¡He sido ignorada! Fui ignorada de una forma vil, descarada y con alevosía. Ok, quizá eso es pasarse un poco, pero realmente estaba frustrada en ese momento ¿sabes? De hecho, incluso hoy me enfurece el simple hecho de pensar en ello.
¡Ahhhhhh! Me enoja el solo pensarlo. Quiero decir ¿No piensan que esto es cruel? Bueno, supongo que no pueden opinar sin un contexto, así que sigamos el consejo de Jack el destripador y vayamos por partes.
Me había costado mucho trabajo convencer a mi hermano de que me llevara a la fiesta de sus amigos, incluso tuve que usar material de chantaje y luego amenazarlo con decirle a mi madre. Un movimiento muy bajo, lo sé. Pero ya saben cómo funciona esto, en la guerra y el amor todo se vale.
Bueno, con lo testarudo que es mi hermano, solo puedo decir que fue un auténtico calvario convencerlo de llevarnos a su fiesta. De hecho, la mayor parte del camino fue refunfuñando e intentando convencerme de que todos sus amigos eran personas horribles sin ningún tipo de futuro.
Jajaja, si lo pienso en retrospectiva, no puedo evitar reírme al recordar su semblante de perro regañado. Y por si se lo preguntan, no es una broma, el realmente caminaba cabizbajo y con una lentitud que incluso una tortuga envidiaría.
—“¿Seguras que no prefieren que las acompañe a casa?” Pregunto nuevamente, después de hacer la misma pregunta en numerosas ocasiones.
—“¿Por qué reniegas tanto de mi petición, Leo?” Dije mientras lo empujo desde atrás para que apresure el paso.
—“Mrrrrr.” Gruño igual que un San Bernardo. “No quiero, ¿de acuerdo?” Dijo de manera reflexiva. “Esos tipos no son una buena influencia para ti.”
—“Oh, ¿Y tú sí lo eres?”
—“Eso es…” No dijo más, simplemente siguió caminando aún más deprimido. Luego de un rato se recompuso. “De todas formas… ¿Por qué nos sigue toda esta gente?” Dijo con un aparente cansancio.
¿Creo que olvidé mencionar que literalmente hay cerca de treinta personas siguiéndonos? Lo olvide, ¿Cierto?
Pues hay cerca de treinta personas siguiéndonos, al parecer todos van a la tienda que menciono Julio. Lo que no entiendo es por qué nos siguen a nosotros y no simplemente se adelantan. Bueno, cuando pienso que mi hermano funciona como una especie de comodín, supongo que de alguna manera cobra todo cobra sentido.
—“¿Leo, tu amigo siempre es así de cruel?” Preguntó mi amiga Mary, quien aparentemente ya estaba cansada de permanecer en silencio.
—“Mmm…” Mi hermano realmente reflexionó sobre ello. “Esta es la segunda vez que lo veo pelear para ser honesto.” Dijo mientras se rascaba la cabeza con una expresión complicada. “José, tú lo conoces más tiempo, ¿sabes si ese es el caso?”
El flacucho de piel pálida pareció regresar a la realidad por el comentario de mi hermano, aunque para ser justa, ese chico es bastante callada para empezar.
—“Pues…” José midió sus palabras antes de responder. “Me parece que Julio es de las personas más tranquilas que conozco y la verdad es muy raro verlo pelear. Según recuerdo, normalmente lo hace por alguien más.”
—“Eso no responde la pregunta.” Pensó Silvia en voz alta.
—“Supongo que lo es, si eso es lo que quieres saber.” José se encogió de hombros mientras respondía al pensamiento de Silvia, su voz es pausada y cansada. Al verlo, me preguntaba si ese chico estaba bien o realmente hablaba de esa forma. “Una vez le pregunté y él respondió que es más fácil evitar problemas cuando la gente te tiene miedo.”
—“Supongo que tiene sentido.” Dijo Jhoana de manera reflexiva. “Y después de lo que vi en la fiesta no me atrevería a negarlo.”
—“Pero es innecesario, ¿no?” Replicó Mary.
—“Eso tampoco puedo negarlo.” Tal parece que Jhoana no sabe qué pensar al respecto.
—“¿Tu qué piensas Leo?” Le pregunté a mi hermano en busca de una opinión más experimentada.
—“En mi caso, si tuviera que elegir una persona para sostener una pelea, diría que Julio sería la última persona en mi lista.”
—“¿Es porque es cruel?” Pregunté.
—“No exactamente.” Dijo mi hermano. “Normalmente peleas para presumir o dejar clara tu opinión a una persona terca, pero Julio es alguien razonable, sin mencionar que su forma de pelear no es nada vistosa.”
—“¿Eso tiene alguna importancia?” Silvia parece algo aturdida por el comentario.
—“Quiero decir, si vas a pelear es mejor que sea una pelea de la que puedas presumir o hablar de ello… Tu sabes, algo genial.” Mi hermano parece acalorarse un poco mientras continua. “En el caso de Julio quien pelea para hacer daño real, pues… No sé yo si eso es algo que realmente quieres hacer.”
—“¿Daño real?” No fui la única que respondió por inercia, varias otras voces se superpusieron a la mía.
—“Supongo que para explicar esto, puedo contarles una pequeña historia en lo que llegamos.” Mi hermano suspiró profundamente antes de continuar. “¿Recuerdas que dije que era la segunda vez que veía a Julio pelear?”
—“Sí.” Respondí de manera inmediata.
—“Pues, la primera vez que lo vi fue cuando llegué al colegio y debido a que me molestaba su forma despreocupada de ser, empecé a provocarlo hasta que finalmente perdió la paciencia.”
—“No recuerdo que te hayas roto ninguna extremidad desde que entramos a este colegio, ¿sabes?”
—“Lo que pasa es que no llegamos a pelear demasiado.” Mi hermano empezó a acariciar su codo con visible incomodidad. “Ese tipo estuvo a punto de romperme el brazo y cuando me di cuenta de que no era un juego actué como si todo hubiese sido una broma. Luego él simplemente me soltó y se disculpó.”
—“No veo cómo eso se relaciona con el tema anterior, ¿sabes?” Dijo Silvia con un tono algo decepcionado.
—“Después de eso empecé a hablar con él y cuando pregunté por el motivo por el que planeaba romperme el brazo de bunas a primeras, él respondió lo siguiente: "Detesto pelear porque esencialmente, una pelea son dos personas intentando matarse una a la otra. Si alguien busca pelea a sabiendas de eso, estaré listo para poner mi vida en la línea y si lo hacen sin entender ese hecho, los haré entenderlo por la fuerza. Aunque sería una historia diferente si los humanos fuéramos criaturas que entienden con palabras; tristemente ese no es el caso y una persona no entenderá hasta que sufra las consecuencias de sus actos." En otras palabras, Julio es extremadamente cruel para que la otra persona entienda la naturaleza de lo que hace.”
—“Nunca lo había visto de esa forma…” Dijo Johana.
—“Aun así, pienso que imponer su opinión a otra persona por la fuerza, es algo que solo un egocentrista haría.” Protesto Mary.
—“Bueno, supongo que no estas equivocada. Sin embargo, el egocentrista del que hablas no es quien busca la pelea, eso sin mencionar que no se equivoca.” Respondió mi hermano de manera seca.
—“Eso es…”
—“Para responder a este tema sin dar tantas vueltas, diría que Julio es el abusivo de los abusivos. Aunque no sé si en este caso aplica lo de: “Ladrón que roba a lados, tiene cien años de perdón.” Al final del día, son ustedes quienes se harán su propia opinión, ¿saben?”
—“Dicho así, no parece tan malo, ¿no?” Dijo Silvia intentando defender la opinión de mi hermano.
—“Pues aun pienso que es un idiota intolerante.” Refunfuñó Mary.