Mamá seguía en lo suyo y mi erección no se calmaba, al contrario, mi riata continuaba palpitando dentro de las paredes de mi hermana. —Se está haciendo más grande… —dijo ella entre jadeos— ¿O es mi imaginación? Sólo atiné a sonreírle y encogerme de hombros, se había descubierto la cara y entonces vio lo que mamá estaba haciendo. —Mami… —dijo, fingiendo una voz de niña— estás haciendo que la v***a de Luís se ponga más grande adentro de mí. Me está asustando. Pero ella no nos respondió, si a lo mucho, aumentó la intensidad de los ruidos que hacían sus dedos y de sus jadeos. Al no poder hacer nada, le pedí el teléfono de vuelta. Busqué el video y estaba por enviarlo de nuevo a la conversación más reciente… pero mi corazón se detuvo. En lugar de tener a Tere hasta arriba en la lista de ch

