—No soy tonta, Luís. Sé que algo trae Raqui contigo. Ahorita que platicamos, me di cuenta que es ella la que intenta sonsacarte… y a mí también. Tú eres hombre, es obvio que todo esto te gusta… pero, acuérdate que es tu hermana y tú eres el mayor. Era una llamada de atención, aunque sus palabras no sonaban incriminatorias ni amenazantes, como aquella vez del beso. No reparé en que estaba sonrojada, ni que su blusa estaba desabotonada hasta que ella comenzó a cerrarla y a acomodarse el cabello. —Los cambios son difíciles, pero es cuestión de acostumbrarse —continuó. Eran las palabras que yo le había inducido—. Si ella va a empezar a experimentar esto del nudismo en casa y tú piensas unirte… —Es para apoyarla. —Sí, bueno… Si piensas apoyarla, ya se lo dije a ella, que no sea cuando esté

