Capítulo 8

3614 Palabras

Capítulo 8 Reflejaba esa terrible imagen El desayuno fue silencioso. La tía los dejó solos, pero no sin antes abrazar a Elio por detrás de la silla. Gaia estaba ya trabajando. Se asomó solamente a la cocina para darle una mirada al hermano. Libero le hizo seña de que estaba todo bien, y ella volvió a sus ocupaciones. Libero no abandonó al primo en todo el día, a la espera de que rompiera el silencio. A la tarde solamente, lo entregó a la hermana, con quien debía ir al punto de encuentro establecido por el grupo. Llegaron primero; el lugar estaba vacío. No demasiado tiempo después, llegó una Vespa celeste, sacada de no sé qué museo abandonado. Estaba lustrosa y brillante, salvo por las manchas de óxido que se distinguía sobre varios bordes del guardabarros, del cubrerruedas y las parte

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