Ella tenía que sujetarla con ambas manos y aún sobresalía un tramo. No cabía en mi asombro cuando, después de los respectivos mimos todavía pareció crecer a lo largo y a lo ancho. La chica hizo que quedaran de perfil a nosotros, le encantaba que los viéramos sin perdernos detalles. Su boca apenas pudo albergar unos cuantos centímetros dentro, se dedicó a escupirle y atender aquella cosa con ambas manos hasta que aquél tronco logró sostenerse por sí solo. Por un lado, me imaginaba cómo sería si la tuviera así de grande… pero por el otro, era evidente que Tere tenía que ingeniárselas mucho para prepararse. Se puso en cuatro y con el torso pegado al colchón, arqueando la espalda de manera pronunciada para colocar su culo en pompa y él se lanzó a comerle aquella entrada que esperaba albergar

