Aún no era medianoche, cuando Tanya despertó a Paola. Abrió la puerta con cuidado y caminó de puntitas hasta la cama de Gutiérrez para no despertar a Nancy y Fabiana. Le dio un pequeño sacudón a Paola. Ella entreabrió los ojos con mucha dificultad. -¿Qué pasa?-, preguntó parpadeando. Tanya sonrió. -Ya-, no más dijo. Paola sabía que era el momento del rescate de las chicas de manos de Dobrin. -¿Quién cuida a Fabiana?-, se alarmó. -No te preocupes. Afuera está está Jessenia. Ella la cuidará como si fuera su misma sombra-, le dijo. -Yo no la conozco-, reclamó Paola. -Jessenia es mi hermana, tonta. Te imaginarás que no hay otra persona que yo más confíe en esta vida que en mi propia hermana-, le aclaró. Paola se puso botines, leggins y una camiseta negra. Se lavó los dientes apurada y se

