Estaba completamente aturdida por las palabras de Demian. Quiero decir ¿Siquiera era el momento adecuado para decir algo así? Esa era la primera vez que alguien se me confesaba, pero… ¿Cómo debería decir esto? Siempre imaginé que las confesiones de amor se hacían en lugares y momentos especiales.
No es que sea exigente, ¿saben? Es solo que estamos cargando a mi hermano; mi hermano está borracho y literalmente está entre nosotros, por no mencionar que era una situación realmente incomoda.
Demian me seguía observando fijamente cual ave de presa, parecía esperar ansiosamente una respuesta. El problema era que no estaba mentalmente capacitada para responder. Sí, así es. Estaba en medio de un pantallazo azul, Amelia Cruz estaba el Loadig… Imposible procesar.
¿Qué podía responder de todas formas? No sabía que hacer e impulsada por la ansiedad respondí sin pensar lo primero que se me vino a la cabeza.
—“¿Por qué?”
—“No lo sé, supongo que es porque me pareces linda.” Dijo mientras esbozaba una sonrisa de la manera más natural del mundo.
—“¿Eh?”
Fui tomada en un terrible momento de debilidad, por un segundo me quedé perdida en los profundos ojos color miel de Demian. ¡Malditos chicos del 4B! No se podía bajar la guardia estando cerca de ellos.
—“Entonces que respondes.”
—“¿Responder?”
—“¿También te gusto?”
—“Pues… me parece que eres apuesto.” Dije de manera sincera. Demian por su parte se sonrió ligeramente y posteriormente volvió a observarme fijamente.
—“En ese caso, ¿te gustaría salir conmigo?”
Su comentario fue demasiado repentino, el infeliz no perdió un solo segundo para presionarme aún más sin tener en cuenta que estaba en mi limite.
—“¿Ha-hablas de ser novios?”
—“Hablaba de tener una cita, pero tu idea tampoco está mal.”
—“¡¿Qué?! Mi hermano está aquí, ¿sabes? ¿Acaso no tienes vergüenza?”
—“Si Leo estuviese despierto me replantaría mis acciones, pero por lo visto estará fuera de servicio hasta mañana.”
Demian le propinó un par de bofetadas ligeras a mi hermano como para demostrar que no había problema. El problema es que no quería responder a su confesión; no quería estar en esa complicada situación.
—“Pues…” Dude al responder y ese fue un grave error.
—“Te diré algo.”
—“¿Qué cosa?”
—“Llevemos a tu hermano hasta tu casa y hablamos con más tranquilidad cuando estemos solos.”
Simplemente asentí a su propuesta y continuamos nuestra caminata hasta mi casa. Estaba completamente arrepentida, por primera vez no quería llegar a casa.
Esta situación era horrible y la peor parte es que por algún motivo no podía simplemente negarme. Quiero decir, era una cuestión simple de decir que no, no obstante, decir esa simple palabra era extremadamente complicado.
No era nada justo que solo yo tuviera que sufrir por esa situación. De todas formas ¿Qué era lo que veía en mí? Incluso si no quería escuchar la respuesta, la curiosidad era más fuerte que mi negación.
Nos tomó aproximadamente quince minutos llegar a mi casa y otros diez minutos llevar a mi hermano hasta su cama.
El momento de la verdad había llegado, sabía que no podía dar marcha atrás porque tenía que acompañar a Demian hasta la puerta de salida y sabía que usaría esa oportunidad para continuar la discusión anterior.
Caminé con una lentitud sin precedentes a la puerta de casa, no recordaba la última vez que me negaba tanto a llegar a esa puerta, de hecho, quizá eso nunca sucedió. Y lo peor es que Demian nisiquiera esperó a llegar a la puerta de mi casa.
Justo en el momento que estábamos bajando las gradas de mi casa, él repentinamente me arrinconó contra la pared y dijo:
—“Muy bien, ahora podemos hablar.”
—“Mi madre está en el cuarto.” Dije de manera tímida.
—“Pues simplemente hablemos en voz baja o directamente no hablemos.” Dijo en un tono susurrante y acto seguido acercó su rostro al mío y no parecía tener ninguna intención de detenerse antes de que nuestros labios chocaran.
—“¡Espera!” La desesperación ganó, me sentía extremadamente abrumada por lo que estaba pasando.
—“¿Qué pasa? ¿Acaso no te gusto?”
—“Ese no es el problema.”
—“Ya veo. Podemos ir más lento si así lo prefieres.”
—“¡Ese no es el problema!” Quería gritar, pero esas palabras solo se quedaron en el interior de mi cabeza. “¿M-me dejarías pensarlo un poco?”
—“¿Entonces puedo tomar eso como un sí?”
No sabía a lo que se refería, pero de todas maneras asentí con la cabeza en respuesta. Lo que no sabía es que quien calla otorga y con un lobo como Demian esa era la peor opción a tomar.
—“En ese caso, hablaremos de esto cuando profundicemos nuestra relación.”
—“¿Eh?” Exclamé incrédula ¿En qué momento había dicho que aceptaba tener una relación con él? No lo sabía, y estaba muy cansada como para pensar.
—“Mañana vendré a recogerte para ir juntos al colegio.” Demian no parecía pretender dar marcha atrás.
—“No puede hacer eso.” Respondí de manera inmediata.
—“¿Por qué?”
—“Mi hermano se enfadará y pues yo…” Estaba por decirle que no quería nada con él; de decirle que me gustaba otra persona cuando Demian repentinamente observo su reloj.
—“Demonios, se me hizo demasiado tarde.” Dijo mientras me libera de mi cautividad contra el muro de mi propio hogar. “Hablaremos de esto mañana, ¿de acuerdo?”
—“¿Qué? P-pues yo…” No sabía porque las palabras no salían, era tan frustrante.
Al final simplemente lo acompañe a la puerta y él antes de irse me dio un pequeño beso muy cerca de mis labios.
—“Nos vemos mañana, amor.”
—“…” Solo pude quedarme de piedra, completamente aturdida y la peor parte es que de alguna manera y sin que me diera cuenta, mi primer beso había sido robado.