El hombre de la casa 81-2

702 Palabras

Estaba tan convencido de hacerlo que creí poder soportar cualquier mirada de asco, rechazo, enojo o desprecio que me arrojara; estaba dispuesto a verla molesta conmigo como precio a pagar, pero no estaba listo para lo que hizo cuando cruzamos miradas. Sus ojos se posaban en los míos por breves instantes, ya que no paraban de ir recorriéndonos a todos, de uno a otro. Su boca estaba torciéndose y sus hombros se encogían, para cuando pude notarlo, estaba haciendo una mueca parecida a una sonrisa de nervios y sus ojos dejaron de fijarse en Raquel, Sandra o Tere. No me di cuenta en ese momento, pero ya había me había venido. Mis pelvis había dado unos embates más mientras terminaba de vaciarme las bolas en ese culo precioso y para cuando me detuve, Sandra se abalanzó sobre nosotros. Había esta

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR