A veces, lo que uno piensa que está fuera de nuestro alcance sólo está esperando que tomemos nuestra oportunidad y lo alcancemos. Soy Luis, cuando todo esto comenzó yo tenía 20. Mi padre murió cuando yo tenía diez, dejando a mi madre, Sandra, que entonces tenía apenas 30 al cuidado de mí y mis dos hermanas. Ella era todavía muy joven, dio a luz a Julia cuando todavía tenía 17, tres años después nací yo y a sus veintidós, vino Raquel. Ella era traga-años y las tres se parecían tanto que uno creería que, gracias a la apariencia siempre juvenil de mamá, eran hermanas. Piel cetrina, cabello castaño claro, casi rubio opaco, ondulado; esbeltas y muy bellas desde que puedo recordar. Lo que más las diferenciaba entre sí eran, primero, sus ojos, los de mi madre son de un color miel, casi verdes y

