Capítulo 14: Separación

707 Palabras
Julián se despertó con el celular vibrando bajo la almohada. Apenas abrió los ojos, lo primero que vio fue un mensaje de Mariana en el grupo: Mariana: Hoy será un gran día, señores. Voy a audicionar para ser solista en el evento de música, así que prepárense para aplaudirme. O mentirme bien bonito. Julián: ¿Otra vez? ¿No habías dicho eso la semana pasada? Mariana: Era una práctica. Esta vez es la real. Hoy se decide quién abre el evento. Lucas: Mucha suerte. Vas a romperla. Julián: ¿Mucha suerte? ¿Y el sarcasmo? ¿Dónde está mi Lucas? ¡Devuélvanmelo! Julián soltó una risita mientras se levantaba. Pero en el fondo, algo lo inquietaba. Lucas no había respondido ninguno de los mensajes privados de Marco, pero sí apareció en el grupo. Raro. --- En la casa de Marco, la mañana se sentía silenciosa, como siempre desde que su madre murió. Bajó las escaleras y encontró a su papá en la cocina, tomando café sin decir mucho. Bruno, su hermano de 19, estaba en la mesa devorando cereal. Iván, de 23, revisaba algo en su laptop, y Adrián, el mayor, hojeaba un periódico viejo. —Buenos días —saludó Marco, sentándose. —Mmm —gruñó su papá sin apartar la vista del café. —¿Y esa cara? —preguntó Bruno. —Nada —dijo Marco, sacando su celular de nuevo para ver si Lucas había respondido en privado. Nada. Solo ese mensaje en el grupo. Y eso le pesaba. —¿Estás raro, bro? —dijo Iván—. ¿Te peleaste con alguien? —No —respondió rápido. —Tal vez se enamoró —intervino Bruno, con una sonrisa burlona. Adrián lo miró por encima del periódico. —¿Y cuándo vas a traer a tu novia a casa, ah? —preguntó—. Ya estás en edad de presentar. Marco bajó la mirada, incómodo. Su papá levantó una ceja, pero no dijo nada. Solo sorbió otro trago de café. —Vamos, yo te llevo hoy —dijo Iván, levantándose y agarrando las llaves—. Así hablamos en el camino. --- En el auto, Iván conducía mientras Marco miraba por la ventana. En una esquina, vio a Lucas caminando solo, con la mochila colgando de un hombro. No pasó nada. Solo lo vio. Lucas no lo miró. —¿Ese no es tu amigo? —preguntó Iván. —Sí… —respondió Marco, bajito. —¿Peleados? —No. Solo... cosas. Iván no insistió. Solo puso algo de música suave y siguieron el camino. --- Lucas pasó por la casa de Max justo cuando él estaba en el jardín, regando las plantas sin camiseta. Su torso brillaba bajo el sol, y Lucas apenas pudo evitar mirarlo un segundo de más. —¡Ey, Lucas! —saludó Max, con una sonrisa amplia. Lucas solo levantó la mano en señal de saludo. Nada más. Siguió caminando con el corazón latiendo raro. --- En la escuela, Lucas se reunió con Mariana y Julián cerca de los casilleros. —¡Por fin! —dijo Mariana—. ¿Vas a ignorarnos todos los días o hoy sí hablas? —Tranquila, Majestad —respondió Lucas, sonriendo apenas—. Aquí estoy. —¿Y el plan playa sigue en pie? —preguntó Julián, chocando su puño con el de Lucas. —Sí, sí. Solo estaba... desconectado. Pero me apunto. —Perfecto —dijo Mariana—. Después de hoy, cuando me den el solo, voy a necesitar celebrarlo como una diva. Los tres caminaron hacia el aula entre bromas suaves y comentarios sarcásticos de Mariana sobre los demás alumnos. --- Julián recibía una llamada inesperada. Era su madre. La escuchó con atención, y su rostro cambió. Cuando colgó, se quedó en silencio. —¿Todo bien? —preguntó Mariana. —Tengo que irme. Es... un tema familiar. —¿Quieres que te acompañemos? —dijo Lucas. —No, tranqui. Después les cuento. Salió rápido, y al llegar a su casa, encontró a su madre en el sofá, llorando con las manos en la cara. —Mamá… ¿qué pasó? Ella lo miró. Con los ojos rojos, sin palabras. Las paredes de su hogar se sentían más frías que nunca.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR