La primer en burlarse de mi fue Jhoana quien dio una cruel opinión sobre mi ropa. —“No es eso…” —“Vasta Jhoa, no seas así.” Mary se quejó del comentario, tal y como esperaba de mi mejor amiga. —“Bueno, olvidemos esto que hoy es un gran día.” Silvia estaba tan animada como de costumbre, al punto que, ¿en ocasiones me pregunto cómo hacía para mantenerse tan alegre todo el tiempo? Quiero decir, si mantuviera su ritmo terminaría emocionalmente agotada en poco tiempo. —“Por cierto, ¿iremos en taxi o simplemente caminamos?” preguntó Mary. —“No lo sé, pero la verdad me parece una buena idea ir caminando, quizá nos encontremos con alguien interesante, ¿no creen?” Sugirió Sofía. —“Ahora que lo pienso…” Silvia observaba sospechosamente la ventana del segundo piso de mi casa mientras hablaba, lugar que como dato era la habitación de mi hermano. “¿Tu hermano no nos acompañara?” —“No creo, llamó hace rato y dijo que estaba en la casa de un amigo, así que supongo que ira a la fiesta con su amigo.” —“Ya veo, supongo que en esta ocasión no tuvimos suerte.” —“¿A qué te refieres Sofí?” Pregunté. —“No es nada, solo digo que hubiese estado bien que nos acompañara un chico.” —“Déjalo Sofi, solo vayamos rápido.” Parecía que Silvia estaba realmente impaciente por salir, así que no perdimos más tiempo y fuimos a la fiesta. El lugar donde se realizaba la fiesta era un conjunto residencial donde había un guardia de seguridad que se encargaba de recibir a los visitantes y abrir y cerrar las puertas del conjunto. Lugo de hablar con el guardia que amablemente nos dejó entrar sin mayor complicación, descubrimos que había todo tipo de grupos que se habían formado. Principalmente las personas se habían reunido entre sus conocidos, algunos habían llevado alcohol. ¡Esperen! Sé cómo suena esto y no es algo normal, ni algo recomendable que los menores de edad consuman bebidas alcohólicas. Dicho eso, muchas personas se saltan las reglas, pero eso es porque tiene permiso de sus padres o directamente no les importa su futuro. Así que, si quien encuentra este diario es menor de edad, le pido que no consuma este tipo de bebidas hasta que tenga edad para hacerlo o terminaré siendo arrestada por dar un ejemplo inadecuado. ¡Vamos! Tu sabes que no quieres verme tras las rejas por ser irresponsable. Bueno, dejando eso de lado, muchos chicos estaban consumiendo bebidas alcohólicas a pesar de no tener edad para hacerlo y aunque no es algo tan raro, para alguien como yo que prácticamente era tan santa como una monja, sí que era toda una novedad.  Al final terminamos haciendo un grupo mis amigas y yo, mientras bailábamos para divertirnos. Asi pasó la mayoría de la noche y por algún motivo nadie se nos acercaba. Bueno, para ser precisos, nadie interesante se nos acercaba. Sí que hubo uno que otro chico que intentó hablar con nosotras, pero terminaban siendo repelidos por los exigentes gustos de Jhoana. Y así continuó la noche, bailamos alegremente varias piezas musicales entre nosotras haciendo tanto escándalo como podíamos. Hasta que un enorme alboroto tuvo lugar en la entrada del conjunto. Creo que es necesario explicar algunas cosas antes de continuar con lo que sucedía en la entrada del conjunto residencial. La persona que organizaba la fiesta era un chico llamado Juan. Un choco que estaba el unltimo año de secundario en el curso 6C. El problema es que absolutamente todos los chicos de último año, tienen una rivalidad con los chicos del 4B, debido a que normalmente los chicos más populares suelen ser los que están en último año. Si lo piensan eso es algo natural, debido a que al ser mayores suelen ser más interesantes, experimentados y suelen tener más cosas que compartir, o ese sería el caso normal. Sin embargo, los chicos del 4B son tan extravagantes que, llaman la atención de las personas sin darse cuenta. En el caso de las chicas llaman la atención en el buen sentido, mientras que en el caso de los chicos suelen causar cierto nivel de hostilidad, debido a que los otros chicos se sienten amenazados por ellos. Lo cierto es que eso no me interesa, pero con eso explicado podemos pasar directamente a lo que sucedía en la entrada del conjunto. Al parecer, los chicos de ultimo año no querían dejar entrar a los chicos del 4B y se había armado un alboroto por eso. Por supuesto, tan rápido como se extiende un incendio forestal la galería de curiosos se reunió en la entrada del conjunto para presenciar lo que estaba ocurriendo e imaginen mi sorpresa cuando descubrí que quien estaba haciendo el escandalo no era otro que mi hermano. —“¿Por qué no nos quieres dejar entrar Juan?” Dijo mi hermano con un mal humor claramente discernible en sus facciones. —“¿Por qué no hacen su propia fiesta, he? ¿No presumen de ser muy populares?” Juan hablo con tono autoritario y valiente. Aunque también debo decir que cualquiera es valiente cuando está acompañado de ocho personas, mientras que mi hermano esta con un amigo suyo que se llama José. Mi hermano mide aproximadamente 176 centímetros de alto, su piel es ligeramente morena, es corpulento, tiene cabello n***o y ojos color marrón. Mientras que su amigo es un flacucho de piel pálida, mide 170 centímetros de altura y también tiene cabello n***o y ojos color marrón. —“¿De qué hablas? Nosotros nunca hemos presumido de nada y solo vinimos a divertirnos, eso es todo.” Para variar mi hermano suena como una persona razonable. “Son ustedes los que empezaron a hacer problema para empezar.” —“Oh, acaso tienes miedo al estar sin tus amiguitos.” Uno de los amigos de juan hablo con tono de provocación. —“Mira, no quiero problemas, ¿vale? Esta es la primera fiesta a la que asiste mi hermana y no quiero arruinarla armando una pelea.” —“En ese caso, ¿por qué no te largas? Nosotros cuidaremos bien de tu hermanita.” En este punto incluso yo quería golpear a ese sujeto ¿Cómo podía ser tan irrazonable? Incluso cuando mi hermano, la última persona de la que esperaría un comportamiento razonable estaba siendo increíblemente tolerante y aun así, este tipo lo estaba ofendiendo. Por supuesto, mi hermano no se aguantó ese insulto y sin pensarlo dos veces le soltó un derechazo a ese chico llamado Juan derribándolo al instante. Desafortunadamente, para mi hermano, su amigo José carece de cualquier habilidad de combate, por lo que no podía intervenir e incluso si lo hiciera no ayudaría demasiado. Por lo que mi hermano rápidamente se vio ampliamente superado por los números y los chicos de último año empezaron a golpearlo sin pausa. Al no poder observar más ese terrible espectáculo, corrí hacia el lugar en el que estaba mi hermano —“¡Espera Amelia, es peligroso!” Mary intentó detenerme, pero la ignoré y me dirigí hacia mi hermano. Rápidamente me interpuse entre esos chicos y mi hermano quien estaba en el suelo encogiéndose en posición fetal para defenderse de los numerosos golpes. —¡¿Qué creen que hacen?! Grité con una profunda indignación. —“Quítate de en medio niña, ¿no ves que le estamos enseñando una lección a este presumido?” —“Como si fuera a hacerte caso.” Dije de manera amenazante “y menos cuando a quien estas golpeando es mi hermano.” —“Oh, así que esta es tu hermana, Leo.” Dijo Juan mientras se levanta después de recuperarse del golpe que le propino mi hermano. “No está nada mal.” Ese chico descaradamente me tomó de la barbilla e intento besarme, por lo que sin un solo momento de vacilación le solté una cachetada. —“¡¿Qué crees que haces?!” Con una profunda molestia, Juan me soltó un golpe, el cual me derribo y mi hermano al ver eso rápidamente se incorporó como si alguien le hubiese dado energía a su cuerpo, pero desgraciadamente los amigos de Juan rápidamente lo sujetaron. En ese momento solo podía observar a ese desagradable chicho acercarse a mí, mientras escuchaba a mi hermano decir todo tipo de insultos en contra del chico que me había golpeado. —“¡Hijo de… “censura-chan”, te voy a matar por esto!” Y todo tipo de cosas por el estilo. —“Jajaja ¿Qué puedes hacer si no puedes ni moverte, perdedor?” Nunca había sentido odio por nadie, pero ese momento fue la primera vez que sentí que quería hacerle daño a alguien, incluso estaba tentada a revelar que mi padre era un cártel muy temido. Sin embargo, cuando estaba a punto de empezar a decir palabrotas también, una voz resonó justo detrás de mí. —“Eres bastante valiente, ¿no es así?” Era una voz gruesa y tranquila la que sonaba. Cuando esa voz sonó justo detrás de mí la actitud de los chicos de ultimo años cambio drásticamente, sus expresiones altaneras desaparecieron y parecían estar a la defensiva. —“No recuerdo haberte invitado, Julio.” Dijo Juan con un evidente tono de molestia. —“Tengo entendido que invitaste a todo el colegio, ¿o me equivoco?” —“¡Cállate! ¡Si no te has dado cuenta esta es mi casa y soy libre de echar a quien se me dé la gana!” —“Por mí está bien.” Julio sonaba extremadamente tranquilo. “¡Oigan todos!” Gritó en voz alta “Los del 4B estamos reunidos en una tienda a dos cuadras de aquí, quien quiera unirse en bienvenido.” —“¿Qué crees que haces, maldito? ¿Quién demonios te crees que eres?” —“Bueno, fuiste tú quien dijo que no estamos invitados, ¿cierto?” —“Oscar, enséñale una lección a este presumido.” Juan le habló a uno de sus amigos. Oscar era un chico de último año extremadamente corpulento y musculoso, es trigueño, tiene cabello claro y tiene una estatura similar a la de Julio. Al inicio pensé que ese tipo golpearía a Julio, pero lo que sucedió cuando ese chico intentó golpear a Julio fue algo que no esperaba. Aún recuerdo vívidamente aquel sonido característico, fue un desagradable sonido de “Trock”, tengo escalofríos solo de recordarlo. Lo siguiente que escuche fueron los gritos desesperados de ese chico llamado Oscar quien suplicaba por la ayuda de sus amigos. —“¡¡¡Ahhhhhhhh!!! ¡¡¡Mi brazo!!!!” El chico sestaba arrodillado, sus ojos estaban repletos de lágrimas mientras Julio estrujaba el brazo roto del chico con una crueldad que no había visto nunca. “¡¡¡Ahhhhh!!! ¡¡¡Ahhhhh!!! ¡¡¡Ahhhhh!!! ¡Ayuda!” Era evidente que Julio hacia gritar a ese pobre chico a propósito. Por supuesto tras ver tal espectáculo nadie se atrevió a mover un musculo en contra de Julio. Después de que el pobre chico llamado Oscar se desmayó por el dolor, Julio finalmente lo soltó. —“Vaya, parece que no pudo aguantar más, ¿Alguien más quiere pelear?” Por supuesto todos los chicos dieron un paso hacia atrás. —“¿Crees que esto se quedará así?” Dijo Juan con una voz temblorosa y poco convincente. —“Bueno, honestamente detesto pelear, por ese motivo me parece más practico romperles alguna extremidad en lugar de perder mi tiempo lanzado golpes o patadas.” Se rascó la cabeza perezosamente y luego continuó. “Dicho eso, si ustedes no hubiesen empezado este problema, probablemente estaríamos divirtiéndonos.” Luego de decir eso, Julio ayudo a mi hermano a liberarse de las personas que lo sostenían. Por supuesto nadie opuso resistencia ¿Quién se atrevería? Evidentemente nadie, no después de escuchar los gritos que produjo ese pobre chico antes de finalmente desmayarse. —“¿Estas bien Leo?” —“Sí, solo tengo unos cuantos moretones.” —“Me alegro de que estés bien.” Dijo mientras abrazaba amistosamente a mi hermano. “Realmente solo vine a avisarte que nos quedaríamos en la tienda de la señora de la esquina y me topé con todo este alboroto.” —“Jajaja, en ese caso te alcanzo luego, debo llevar a mi hermana a casa.” —“¿Oh, ella es tu hermanita?” —“Sí, pero ni se te ocurra pensar cosas extrañas, ¿de acuerdo?” —“Rayos, que miedo.” Julio hizo una reacción bastante graciosa mientras se aparte de mi hermano. “No haré nada, ¿vale?” Luego me observo con un rostro bastante gentil “Pero me alegro de que estés bien.” Me dijo con una sonrisa en el rostro. —“¡No te dije que no hicieras nada extraño!” —“Esta bien, está bien, solo quería ser amable, ¿sabes?” Julio levanta las manos como si fuera un preso siendo capturado, mientras mi hermano lo amenaza. Siendo honesta, esa situación me parecía extremadamente fuera de lugar, sobre todo después de ver lo cruel que podía llegar a ser Cesar. —“¡Cállate, Cesar!” —“Jajaja, te espero en la tienda.” Dijo mientras se retiraba. Mi hermano lo observo por un rato y luego dirigió su atención hacia mí y posteriormente me ayudo a levantar siendo extremadamente amable conmigo. —“Lamento que tu primera fiesta terminara de esta forma.” Dijo con una ternura que no había escuchado antes. —“No, no importa.” —“Déjame acompañarte a casa y si quieres, también podemos regresar con tus amigas.” —“Hermano.” —“¿Si?” —“¿Podríamos acompañarte a la fiesta que tiene tus amigos?” Pregunté. —“¡¿Qué?!” Su voz y su expresión era una complicada mezcla entre sorpresa, incomodidad y molestia. Me tomo aproximadamente quince minutos convencer a mi hermano de que me permitiera acompañarlo. Con respecto a cómo lo logré, solo diré que tenía algo de material de chantaje. Algo que me pareció curioso, es que hubo bastante gente que nos siguió hasta la tienda donde estaban reunidos los chicos del 4B.  
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