Se sentó de piernas abiertas y con la punta de sus dedos separó los labios rosados entre ellas. Su mirada decía “tómame” y sus dientes asomándose eran repasados lentamente por esa lengua que también me incitaba. Nos besamos y repasamos nuestros cuerpos con las manos, revisando de vez en de reojo que mamá estuviera atenta. Le sostuve la mirada mientras volvía a introducirme en Raquel y al ver cómo mi v***a desaparecía dentro de mi hermanita, volvió a morderse el labio mientras sacudía sus caderas como si algo le picara. Volví a mirar al frente, mi hermana también estaba mirándola con atención, le sonreía y empezó a gemir para ella, era la primera vez que tendríamos público. —¡Ay, sí! ¡Luís! —gemía como una actriz porno— ¡Métemela así! ¡Más duro, hermanito! ¡Quiero que mami vea cómo me rel

