-Oh Vanesa. ¡Estas loca mostrándote así en mi casa!.- le contesté, mientras llevaba mi mano al bulto de mi pantalón, acariciando el nabo. Acercándome a la joven, pase por mi mano por encima de sus pequeños pechos, concentrándome en ellos, desplazando la yema de pulgar por encima de sus pezones. La joven gimió entrecortadamente ante mis caricias. Pero, mi mano no pudo resistirse más, y se dirigió a su entrepierna. Primero acaricie los labios vaginales que sobresalían aún cubiertos por la malla, para luego acariciar suavemente toda la hendidura. La tela del pantalón estaba ya super-mojada. Al palpar la suave tela de la malla, me confirmó que no tenía bragas. Su coño rozaba directamente con la tela de la malla del pantalón, mojándolo descaradamente. Vanesa al sentir mis dedos´, que pase osa

