Capítulo 28: Punto de vista de Adrián La sala de juntas era un escenario que yo conocía íntimamente. Era mi campo de batalla. Pero esta mañana, las paredes de caoba y las sillas de cuero se sentían como un teatro de ópera. Y yo no era el único protagonista. Harris nos saludó con un gesto de la mano, sin levantarse. Era un hombre grande, con una barba bien cuidada y ojos que nunca revelaban lo que pensaba. Era el tipo de inversor que te sonreía mientras te despojaba de tus activos. —Adrián. Gabriella. Gracias por madrugar. Mi vuelo sale a mediodía, así que seré breve. Me senté en la cabecera. Gabriella se sentó a mi derecha, su postura tan rígida como la mía, proyectando una calma que yo sabía que era puro teatro. —Claro, Harris. Te hemos preparado una presentación que aborda preci

