Capítulo 29 Punto de vista de Adrián El aire se había ido. No de la habitación, sino de mis pulmones. Cuando me separé de Gabriella, no fue por elección, sino por la pura necesidad física de respirar. El beso no había sido una liberación, sino una detonación. Había contenido la rabia, el deseo, la frustración y el resentimiento, y el único resultado fue una violenta mezcla de todo eso que me había quemado hasta los huesos. Ella se quedó quieta, su espalda arqueada contra la mesa de caoba que un momento antes había representado su triunfo. Su labio inferior estaba ligeramente hinchado, sus ojos, ahora despejados de toda ambición, estaban fijos en los míos con una mezcla de shock y desafío. Había un rastro de mi café fuerte en su aliento. —Maldita sea —murmuré, sintiendo que mi voz apen

