Cuestionamientos

2761 Palabras
        Samuel Mcfly no era un hombre sumamente inteligente ni mucho menos poderoso, pero podía influir en los demás de un modo abusivo. Con su personalidad entrometida se asemeja a un mandato desagradable que sabes que llegará y no lo puedes evitar. Un desvío en una carretera que te lleva hacia el tráfico. Ryan se vio obligado a alquilarse un automóvil gracias a su jueguito con el taxista. Ninguno se le detenía y no le cupo duda que el rumor de su carrera como asesino y violador se había extendido por la radio de los taxistas más rápido que la peste en Europa. Ryan tuvo que discutir con un hombre que se proponía a convencerlo para que arrendara un Célica o un MRW, muy alejado del sencillo Hyundai que pedía. Finalmente, el hombre cedió, no sin llamarlo avaro entre dientes y perder por completo el sentido de la amabilidad. Todo por culpa de un Samuel Mcfly siempre fuera de lugar.             En ningún momento Ryan sintió deseos de verlo después de lo sucedido en el parque, pero una promesa era una promesa, y después de su larga mañana buscando auto en el cual transportarse, un desayuno con su viejo… ¿amigo? A falta de una palabra más apropiada, tal vez no sería tan malo. La idea de zanjar el asunto le atraía más que la de escuchar lo que tuviera que decir. No le sorprendería escucharlo hablar de conspiraciones, de trampas y hasta de Ovnis aquella mañana; Mcfly es como cualquier fan de los Expedientes X o la serie 24, donde la ficción baila tan de cerca con la realidad, que muchos olvidan la línea que los separa.             Intentaría tomarse el desayuno con el mejor humor posible y luego ir a la obra con tranquilidad. El recuerdo de Samuel apuntándole entre los ojos aun le escocia la memoria y lo abochornaba como si lo hubieran encontrado meando en un preescolar. Lo asustado que estuvo fue una prueba de su reacción al perder el control de una situación, cosa que odiaba. Esta vez sería diferente. Hablaría con él, no caería en sus bromas ridículas y mantendría la calma en todo momento.             El control, siempre mantén el control. Una mente desordenada se pierde entre desvaríos y se aleja del objetivo de sus pensamientos; vagabundea entre edificios multicolores que terminan en callejones cerrados sin llegar a ninguna parte más que al comienzo. Una mente desordenada es un laberinto sin salida; pero él no sería así. Le gustaba mantener el orden de las cosas. De ser político llegaría a dictador. Ryan Mayz no era hombre de dejarse llevar por algo que se le escapara de las manos. Rasgo que siempre lo llevó a alejarse del errático Samuel Mcfly pese a tenerle simpatía en ocasiones.             Pero no volvería a suceder.             Cuando llegaron las nueve y cincuenta de la mañana, Ryan estacionaba su auto recién alquilado en el estacionamiento del centro comercial El Maletín. Cualquier posible idea que le transmitiera Samuel sería inútil. Así de simple.             El Maletín era un centro comercial conocido, aunque no tan visitado. Abría temprano gracias a que la mayoría de sus locales eran pequeñas cafeterías, panaderías y establecimientos de comida para los viajeros que casualmente pasaran por ahí, o para los residentes de las urbanizaciones cercanas. Y es que El Maletín estaba rodeado de sectores que no tenían nada que ver entre sí, pero compartían el centro comercial como punto de encuentro; usualmente para luego irse a un lugar mejor. Dos pisos eran los únicos que tenía, y en ellos se repartían algunas tiendas de ropas, un cine pequeño, y un solo restaurante que pudiera considerarse elegante. Adolescentes recién salidos de clases, o camino a una, eran los que andaban por los pasillos. Incluso el mismo Ryan visitó el centro comercial en alguna escapada ocasional del colegio. Nada grave. Y solo dos veces pudo arrastrar consigo a Hernan que veía aparecer a su madre detrás de cada sombra ignorando que una Savelli jamás se rebajaría a un centro comercial de tan baja categoría.             Ryan estacionó en el sótano del edificio, subió las escaleras y se dio de lleno con una tienda de ropa. Siguió caminando por la orilla de la calle hasta bajar unas escaleras que lo llevaron a una cafetería donde, por teléfono, había acordado reunirse con Samuel. La cafetería se dividía en dos secciones a cada lado del pasillo; el izquierdo para hacer los pedidos y a la derecha para sentarse. Samuel ya estaba ahí esperándolo. Ryan fue primero al mostrador donde pidió un desayuno, la recibió, ordenó una bebida y fue a sentarse con Mcfly. Él no dio señales de reconocerlo. Comía una hamburguesa.             ⸻¿Una hamburguesa a esta hora?             Macfly le respondió con un encogimiento de hombros mientras una de la salsa se deslizaba por su barbilla. No se molestó en limpiarse antes de hablar.             ⸻El buen Ryan cumpliendo sus promesas. Viniste.             ⸻No con emoción, te lo aseguro.             Y empezó a comer. Estuvieron un rato en silencio. Mcfly no dejaba escapar de su mirada a cualquier chica bonita que pasase. Las veía con descaro girando el cuello en una medida desproporcionada. Ryan casi deseó que alguna se diera la vuelta y se acercara a darle una cachetada. O tal vez algún novio híper celoso. Pero Dios no escuchó su plegaria.             ⸻Dime de una vez lo que querías contarme, Mcfly.             No le respondió; seguía comiendo. Ryan lo esperó con paciencia.             ⸻¿Directo al grano?             ⸻Directo al grano.             ⸻Creí que éramos amigos. ¿Dónde está la calidez de la amistad?             ⸻Me apuntaste con un arma.             ⸻Eso es un Te amo.             ⸻Me espiaste.             ⸻No era a ti.             ⸻Estabas espiando a Javiera y a su familia, a los Savelli. A la familia de Hernán.             ⸻Tengo mis razones.             ⸻Sí, y estoy aquí para que me las digas.             Samuel empezó a reír hasta que se ahogó con un pedazo de pan y tuvo que detenerse a tragar.             ⸻Tú como siempre queriendo llevar las riendas. No has cambiado. Fue por eso que te dejó Melany, ¿no? Recuerdo que me decía lo rígido que eras y como siempre llevabas un horario de todo. Eres lo más lejano que existe de la espontaneidad.             ⸻¿Eso fue antes o después de que te acostaras con ella?             ⸻Después, pero espero que no te lo hayas tomado personal. Ya habían terminado y ella quería conmigo. Era una dama, y como caballero que soy, mi deber era complacerla.             ⸻Eres muy considerado, claro.             ⸻Qué bueno que por lo menos tú lo entiendas, amigo. Me dolería muchísimo que me juzgaras. El sufrimiento sería insoportable.             No dejes que te haga desvariar.             ⸻Eso fue hace diez años, no me importa. Si te gusta comerte mis sobras, eres bienvenido. Pero, Samuel, no estamos aquí para hablar del pasado, ¿recuerdas? Ese chico al que enviaste ayer… Tú no viste a Javiera y a Rick y lo asustados que estaban. Tienes suerte de que ninguno le haya dicho algo a sus padres, pero debes detenerte.             ⸻¿Se asustaron?             ⸻Sí.             ⸻Discúlpame si no siento mucha lastima por un Savelli.             ⸻No me importa el apellido. Rick es solo un niño pequeño que acaba de perder a su hermano y no necesita pensar en que hay un loco psicópata por ahí persiguiéndolo con cuchillos en las manos. Ya ha tenido suficiente. Y Javiera ya tiene sus asuntos para además preocuparse del policía chiflado amigo de su difunto hermano.             ⸻¿Chiflado?             ⸻Sí, chiflado. Deja de seguirlos. Deja de espiarlos. Deja de molestar a esa familia.             ⸻Esa familia asesinó a Hernán. ‒Afirmó determinado. Estaban llegando al quid de la cuestión, el asunto importante. Ambos se enderezaron en sus asientos y se encararon a los ojos⸻. Y no lo digo metafóricamente, sino literal. Ryan, estoy convencido de que esa familia mandó a asesinar a Hernán. Lo mataron. No digo que haya sido Rick, pero deben estar involucrados Raquel, Gabriel y esa diabólica hija.             Ryan parpadeó por la sorpresa             Recupérate             ⸻Samuel, eso no tiene…             ⸻¿Sentido? En esta mierda nada lo tiene. Pero el hecho de que algo sea extraño no quiere decir que sea improbable. Maldita sea, ¿olvidas que Hernán perdió la virginidad con una de sus primas? Ahí ocurrieron dos hechos extraños: que Hernán fornicara con una mujer y que además fuese incesto.             Recordaba bien ese nefasto suceso.             ⸻Pero sucedió, nuestro querido Hernán penetró a una chica. Ahora mucha agua ha corrido bajo el puente y está muerto. s******o, dicen por ahí. Pero yo no lo creo; no lo creo. Lo mataron. A Hernán lo ejecutaron.             No era difícil verle la determinación en los ojos. Estaba completamente seguro de lo que decía y probablemente lo hubiese jurado de ser necesario. Pero su seguridad no era señal de realidad; seguía siendo un desvarío. Una idea creada por una mente atrofiada. Ryan no caería.             ⸻Hernán se suicidó ⸻le dolía decirlo⸻. Fin del tema.             ⸻Hablas como todo un Savelli.             Samuel arrojó su servilleta al basurero errando por treinta centímetros; hizo el ademan de levantarse a recogerla, pero como nadie lo veía, la dejó donde estaba.             ⸻Tengo mis razones para estar seguro.             ⸻¿Y cuáles son? Compártelas. Hablas de homicidio como si fuera el robo de un globo. Y de estar seguro y todo lo demás, pero sin razones ni pruebas. Eres un policía, podrías iniciar una investigación. Y no, no me vengas a decir que ya lo hiciste. Enviar a un adolescente con más pelos en la boca que en las bolas no es investigar. Eso significa que el departamento de policía no te ha apoyado ni tiene abierto un caso.             ⸻¡Esa es una de las razones que tengo para sospechar! En cualquier s******o, se realiza una investigación oficial para determinar los hechos y salir de dudas. Con Hernán no sucedió eso. Por su apellido, apenas se suicidó, al día siguiente toda la jefatura estaba manos a la obra dispuesta a reconstruir los hechos para dictaminar un juicio. Pero Raquel Savelli entró con su poderosa belleza y lo canceló todo. Todo. Ni siquiera tengo ni puta idea como lo hizo. Primera vez que veo algo así. No permitió una autopsia más allá de la forense hecha en una clínica, que tampoco fue muy exhaustiva que digamos. Cerró el caso incluso antes de que abriera. Chasqueó los dedos, dijo un par de palabras, tal vez le mostró una teta al jefe y listo, como por arte de magia ya estaba decidido: s******o.             ⸻Quería terminar con el tema cuanto antes. Era una madre actuando deprisa.             ⸻A mí no me jodas con eso, porque no es lo único. Te hablé de la autopsia, ¿no? Pues bien, no fue muy profunda, pero si lo suficiente para revelar que Hernán tenía drogas en su sistema.             ⸻¿Qué clase de drogas?             ⸻No lo sé, el archivo está cerrado, muy bien guardado y no me dejan acceder a él. Pero eso es irrelevante. Es Hernán. Ese chiquillo tonto que se sentía culpable si bebía demasiado refresco. Tan apegado a la droga como yo al ajedrez. Jamás se metería algo en el cuerpo que no fuera su jugo de naranja. Si tenía drogas en el organismo, en caso de ser verdad, es porque alguien más lo tuvo que haber drogado. Esa es la única explicación. Y si no las tenía, entonces estaban distorsionando el informe para fortalecer la teoría del suicio.             No podía negar que Hernán drogado era tan posible como un Gabriel Savelli conversador. Eso no tenía ni pies ni cabeza.             ⸻Muchos acuden a las drogas por depresión.             ⸻Hernán no estaba deprimido.             ⸻¡Hernán vivía deprimido! Era su asqueroso estado natural.             ⸻Y últimamente estaba empeorando, lo admito.             ⸻¿A qué te refieres?             ⸻Supe que tenía problemas con su familia.             Que novedad, Hernán teniendo problema con su familia. Esto sucedía tan a diario como el noticiario. Probablemente Raquel Savelli le lanzó la primera mirada de desprecio a su hijo el día en que nació y se lo pusieron en los brazos.             ⸻Eso ya era común en su vida.             ⸻No problemas de quien mira feo a quien, sino peores. ⸻Miró a los lados y se inclinó hacia él por encima de la mesa. En sus ojos la vela de la locura se estaba incendiando y Ryan comprendió que el tema lo excitaba. ⸻Conflictos legales.             ⸻¿Legales?             ⸻¡Sí! ¿Conoces a su nuevo amiguito? El tal Richard. Pues es fiscal. La fiscalía trabajaba muy de cerca con la jefatura de policía así que de vez en cuando nos enteramos de un par de cosas extras. Usualmente chismes, como el próximo abogado en ser despedido. Pero varios vieron a Hernán visitando demasiado seguido la oficina de la fiscalía, especialmente donde estaba su amigo. Esos dos estaban tramando algo, estoy seguro, y era en contra de los Savelli. También Javiera se dio una vueltica por ahí y tuvo una discusión con Richard. Raquel y Gabriel Savelli no aparecieron en ningún momento, pero sus nombres estaban en boca de todos.             Ryan se rascó la parte alta de la nariz con el pulgar y el anular.             No te dejes desvariar.             ⸻Si estaba teniendo problemas familiares, es comprensible que fuera a la fiscalía con su amigo en busca de consuelo. ⸻ “A mí nunca me dijo nada”⸻ No le veo lo extraño. ⸻ Ni una sola palabra⸻. Y a Javiera no le agrada Richard, aunque no me explico que hacía ahí. Deben haber estado hablando de algo referente a Hernán. Ella dice que él los culpa de todo.             ⸻Sí, yo también.             ⸻Pero Richard no anda pregonando por ahí que a Hernán lo asesinaron. Que lo visitara en la fiscalía no significa que estuvieran planeando algo legal.             ⸻Eso no fue lo único ⸻Samuel sonreía como un mago con un as bajo la manga, ansioso por enseñar su ultimo truco⸻. Hernán estuvo visitando la escuela donde estudia su hermanito Chip.             ⸻Rick.                           ⸻Ese. Y también derechos infantiles. Lo que sea que estuviera planeando, incluía al pequeño Savelli. Sé que interrogó a diversos miembros de la fiscalía sobre muchos temas, pero ninguno quiere hablar al respecto. Están callados. Parecen asustados. Ahí hay dinero de por medio, hermano, y donde hay dinero, están los Savelli. El modo en que cerraron la investigación, como callaron a los que Hernán entrevistó, estas extrañas visitas a la fiscalía, a derechos infantiles, a la escuela del niño. Las discusiones entre ellos. Todo fue muy raro, fue de golpe y justo al final del conflicto, cuando está a punto de suceder algo, Hernán se s*****a.             ⸻Y el departamento de policía…             ⸻Callada como una puta mal pagada que no gime cuando se lo piden.             No te atrevas a desvariar, Ryan.             ⸻Si los problemas de Hernán con su familia estaban aumentando, eso solo lo entristecería más. Eso puede ser lo que lo llevó a suicidarse.             Samuel se levantó de golpe, estrellando los puños contra la mesa.             ⸻¡Jodete! Piensa lo que quieras, como todo el departamento. Hay otros detalles importantes que no puedo decirte porque son oficiales. Pero piensa en lo que te he dicho, Ryan. Tú conoces a esa familia tanto como yo y sabes que son completamente capaces de matarlo. Les sabía a mierda la vida de Hernán. Así que piensa lo que te dije y llámame cuando te crezcan los testículos.             ⸻¿Ahora quieres mostrarte como el héroe bondadoso? ⸻también se había puesto de pie. Atrajeron la mirada de los curiosos que comían en las otras mesas⸻. Te conozco, Mcfly; no eres el mejor amigo del mundo. Incluso si tuvieras razón, ¿qué sacarías de todo eso? ¿Por qué estás tan dispuesto a meterte con los Savelli sabiendo lo caro que te puede salir?             Samuel no le respondía. Le veía, sonreía y volvía a ponerse serio. Parecía no decidir su estado de ánimo.             ⸻Te voy a decir algo: suicidarse no es un acto de cobardes. Coño, es difícil. Debes conseguir un arma, apuntarte a ti mismo, tomar una decisión. Eso es endemoniadamente complicado. Pueden decir lo que quieran, pero para suicidarse hace falta valor, y tú y yo sabemos que Hernán era un cobarde de primera.             Dicho esto, se marchó sin mirar atrás. Ryan estuvo a punto de seguirlo, pero fue interceptado por un mesero que le llevó la cuenta del desayuno. La suya y la de Samuel. Ryan se preguntó si el estallido de Mcfly era real o solo una excusa para largarse sin pagar. Tal vez ambas cosas. Con Samuel Mcfly nunca se sabía.             Él se quedó ahí, viendo la factura sobre la mesa, absorto en todo lo que le habían dicho.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR