Me coloco las vendas en las manos y luego los guantes de boxeo. Golpeo varias veces el saco hasta que siento que no es suficiente.
—Esto es una tontería —bufo—. Trae a alguien para poder pelear —lanzo los guantes a un lado.
Bruno resopla y se acerca hasta quedar frente a mi rostro.
—Tú aquí no das las órdenes, dea —sus ojos se clavan en los míos.
—Puedo hacer lo que me salga del coño —escupo y me alejo de él.
Justo en ese momento Dustin ingresa al gimnasio. Sonrío ante lo que cruza mi cabeza.
—Aquí estás, Bruno —observa al susodicho mientras que habla agotado—. Poginet —murmura observándome.
—Sí, sí —hago una pausa—. Nos volvemos a ver pero necesito saber algo importante —me observa expectante—. ¿Sabes pelear? —enarco una de mis cejas.
—¿Tú con quien crees que hablas? —habla con superioridad—. Pelea es mi segundo nombre, poginet —ruedo los ojos.
—No me interesa tu segundo nombre —resoplo—. Pelearás conmigo porque el idiota de tu amigo me tiene miedo, necesito perfeccionar mi entrenamiento —me observo las uñas.
—Te dije que no pelearía contigo porque conozco tus estrategias —poso mis ojos sobre él—. Debe ser pelea limpia, que los demás no conozcan los movimientos del otro para correr con la misma ventaja —habla con tono de obviedad.
—No te pregunté nada a ti —estoy irritable y creo que lo estoy haciendo notar demasiado.
Vuelvo mis ojos hacia Dustin y me observa.
—¿Peleas contra mí o tienes miedo? —lo penetro con la mirada.
—¿Miedo? —suelta una risa grave—. Será mejor que te prepares —le lanza su chaqueta a Bruno.
Comienza a moverse en su lugar calentando su cuerpo mientras que yo solamente lo observo.
—¿Acabaste?
—El calentamiento es necesario, poginet —se acerca hasta mi rostro.
—Mucha suerte —veo que me quiere dar un puñetazo pero me agacho rápidamente y no me da—. Eso fue muy obvio —le meto una patada con mi pierna izquierda en la boca de su estómago logrando que pierda la estabilidad y caiga al suelo.
—Fue bueno, poginet —se coloca en su lugar y corre hacia mí para acorralarme contra la pared—. Pero será mejor que tengas cuidado —susurra acercándose a mis labios.
Por el rabillo de mi ojo logro ver como Bruno lanza fuego por su mirada.
—Creo que la suerte la necesitas tú —frunce el ceño y en ese momento le propicio un fuerte rodillazo en su entrepierna.
Cae de rodillas retorciéndose. Me coloco en cuclillas a su lado mientras que sostengo su mandíbula con firmeza.
—¿Te das por vencido tan rápido? —lo desafío.
—No te dejaré ganar con tanta facilidad, poginet —habla entre quejidos.
Se pone en pie, mientras que uno de sus pies se atraviesa entre los míos y con agilidad logra que caiga al suelo.
—¿Ahora quien está lamentándose? —me observa desde lo alto.
—Se nota que no me conoces —me levanto como si nada, camino hasta Bruno y cuando veo que Dustin está distraído corro hacia él.
Su rostro queda contra la pared, retuerzo sus manos detrás de su espalda mientras se queja y lo lanzo al suelo. Veo que tiene intención de ponerse de pie pero le doy un puñetazo en la mejilla y me coloco sobre su abdomen con una de mis piernas a cada lado de su cuerpo.
—Eres buena, poginet —sonríe de lado.
—¿Qué significa poginet? —arrugo mi entrecejo.
—Significa —coloca sus manos sobre mis caderas— ...muñeca porque luces como una, tus facciones son delicadas y eres alucinante —toca mi trasero y le doy una fuerte bofetada—. También eres salvaje —se toca la mejilla— ...y tú ganas —sonrío victoriosa.
—Quitame las manos de encima —hablo entre dientes—. Ya sabía que ganaría —Bruno me quita con brusquedad de encima de Dustin.
—Sabes como son las cosas, Dustin —le da una patada—. Levántate —el saco que Dustin antes le había dado termina en el rostro del antes mencionado.
—Oye, no seas idiota —Dustin se levanta y lo enfrenta—. Sé con claridad tus estúpidas reglas y sabes que soy el único que jamás las ha roto —puedo ver como Bruno aprieta su mandíbula.
—Pero eso no quita el hecho de que... —Dustin lo interrumpe.
—Ce n'est pas ma faute si tu es un putain de jaloux qui ne fait pas face aux choses qu'il ressent —Bruno le da un puñetazo en el rostro.
El labio de Dustin comienza a sangrar.
—Non venire a inventare cose, sai perché sono così —exclama molesto Bruno.
Me coloco entre medio de los dos y abofeteo a cada uno de ellos.
—¿Por qué cojones hiciste eso? —bufa Bruno rabioso.
—¿Por qué lo hice? —resoplo—. ¡Porque los dos son unos idiotas, no entiendo que polla dicen y se golpean sin razón alguna para mí! —ambos me observan—. Muevan el culo y salgamos de aquí porque quien va a molerlos a golpes seré yo —los aniquilo con la mirada.
Ellos se observan entre sí. Salgo del gimnasio, subo al coche y cierro la puerta de este dando un fuerte portazo.
—¿Problemas, nena? —observo al frente y veo que Anton me observa por el retrovisor.
—¿Qué haces aquí? —ignoro su pregunta.
—Trabajar —se encoge de hombros—. ¿Por qué tan enfadada?
Dustin y Bruno suben al coche, Anton asiente disimuladamente como si entendiese.
—De regreso a la mansión, Anton —ordena Bruno con un tono firme.
‖ ... ‖
Al entrar a la casa voy hacia la cocina, como lo que busco no está aquí vuelvo a la sala, camino hacia el patio y tampoco, vuelvo nuevamente. Iba a ir al despacho a seguir buscando pero Bruno me detiene.
—¿Qué jodidos estás buscando? —volteo y lo observo de malas.
—A Rita —respondo con tono obvio.
—Ella no está. Salió de la ciudad.
—¿Y eso? —frunzo el ceño.
—Razones personales que no merecen la pena discutir —voltea hacia Dustin.
—Ya —camino hacia la cocina y abro la nevera en busca de fresas.
Tomo un tazón con ellas y me siento en el taburete de la cocina a disfrutar de ellas.
—¡¿Y qué cojones piensas hacer con Fischer o La Bratva?! —se oye la voz de Dustin.
—Cierra la boca —se oye como Bruno golpea algo—. Capisce che non può scoprirlo, le ho promesso che non l'avrei coinvolta —habla de forma rápida.
—S'il s'implique sûrement elle aussi, ils sont de la famille, il ne faut pas tant la protéger —responde Dustin harto.
Me levanto del taburete acercándome al umbral de la puerta, me aseguro de que no me vean.
—Tú no estás hablando en serio, Dustin —Bruno pasa las manos por su cabello y comienza a caminar de un lado a otro.
—Pareces un demente —Bruno le regala una mala mirada—. Bruno, en algún momento debe enterarse, si es que no lo sabe ya —el otro se lanza en el sofá resoplando.
—No es tiempo, no va a meterse en todo esto y punto —Dustin rueda los ojos.
—Êtes-vous tellement amoureux que vous ne voulez même pas qu'elle sache ce que vous faites? —Bruno se vuelve a poner de pie y lo enfrenta.
—Non sarà mai così, Bruno Russo non si innamora —su tono frío de siempre se hace presente.
*Que bueno hubiese sido haber tomado clases de idiomas *
—Como sea —ríe por lo bajo—. Tienes que decírselo antes de que lo sepa por otra fuente.
El timbre resuena por toda la mansión, Bruno abre la puerta y queda estático.
—¿Qué haces en mi casa? —habla tajante.
—Tú sabes muy bien a que vengo.
*Un momento, esa voz me parece conocida...*
—No puedes estar aquí —Bruno coloca su brazo delante de la puerta impidiendo el paso.
—¿Si sabes que oír conversaciones ajenas es de mala educación, poginet? —doy un brinco en mi lugar del susto.
—Estaba por ir a mi habitación —miento.
—Mentir también es de mala educación.
—El matarte no será de mala educación —susurro con los dientes apretados—. Será mejor que no me sigas fastidiando —entrecierro mis ojos observándolo.
—No te tengo miedo, poginet —murmura la última palabra.
Lo acorralo contra la pared y saco el arma, que siempre llevaba, para apuntarle.
—¿Estás seguro?
—¿Crees que con un arma me asustas, poginet? —ríe y me sostiene por la cintura—. Se necesita más que eso —besa la comisura de mis labios.
Con el mango de la pistola le golpeo la cabeza, no tan fuerte pero lo suficiente para que se queje.
—No me llames poginet y tampoco me beses —refunfuño.
—¿Por qué carajo tienes un arma, Ky? —la voz que he escuchado unos largos años de mi vida se oye a mis espaldas.
Volteo con el arma apuntando y allí está él junto a Bruno.
—¿Luca? —frunzo el ceño y bajo el arma.
—No, un holograma de tu actor porno favorito —habla Dustin detrás de mí y lo golpeo—. Cojones, ¿el gen de golpear es propio de los Jones? —se queja.
Vuelvo mi vista a mi hermano mayor.
—¿Cómo sabías que estaba aquí? —alzo mi ceja.
—Fui al lugar donde vivías con Dafne y me dio esta dirección —miente, sé que lo hace porque le conozco.
—Bien —asiento y él parece aliviado—. Ahora me dices la verdad porque te disparo a pesar de que seas mi hermano. A mí no me vas a envolver en tus sucias mentiras —le apunto con la pistola.
Él suspira y asiente.
—Bien, hora de que me vaya —habla Dustin.
Aparece delante de mí y me sujeta por los hombros.
—No mates a nadie —frunzo el ceño—. Nos vemos luego, poginet —coloca su mano en mi cadera y deposita un beso más cerca de mis labios que antes—. Obtendrás lo que tanto esperabas —susurra.
Bruno le da un puñetazo y mi hermano golpea su espalda.
—Sal de aquí, Dustin —habla Bruno helante.
Dustin resopla y me guiña un ojo.
—Ils sont juste jaloux —menciona y luego se va.
Mis ojos caen sobre mi hermano y Bruno, quienes están más serios que de costumbre.
—¿Dirán algo o se quedaran ahí de pie como dos idiotas? —ambos me miran mal.
—Siéntate —ordena mi hermano.
—Estoy magníficamente de pie, así podré crecer más para romperles el trasero a ambos dos —guardo el arma en la pretina de mi pantalón.
—El arma, dea —dice Bruno.
—Sí, un arma —asiento—. Es mía, no jodas —poso mis ojos en mi hermano— ¿De qué van a hablarme?
Ambos quedan en silencio.
—¿Hablarán o se quedarán como un bebé orinado para que su mamá los cambie? —observo a uno y luego a otro.
—Primero bajas el tono y luego te aguantas —regaña mi hermano.
—No tengo cinco años —contraataco—. Soy mayor, tú no puedes obligarme a nada —ruedo los ojos.
—Dea, es mejor que escuches con atención porque lo que te diremos es serio —el tono que Bruno utiliza es nuevo, nunca lo había oído de parte de él.
Mis ojos caen sobre el antes mencionado.
—¿Al fin vas a hablarme de eso que dices que no debo saber? —me acerco a él—. Tengo una mejor idea, dime —suspiro—. ¿Por qué coño sabes sobre la Bratva? —queda estático.
Mi hermano lo observa como si lo quisiera matar.
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Traducciones:
Ce n'est pas ma faute si tu es un putain de jaloux qui ne fait pas face aux choses qu'il ressent = No es mi culpa que seas un hijo de puta celoso que no puede enfrentar las cosas que siente.
Non venire a inventare cose, sai perché sono così = No vengas a inventarte las cosas, ya sabes por qué son así.
Capisce che non può scoprirlo, le ho promesso che non l'avrei coinvolta = Entiende que no puede averiguarlo, le prometí que no la involucraría.
S'il s'implique sûrement elle aussi, ils sont de la famille, il ne faut pas tant la protéger = Si seguro el tambien se involucra, son familia, no hay que protegerla tanto
Êtes-vous tellement amoureux que vous ne voulez même pas qu'elle sache ce que vous faites? = ¿Estás tan enamorado que ni siquiera quieres que ella sepa lo que estás haciendo?
Non sarà mai così, Bruno Russo non si innamora = No será así, Bruno Russo no de enamora.
Ils sont juste jaloux = Solo están celosos.